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Salud

La diferencia de precios entre un medicamento innovador y uno genérico, ambos extraídos del mismo principio activo, puede variar entre el 20 y el 90 por ciento. - AFP

Calidad de medicamentos genéricos, ¿un asunto de mercadeo?

Jun. 13 de 2009

Por: José Julián López, Magíster en Farmacología Claudia Vacca, Magíster en Farmacoepidemiología Departamento de Farmacia, Universidad Nacional de Colombia

En 2001 Laboratorios Merck invirtió en la publicidad de Vioxx (Rofecoxib), 160 millones de dólares, es decir, más de lo que compañías como Pepsi o Budweiser invierten en promocionar sus productos. ¿Será esta una de las razones para que los medicamentos innovadores cuesten hasta 10 veces más que los genéricos, a pesar de que ambos son fabricados a partir del mismo principio activo?


Cuando un laboratorio farmacéutico desarrolla una nueva sustancia que puede usarse como parte de un medicamento, gana el derecho a no tener competidores por un periodo de 20 años para dicho medicamento innovador. Esta exclusividad se conoce como patente.

Los medicamentos fabricados después de ese período y que contienen la misma sustancia (conocida como principio activo o Denominación Común Internacional, DCI) se llaman competidores o genéricos y suelen ser mucho más baratos.

Generalmente son comercializados por laboratorios diferentes al que los inventó, aunque el innovador también los comercializa.

Así, un medicamento genérico, que se vende con este mismo nombre o como genérico de marca cuando recibe un nombre diferente, da la oportunidad a los consumidores de comparar precios y elegir el más adecuado a su bolsillo. Pero sobre todo, evita las confusiones que puede ocasionar el uso de muchos nombres comerciales o marcas para un mismo medicamento.

En la lógica del mercado, la existencia de competencia promueve la reducción de precios. En el mercado de medicamentos ocurre lo mismo. Cuando existen competidores, los precios promedio tienden a ser más bajos y las diferencias entre innovadores y competidores puede variar entre el 20 por ciento y el 90 por ciento, dependiendo del país y del medicamento.

En Colombia, por ejemplo, en 2006 estaban disponibles 30 diferentes productos competidores genéricos de zidovudina (un medicamento para el sida), con una diferencia del 85 por ciento entre los de menor y mayor precio. Cuando se trata de didanosina, con 15 competidores en el mercado, la diferencia es del 68 por ciento. 

Un estudio de precios realizado en 2008 por AIS/Ifarma en países de América Latina, mostró que en Colombia medicamentos como loratadina jarabe genérico, usado para tratar molestias respiratorias en niños, cuesta menos de 1 dólar, pero que su precio puede ser de 10 dólares si se trata de la versión del laboratorio innovador. Mientras que, la ciprofloxacina genérica de 500 miligramos, un antibiótico esencial para tratar diferentes infecciones, cuesta 51 veces menos que la del laboratorio innovador.  Los hallazgos son similares para el enalapril de 20 miligramos, usado para el tratamiento de la hipertensión, cuya presentación genérica es 21 veces más barata que la del innovador.

En otro estudio, investigadores de la Facultad de Medicina y el Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional en Bogotá, hallaron en el servicio médico de esta institución que el costo promedio/mes de una prescripción usando psicofármacos de marca ($367.160) es cinco veces mayor que una prescripción con los genéricos más baratos ($72.773). En salarios mínimos legales diarios utilizando medicamentos genéricos, puede representar desde menos de un día hasta casi dos meses de salario.

La publicidad inclina la balanza

Estas diferencias en el precio que los consumidores pagan por los medicamentos, ayudan a entender por qué los laboratorios farmacéuticos innovadores gastan sumas de dinero exorbitantes en mercadeo y publicidad. En 2001 Laboratorios Merck invirtió en la publicidad de Vioxx (Rofecoxib), 160 millones de dólares, es decir, más de lo que compañías como Pepsi o Budweiser invierten en promocionar sus productos. Es de recordar que este medicamento fue recientemente retirado del mercado por los problemas cardiovasculares que ocasionaba.

La diferencia de información que existe entre productores y consumidores no solo conlleva a que los esfuerzos económicos que realizan los laboratorios en promoción y publicidad sean efectivos, sino a que los consumidores crean que sus productos son de mayor calidad. Por otro lado, a los médicos les ofrecen financiación para publicaciones, viajes, congresos y otro tipo de incentivos económicos.

Sobre este supuesto, se promueven políticas y regulaciones que promocionan la competencia en el sector farmacéutico (medicamentos genéricos) para mejorar el acceso a los tratamientos. Sin embargo, es común escuchar que estas diferencias de precios obedecen a diferencias de calidad.

Si esto fuera cierto, se justificaría pagar más por un medicamento para solucionar un problema de salud. Porque, al final, lo barato puede resultar más caro.

¿Cómo se garantiza la calidad de un medicamento?


A través de los sistemas de aseguramiento de la calidad, los cuales incluyen el cumplimiento de las Buenas Prácticas de Fabricación o Manufactura (BPM). Las BPM son los procedimientos que garantizan una fabricación uniforme y controlada de productos, de acuerdo con las normas internacionales de calidad y conforme a las condiciones exigidas para su comercialización. Cada vez que se produce el medicamento deben cumplirse los mismos estándares. La calidad es responsabilidad del fabricante y corresponde al Invima la vigilancia de su cumplimiento.

Actualmente el 100 por ciento de los productores que importan o fabrican medicamentos en Colombia cumplen con la certificación de las BMP, sean genéricos o innovadores. Pero después de que el medicamento es producido, se deben mantener adecuadas condiciones de almacenamiento y transporte que lo protejan de cualquier alteración o cambio.

Existe un programa llamado Demuestra la calidad liderado por el Invima, que desde el año 2004, analiza medicamentos de alto consumo y de interés público para conocer el cumplimiento de los requisitos de calidad. Alrededor de 1.500 análisis realizados demuestran que los medicamentos (genéricos e innovadores) cumplen con los estándares de calidad, en promedio, más del 95 por ciento. Si se tiene en cuenta que los rangos aceptados por la Organización Mundial de la Salud, oscilan entre el 5 y el 10 por ciento de no conformidades, en Colombia podemos estar tranquilos sobre la calidad de los medicamentos comercializados.

Esto significa que tiene sentido utilizar medicamentos genéricos pues su menor precio permite aumentar el número de personas que tienen acceso a sus tratamientos.

Es posible que la discusión sobre medicamentos genéricos sea parte de una estrategia comercial de competencia desleal que se ha llevado al plano técnico o que la percepción de los usuarios sea negativa por su bajo precio. Al respecto conviene aclarar que, los medicamentos genéricos pueden ser más baratos porque no incurren en altos gastos de publicidad y marketing y porque se comercializan sustentados en los estudios clínicos del innovador, después de vencida la patente.

En medio de estas polémicas es deseable que el Invima y el MPS desarrollen estrategias de divulgación permanente de los programas de calidad, comunicando los hallazgos positivos y negativos de los análisis. En esto juegan un papel importante los medios de comunicación.

A la industria farmacéutica, sin importar si se trata de producción de genéricos o innovadores, le corresponde mantener y elevar sus estándares de producción, con inversión en el desarrollo técnico y científico y el cumplimiento de comportamientos éticos en sus estrategias de posicionamiento.



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