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La protección de Bahía Málaga deja por fuera del polígono original una franja de 160 hectáreas. Así queda abierto un espacio para futuras presiones y amenazas sobre este santuario de la naturaleza. - AFP

La protección de Bahía Málaga deja por fuera del polígono original una franja de 160 hectáreas. Así queda abierto un espacio para futuras presiones y amenazas sobre este santuario de la naturaleza. - AFP

Bahía Málaga: un debate inconcluso


Por: Juan Mayr Maldonado,
Miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales Ex ministro del Medio Ambiente

El registro de la prensa sobre la decisión con la que Minambiente declaró a Bahía Málaga Parque Natural Nacional, dos días antes de finalizar la administración Uribe, dio la impresión de que había primado el interés general sobre el particular, y el sector ambiental lograba una victoria sobre la pretensión de empresarios de construir un puerto de aguas profundas. ¿Qué tan cierta es esa realidad?

El debate sobre el futuro de Bahía Málaga alcanzó su punto más alto cuando un importante sector empresarial del Valle del  Cauca –que de tiempo atrás le había puesto el ojo a esa región– solicitó al ministro Carlos Costa aplazar la tan anunciada declaratoria del Parque Natural. Su objeción se fundamentó en la necesidad de establecer un puerto de aguas profundas para conectar al país con los mercados de la cuenca del Pacífico, en razón a las limitaciones venideras del puerto de Buenaventura para este tipo de actividades. La solicitud al parecer tuvo eco en la Casa de Nariño y la decisión empezó a postergarse.

El Pacífico colombiano ha sido ampliamente estudiado por diferentes centros de investigación, universidades y ONG, que han concluido que por sus especiales condiciones geográficas y climáticas, es una de las regiones con más alta biodiversidad en el mundo. A su vez, allí se localizan numerosos territorios colectivos de comunidades afrocolombianas y resguardos indígenas, cuyas poblaciones están sujetas a derechos especiales amparados por la Constitución de 1991.

Es en este privilegiado contexto donde se localiza la zona marina de Bahía Málaga, conocida por ser lugar de migración anual de casi la tercera parte de la población de ballenas jorobadas existentes en el Pacífico suroriental, para dar a luz a sus crías y aparearse. Por ello, es el principal punto de reproducción de estos cetáceos que figuran en la lista Cites como especie amenazada.

Otras características ambientales, no menos importantes, hacen pensar al mundo científico en la hipótesis de que Bahía Málaga podría ser uno de los refugios del pleistoceno, donde lograron sobrevivir distintas especies durante el periodo de las glaciaciones y, por lo tanto, lugar de origen y distribución de muchas de ellas. Su extraordinaria manifestación de flora y fauna, con alto grado de endemismo, está representada en cientos de moluscos, peces marinos y estuarinos, crustáceos, algas, aves, mamíferos acuáticos y costeros, reptiles, anfibios, etc., que se localizan e interactúan tanto a nivel terrestre como en el mar. Una verdadera maravilla de la naturaleza.

Declaración urgente

Para la declaratoria del nuevo Parque Nacional, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT) se apoyó en los estudios de prestigiosas entidades de investigación y ONG como la Fundación Yubarta y WWF. El Instituto de Investigaciones Marinas (Invemar) había definido la importancia de Bahía Málaga como lugar prioritario para la conservación in situ de la biodiversidad marina y costera del Pacífico. Igualmente el Invemar, en asocio con Univalle y el Instituto para la Investigación y la Preservación del Patrimonio Cultural y Natural del Valle del Cauca (Inciva) concluyeron, en desarrollo del proyecto Biomálaga, el cual realizó la más amplia recopilación de investigaciones y conocimiento sobre esa región, que su diversidad biológica es comparable con otras zonas representativas del Pacífico colombiano como son los Parques Nacionales de Gorgona y de la Ensenada de Utría, y por lo tanto ameritaba ser declarada como Área Protegida.

Las anteriores consideraciones le permitieron al MAVDT definir un polígono con los límites marinos para el establecimiento del nuevo Parque Nacional. Esos límites fueron la base para realizar la consulta previa con las comunidades que habitan el territorio, quienes aprobaron la iniciativa. También sirvieron como referencia para el estudio de la Academia Colombiana de Ciencias, entidad que por ley conceptuó con carácter de urgencia y recomendó “una pronta declaratoria de este parque para evitar la transformación de un ecosistema de gran importancia para el país”.

Más allá de la coyuntura

Sin embargo, ante las objeciones presentadas por los empresarios, el ministro Costa solicitó un nuevo concepto al español Juan M. Barragán Muñoz, experto internacional en gestión integrada de áreas litorales, quien visitó la región, recopiló toda la información disponible en materia ambiental y de puertos, se entrevistó con todos los grupos de interés y presentó un amplio informe. En él se analiza de manera detallada la importancia biológica y cultural de Bahía Málaga, y se hace un pormenorizado análisis de la situación y capacidad presente y futura de los puertos en cuanto a demanda y oferta se refiere, con especial énfasis en el de Buenaventura. De igual manera, sobre los impactos que podría generar la construcción de un puerto de aguas profundas sobre los ecosistemas y la sociedad local.

Sus conclusiones ratifican el concepto de la Academia de Ciencias, pero además enfatiza que “la implantación de un puerto multipropósito no resulta compatible con la conservación de los ecosistemas que alberga Bahía Málaga”. A su vez, plantea que las actividades portuarias de largo plazo, requeridas para los mercados con la cuenca del Pacífico, pueden concentrase en Buenaventura dado que su capacidad se verá ampliada de manera significativa con la entrada en funcionamiento de las nuevas terminales de TCBuen, el Muelle Delta y el Puerto de Aguadulce, y que para ese propósito se debe desarrollar una zona industrial portuaria y otra de actividades logísticas, además de obras complementarias que permitan adaptar el canal navegable a buques de gran calado.

Finalmente pone el dedo en la llaga al afirmar que “la raíz del problema no es solo la dialéctica entre desarrollo portuario y conservación ambiental”, sino que por el contrario el problema se fundamenta en que “el país todavía tiene su territorio en construcción sin terminar de definir sus infraestructuras”, y lo que “probablemente sucede, es que el país está resolviendo todas estas cuestiones sin las orientaciones y criterios generales necesarios”. Complementa diciendo que “son estos y no la coyuntura económica o política de corto plazo los que deberían conducir a un desarrollo territorial más integrado en lo sectorial y equilibrado en lo regional”. Yo no podría estar sino de acuerdo con las afirmaciones de este experto español.

En cuanto a la decisión del ministro Costa, si bien es un importante paso adelante en la protección de Bahía Málaga y debe ser aplaudida, deja por fuera del polígono original una franja de 160 hectáreas. De esta manera, no solo desconoce los acuerdos con las comunidades nativas y el concepto que hiciera la Academia de Ciencias sobre los límites originales, sino que deja abierto un espacio para futuras presiones y amenazas sobre este santuario de la naturaleza.



Edición:
UN Periódico Impreso No. 137

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