
Bruce Bagley es profesor universitario, doctor de la Universidad de California (EE. UU.). - Víctor Manuel Holgín / Unimedios
“Colombia deposita demasiadas esperanzas en Estados Unidos”
Por: Guillermo Parada, Unimedios
El estadounidense Bruce Bagley, experto en el conflicto colombiano, fue uno de los invitados especiales en las celebraciones por los 25 años del Iepri. En su opinión, el Estado ha fallado al centrar sus relaciones internaciones en el país del norte y no tanto hacia Suramérica, su contexto cercano.“Festejar al Iepri es festejar al país. Desde muy joven me interesé en América Latina. En los años 60 solicité mi ingreso a los Cuerpos de Paz, en vez de ir a Vietnam, y al no aceptar la invitación del Tío Sam llegué a Colombia para entrenarme en un proyecto de crianza de pollos. Luego pasé tres años como extensionista del Incora, promotor de Acción Comunal y profesor de secundaria en Fusagasugá”.
Así describe el profesor Bruce Bagley, experto en Estudios Internacionales de la Universidad de Miami, sus inicios en Colombia, país que le abrió las puertas y el cual conoce a profundidad, debido a que parte de su trabajo se ha centrado en analizar los problemas de seguridad y el fenómeno de las drogas.
Él fue uno de los invitados especiales a las celebraciones por los 25 años de creación del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional de Colombia. En una charla, en la que bien parecía estar hablando un colombiano más, concedió una entrevista para Unimedios.
Falsas esperanzas
UN Periódico: ¿Conoce usted el país por sus entrañas?
Bruce Bagley: No sé si alguien realmente pueda decir eso, pero Colombia ha sido una fascinación permanente para mí desde el día en que llegué a esta tierra. Pasé casi 10 años como profesor de la Universidad de los Andes haciendo investigación.
UNP: ¿Significa que usted ha estudiado, recorrido, discutido y pensado en nuestro país?
BB: He intentado conocerlo no solo a través de libros, clases o conversaciones con mis colegas. Recorrí el país como consultor del PNUD, haciendo una evaluación de los últimos 10 años.
UNP: ¿Cómo describe las relaciones de Colombia con los Estados Unidos?
BB: Desde finales del siglo XIX, Colombia estableció una relación muy sólida y permanente. Su política exterior ha estado enfocada hacia los Estados Unidos y no hacia sus vecinos del sur. Ha depositado demasiada esperanza en esas relaciones bilaterales, con expectativas más allá de lo probable y posible. Hay un lema en el estudio de las relaciones internacionales: los Estados no tienen amigos, tienen intereses, y a veces somos o no compatibles. Depositar todas las esperanzas colombianas como se hizo en el gobierno de Álvaro Uribe, descuidando otras relaciones, fue una equivocación.
UNP: ¿Y usted sí cree que él se dio cuenta?
BB: Claro, cuando tuvo que esperar cinco años para la aprobación del TLC. Estuvo tan amarrado a ese tratado que depositó todas sus esperanzas en un presidente republicano. Toca compartir su idea de que EE. UU. es un socio importante, también para la seguridad democrática con su aporte de 7 mil 300 de millones de dólares para el Plan Colombia, pero el país del norte no tiene una sola política para ningún país y las dos partes que toman decisiones allá no conversan.
Mirada constructivista
UNP: ¿Las relaciones no han estado demasiado narcotizadas?
BB: Eso es lo que sucede y por eso las agencias no se entienden. El TLC tiene consecuencias negativas para el campo colombiano, pero mientras tanto se seguía entregando dinero para el plan. La política exterior norteamericana no es coherente y no trata a los países como si fueran amigos.
UNP: ¿Cómo ve el panorama de seguridad de la zona suramericana?
BB: El área norte ha sido convulsionada por varias razones. Comenzamos con la guerrilla colombiana que no conoce fronteras, el crecimiento del narcotráfico y el derrame del conflicto, que ha afectado los cinco países vecinos y sobre todo a los bolivarianos. Venezuela y Ecuador se han convertido en zonas de tránsito de la droga colombiana, y el 52% de ese mercado negro pasa por el primero. Guerrilleros, Bacrim y narcotraficantes se desperdigan por las zonas limítrofes. Uribe sacrificó la colaboración necesaria y Santos, desde su posesión, se ha dedicado a mejorar las relaciones y eso es progreso, aunque no haya plena colaboración. Colombia sola no puede resolver sus problemas, pero paulatinamente podrá mejorar su situación de seguridad.
UNP: ¿Seguimos poniendo los muertos, presos, viudas, huérfanos, y los Estados Unidos solo se preocupan por el manejo de dólares?
BB: No han hecho lo correcto ni lo suficiente para combatir el consumo de drogas. No hemos reducido la demanda como corresponde ni reformado el sistema carcelario, ni se controla el lavado de dólares ni la salida de armas. Los errores colombianos del manejo de la guerra contra la droga son evidentes. La militarización sin dar soluciones socioeconómicas es el sistema paracaídas: llegan los militares, están unos pocos meses y se van, dejando un vacío de autoridad y de poder estatal. Yo trato de entender este país de una manera constructivista.
Institucionalidad
UNP: ¿Podría hacer una visión futura de Colombia?
BB: Las predicciones pueden ser peligrosas, pero veo los siguientes puntos fundamentales: el futuro es promisorio porque es un país rico, pero tiene que saber aprovechar sus recursos de forma equitativa. Se necesitan instituciones que funcionen y permitan administrar el territorio, incorporando a los excluidos. Se deben completar las reformas políticas para democratizar la sociedad. Existe la necesidad de diversificar sus relaciones porque están atrasados en la carrera de abrir nuevos mercados. El último punto es invertir en infraestructura y en educación para la próxima generación... y es urgente. Es necesario pensar en la educación como un bien público, sin universidades de lucro o garaje.
UNP: ¿Qué es lo más contradictorio del país?
BB: Colombia me encanta, es fascinante, pero nunca he podido entender el misterio de las instituciones y la violencia permanente. La violencia se da por la falta de títulos de predios, colonización y otros procesos que han sido debidamente analizados por profesores del Iepri. El Estado nunca se midió a la tarea, con una clase terrateniente que no quiso tener un ejército y unas fuerzas centrales poderosas, que lo debilitaron y evitaron su crecimiento. Recién empiezan a modernizarlo después del Frente Nacional.