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Medio Ambiente

En un sobrevuelo por las márgenes del río Atrato se descubrió la tala indiscriminada que sufre la selva chocoana por parte de los proyectos mineros y de la tala legal e ilegal de bosques. Foto: Archivo particular.

El precio de la madera del Chocó fluctúa debido a muchas variables y sus precios oscilan entre 200 y 400 dólares por m3, según datos de la Organización Internacional de Maderas Tropicales. Foto: AFP.

La riqueza en fauna y flora está siendo arrasada por las retroexcavadoras mineras y las sierras de la tala legal e ilegal de madera en el Chocó. Foto cortesía: Ecogesa.

Árboles del Chocó entre la lucha de David y Goliat

May. 12 de 2012

Por: Carlos Fernando Álvarez C., Unimedios

Con una deforestación que, según datos oficiales, ya abarca el 40% del territorio, este departamento sobre el Pacífico colombiano sigue siendo apetecido por las multinacionales madereras. Uno de los casos más polémicos lo protagonizan una firma canadiense y un abogado ambientalista. En el trasfondo está la preservación de una de las ecorregiones más diversas del planeta.

Una acción popular, interpuesta por el abogado ambientalista Juan Ceballos, busca detener la explotación comercial de 44.596 hectáreas (ha) de bosque, entre Bahía Solano y Juradó (Chocó), en manos de la compañía canadiense Prima Colombia Hardwood Inc. En juego está la conservación de una de las zonas más biodiversas del país y del mundo.

Y es que un sobrevuelo sobre ese "mar verde", que es la selva chocoana, acrecentó los temores de investigadores y expertos ambientales de la Universidad Nacional de Colombia: los otrora espesos bosques de la región desaparecen a una escala abrumadora. En los márgenes del río Atrato, entre San Juan y Quibdó, aparecen enormes cráteres en medio de la riqueza de uno de los departamentos más sorprendentes del país.

El biólogo Gonzalo Andrade no deja de expresar su desconsuelo ante lo que constató desde las alturas: el patrimonio hídrico y de especies de fauna y flora, del que el país se ufana, pierde la batalla frente al hombre y la explotación, legal e ilegal, de sus recursos tanto mineros como naturales no renovables (como la madera). Y el ritmo es trepidante.

Andrade, que es profesor asociado de la UN, señala que la cifra del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) es de 310.000 ha de bosques talados cada año en Colombia, entre páramos y selvas.

Afirma que, con comprobaciones satelitales, como las realizadas por el Instituto de Ciencias Naturales –donde labora–, se ha constatado lo consignado en múltiples documentos e investigaciones (como las del profesor Orlando Rangel) que calculan que el 40% de toda la superficie chocoana ya fue deforestada.

Dudas y temores

Por eso, cualquier tipo de usufructo de la naturaleza, en grandes dimensiones, pone en alerta a los expertos. En el caso de Bahía Solano, se trata de una lucha entre David y Goliat.

El primero, encarnado en la figura de Ceballos, un joven defensor antioqueño que, para preservar las selvas chocoanas, ha recurrido tanto a los tribunales como a acciones extremas (ha hecho huelgas de hambre y se ha amarrado a un árbol durante tres días). Sin embargo, es señalado de buscar beneficios económicos propios, algo que él desmiente.

El segundo, representado por una multinacional maderera que, según Ceballos, a través de cabildeo ha llegado a las altas esferas del poder colombiano para poder ejecutar sus proyectos. Como evidencia de esto, acude a las imágenes de un encuentro de golf en el que están juntos el presidente Juan Manuel Santos y el billonario Frank Giustra1 –señalado de ser uno de los dueños de la compañía y de muchos otros negocios, como el minero a gran escala y el petrolero–.

Desde Vancouver (Canadá), el presidente de Prima Colombia Hardwood, Harold Hayes, asegura: "Giustra puede ser un accionista más (como puede serlo cualquier otra persona interesada en invertir en la empresa o como cualquiera que pueda ser dueña de empresas listadas en la bolsa), pero ni es chairman (presidente) ni desempeña ningún tipo de representación de la empresa".

A la firma canadiense también se la señala de cambiarse de razón social en Colombia, para, supuestamente, evadir responsabilidades fiscales, a lo que Hayes responde: "Prima Colombia Hardwood Inc. es una empresa listada en la bolsa de valores de Toronto y, por lo tanto, cuenta con un amplio número de accionistas. Prima Colombia Hardwood es la empresa matriz de Prima Colombia Hardwood CISAS (filial para Colombia, antes llamada REM Forests Products). REM International CISA cambió su nombre para reflejar el de la compañía matriz a finales de 2011".

El conflicto

¿Cómo llega la canadiense a Chocó? Para responder a este interrogante es necesario remontarse a la Constitución de 1991 y a la Ley 70 de 1993, que "les reconoce a las comunidades afrodescendientes el derecho de propiedad colectiva de tierras baldías en las zonas rurales ribereñas del Pacífico".

Basados en esto, habitantes de Bahía Solano decidieron conformar el grupo comunitario Los Delfines (6 mil personas de 18 comunidades) y suscribir el acuerdo de explotación con Prima Colombia Inc. y su filial en el país, en ese entonces REM Forests Products. La iniciativa contó con el aval de la Corporación Autónoma Regional del Chocó (Codechocó), mediante Resolución 2293 del 2006.

Sergio Gallego, representante de la empresa en Colombia, dice que el proyecto produce beneficios para la gente, como la generación de 120 empleos directos, que favorecen a 1.500 familias; la adquisición de bienes y servicios, avaluados en 30.000 dólares mensuales; y el pago de la madera, calculado en 10 dólares por cada metro cúbico.

Aquí es donde Ceballos dice que hay una enorme desigualdad: "La comunidad no gana nada: ¿120 empleos por solo unos años a cambio de sus tierras? Además, estos ancestrales árboles son vendidos en Europa, ya procesados, a 4.000 dólares el metro cúbico. Es evidente el desequilibrio".

Harold Hayes responde: "Desconozco de dónde ha sacado esos 4.000 dólares, pero esa cifra está muy alejada de la realidad. El precio del tipo de madera que hay en el Chocó fluctúa debido a muchas variables y sus precios oscilan entre 200 y 400 dólares por metro cúbico (puede consultarse la base de datos de la Organización Internacional de Maderas Tropicales para una perspectiva más realista sobre los precios en el mercado internacional). Además, los gastos de operación son costosos: el valor de una hora de vuelo de helicóptero es de 2.000 dólares".

Las denuncias de la comunidad, que no está de acuerdo con el proyecto, quedaron consignadas en actas de las reuniones adelantadas por Codechocó –como la del 3 de marzo de 2010– y tuvieron eco en el concepto técnico emitido por la Corporación el 19 de marzo de ese mismo año.

El entonces subdirector de Desarrollo Sostenible de la entidad, Fernelix Valencia Chaverra, solicitó la caducidad definitiva de la licencia expedida a Los Delfines, por incumplimiento en los requerimientos ambientales, y pidió abrir procesos contra el grupo comunitario y la multinacional REM.

En el expediente A03-02-01-0406-107, se afirma haber comprobado la tala de árboles sin los permisos respectivos, los cuales se pudrieron en la selva; por esta razón se solicitó "liquidar definitivamente el proyecto".

No obstante el concepto técnico desfavorable, Codechocó mantuvo la autorización y la ampliación de la cota de explotación que había otorgado ese mismo año. Por esta decisión, el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible intervino en el caso, mediante la Resolución 0896 del 18 de mayo de 2011.

En declaraciones a UN Periódico, el ministro Frank Pearl asegura que su despacho "ha iniciado investigaciones sobre las posibles irregularidades que pudieron ocurrir en la primera etapa de este aprovechamiento. El expediente se encuentra en estudio y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales impondrá, de ser necesario, las sanciones apropiadas".

Amenazas

Por lo pronto, el proyecto está detenido y, según el presidente de Prima Colombia Hardwood CISAS, se respetará la decisión de Minambiente: "Desde hace varios meses no estamos realizando ningún tipo de operación en la zona, a pesar de que algunas personas –buscando su propio interés– están insinuando lo contrario".

Y agrega: "la empresa se creó bajo el más estricto respeto de la legislación colombiana y continuará operando en el más absoluto respeto de la ley. El compromiso de la compañía es el de convertirse en un aliado del desarrollo en el Chocó y en Colombia. Y eso pasa, en primer lugar, por cumplir con todas las obligaciones legales e impositivas del país".

No obstante, el debate sigue sobre la mesa. Aunque la multinacional cumpla con todos los requisitos legales, ¿por qué ofrecer el Chocó para vender sus recursos naturales? ¿Esa es la clase de desarrollo que necesitan las comunidades afrodescendientes e indígenas de la región? ¿El Gobierno se toma en serio los riesgos de deforestación que atraviesan departamentos como Chocó?

Si se tienen en cuenta los datos oficiales, según los cuales el 40% de la superficie de Chocó está deforestada, un ejercicio matemático permite concluir que 25.833 ha son destruidas cada mes, 861 cada día, 35,8 cada hora y 0,6 cada segundo.

De acuerdo con el documento de conclusiones de la Agenda del Conocimiento sobre Biodiversidad de la Universidad Nacional de Colombia, suministrado por el Instituto de Estudios Ambientales (IDEA), "Colombia se encuentra en el octavo lugar dentro de los países con mayor deforestación en el mundo, problema exacerbado por el tráfico ilegal de madera, que constituye el tercer rubro de ilícitos en el territorio nacional".

Y según la ONG internacional World Wild Found (WWF), "la tala ilegal en el mundo, representa entre el 20 y el 40% de la producción de madera de cada año". El estudio del Banco Mundial "Fortalecimiento de la gobernabilidad y aplicación de la legislación forestal", citado por la WWF y publicado en Washington, afirma que el cálculo alcanza el 42% anual en Colombia.

Lo cierto es que el actual esquema de explotación de recursos naturales no renovables mantiene bajo permanente amenaza a ecosistemas ricos en flora, fauna y poblaciones ancestrales.

Para Orlando Rangel, doctor en Biología de la Universidad de Ámsterdam y profesor asociado al Instituto de Ciencias Naturales de la UN, la zona andina y la del Chocó son los dos ecosistemas de mayor riqueza, pero su frontera verde retrocede cada vez más.

"La biota paramuna de Colombia (que incluye a la presente en las tres cordilleras) es rica y variada, su flora representa el 12% del total de especies del país (26.500); específicamente, la de la región andina alcanza el 29% (11.000). En fauna, tiene el 14% de mamíferos del total nacional y el 8% de aves", afirma Rangel, en su estudio "La biodiversidad de Colombia".

Agrega que en los 131.246 km2 de superficie chocoana existen 4.525 especies vegetales, entre ellas 342 familias y géneros de rubiáceas, 250 de orquídeas y 225 de melastomatáceas. Además, 1.297 especies tetrápodas (entre las que se encuentran los lagartos), 778 de aves, 139 de anfibios, 192 de mamíferos y 188 de reptiles.

También existen "formaciones estuarinas en zonas de influencia de agua marina y de río, como los manglares Rhizophora mangle y los árboles Mora megistosperma. Asimismo, franjas fluviolacustres y comunidades de plantas flotantes como Eicchornia crassipes (conocida como jacinto de agua)", entre muchas especies únicas que podrían verse amenazadas por talas legales o ilegales.

El profesor Andrade señala que, desde hace cincuenta años, la deforestación ha ganado velocidad. "Entre 1900 y 1962 las cifras llegaron a 6 millones de hectáreas, y entre 1963 y 1998, a 11,5 millones. La pérdida de cobertura boscosa fue del 36%. Un caso específico es el de la Amazonia colombiana, en donde se calcula que existen 38 clases de coberturas vegetales. Entre 2002 y 2007 se perdieron cerca de 7.000 km2 de selva, es decir, 1.465 km2 por año. Hace cinco años se mantenía el 85% de los bosques", resalta el biólogo.

La minería, la tala descontrolada de árboles, la pobreza, el narcotráfico y la actitud negligente de las autoridades regionales y nacionales seguramente agudizarán la sostenibilidad ambiental de esta formidable ecorregión colombiana.

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