UN Periódico - Universidad Nacional de Colombia
escudo
escudo colombia
Unidad de Medios de Comunicación - Unimedios
UN Periódico
inicio
sedes
correo
pd
Medio Ambiente
Se llama caimán de anteojos por la protuberancia o cresta ósea característica entre los ojos, que simulan unas gafas. foto: Willington Martínez Barreto

Se llama caimán de anteojos por la protuberancia o cresta ósea característica entre los ojos, que simulan unas gafas. foto: Willington Martínez Barreto

Disminución de babilla, una cuestión de piel

Sep. 17 de 2016

Por: Vanessa Cardona, Unimedios Bogotá

El muestreo más grande realizado en Atlántico y Bolívar evidenció que el mayor depredador de los ecosistemas cenagosos está disminuyendo debido a la sobreexplotación por la comercialización de su piel y la reducción de su hábitat.

Caiman crocodilus es uno de los reptiles de amplia distribución en el país y una especie de gran importancia comercial y ambiental, pero es poco estudiada. Algunas investigaciones realizadas en Cundinamarca, en la vía Parque Isla de Salamanca, y en el río Atrato dan cuenta de su estado de conservación aceptable o bajo, mientras que en otras regiones, como la Orinoquia, sus poblaciones son saludables.

Biólogos del Grupo de Conservación y Manejo de Cocodrilos, liderados por la profesora María Cristina Ardila del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (ICN–UN), comprobaron que la situación de los individuos que habitan los valles interandinos y la costa Atlántica no es alentadora.

“Evidencia genética y morfológica indica que las babillas de estos sitios pertenecen a una especie diferente a la de la Orinoquia y Amazonia. Como se trata de resultados recientes, no forman parte de las evaluaciones sobre su estado de conservación. Además, un promedio de las poblaciones entre las dos regiones indica que no es una especie amenazada”, explica el biólogo Rafael Moreno.

Tras realizar avistamientos en las ciénagas Matatigres y Grande de Magangué (en Bolívar) y en la laguna de Luruaco y el embalse de Guájaro (en Atlántico), los investigadores evidenciaron que el caimán de anteojos del Caribe está sometido a un mayor nivel de amenaza.

Colombia es uno de los principales exportadores de cueros exóticos, entre ellos de babilla. Cada año, envía entre 600.000 y 700.000 pieles a Europa, Estados Unidos y Asia, transacción que representa unos 21 millones de dólares (63.000 millones de pesos), según Estadísticas de la Asociación Colombiana de Zoocriaderos (Azoocol).

Debido a la importancia de este comercio, desde los años 90 vienen consolidándose zoocriaderos de ciclo cerrado, únicos permitidos para la especie. Este consiste en su manejo por medio de una pareja de progenitores (pie parental), obtenida del medio silvestre, a partir de la cual se desarrollan todas las fases del ciclo biológico. 

Infortunadamente, el país es uno de los territorios donde más se práctica el comercio ilegal de pieles. Informes de la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (Cites) indican que el 30 % de los cueros exportados provienen de animales extraídos del medio silvestre.

La legislación prohíbe estas acciones y avanza en el fortalecimiento de la regulación. En ese sentido, pretende impulsar el ciclo mixto, es decir, el manejo de una o varias especies, tanto en ciclo abierto como en cerrado. Para ello, la investigación de la UN fue adelantada en alianza con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, pues para estudiar la problemática es importante conocer el estado del recurso y decidir cuál es la mejor alternativa para la especie y las comunidades que viven de su explotación.

Población joven

Para el conteo de las babillas fue utilizada la metodología de captura–marcaje–recaptura, que consiste en aproximarse al animal y atraparlo con lazadas de acero. Una vez enganchados, registraron datos como edad y sexo, luego, implantaron un microchip para identificarlos en un muestreo posterior.

Un total de 260 avistamientos fueron realizados en agosto de 2015, en el primer muestreo. Tres meses después, la cifra se redujo a 179. El mayor decaimiento sucedió en Matatigres (de 148 a 95). En Guajaro pasó de 57 a 33; en la Laguna Luruaco la cantidad se mantuvo en ocho y en Ciénaga Grande de Magangué disminuyó en cuatro individuos.

En tres (Matatigres, Magangué y Guájaro) de las cuatro ciénagas no hay babillas reproductoras de tamaños mayores a 1,5 metros, dato que contrasta con el aumento registrado en las crías. Una situación aceptable porque muestra una renovación de la población, fenómeno conocido como reclutamiento.

Precisamente, ante la ausencia de ejemplares adultos, la reproducción recae en individuos de menor tamaño que tienen menos capacidad de poner huevos. “En los reptiles, entre más grande sea la hembra, los huevos son de mayor tamaño y las crías más fuertes”, destaca el investigador Moreno.

Otro resultado mostró que los individuos que están llegando a la adultez disminuyeron entre los dos periodos de muestra. En esa edad son más apetecidos por los zoocriaderos, pues han superado los 60 centímetros de longitud y su piel es idónea para la comercialización.

Deterioro del hábitat

Los biólogos analizaron los bosques que rodean las ciénagas, fundamentales para la reproducción de esta especie, ya que utilizan la hojarasca para construir sus nidos.

En Matatigres, antes, había un mosaico de bosque y plantas acuáticas, hoy conserva un kilómetro cuadrado de área boscosa y buena parte de la rivera está cubierta por pastizales. Aun así, reportó un mejor estado de conservación.

A su vez, la ciénaga Grande de Magangué no cuenta con áreas boscosas, solo algunos árboles dispersos, y en la laguna Luruaco tampoco hay bosque, pero conserva formaciones de plantas acuáticas.

Para comprender la situación del caimán de anteojos fue importante la participación de la población, que informó sobre las actividades pesqueras y si perciben a la babilla como amenaza.

La comunidad manifestó que la pesca era una actividad que se hacía en cualquier momento, ahora realizan un mayor esfuerzo para obtener la misma cantidad de pescado. La diversidad íctica también ha disminuido, hace años capturaban más bocachicos y bagres, pero en la actualidad predominan menos especies entre ellas la mojarra (especie introducida). Esta situación los ha obligado a utilizar trasmallos, red gigante de uso ilegal ubicada de orilla a orilla y que recoge todo a su paso.

“Las babillas se acercan al trasmallo, comen algunas presas y al hacerlo rompen la red. Por eso, a veces hemos tenido que matarlos”, describieron algunos entrevistados.

No contar con un relleno sanitario es otro aspecto fundamental, ya que la contaminación es cada vez mayor y afecta el hábitat de los caimanes de anteojos. Asimismo, el desecamiento, antigua problemática de la región, muestra que los ganaderos siguen extendiendo potreros hasta el límite de las masas de agua.

Según el biólogo Moreno, quienes están dedicados a la comercialización de babillas venden las especies más adultas, cuya piel no es de calidad, e incluso capturan ejemplares más pequeños, aunque su precio sea menor, pues cada vez es más difícil encontrar individuos de las tallas apreciadas en el mercado.

Esta es una de las razones por las que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible pretende impulsar un ciclo mixto de crianza y explotación, el cual permitiría el rompimiento del inequitativo margen de ganancias entre cazador y zoocriadero, que es el que promueve el comercio ilegal.

Para ello, otorgaría permisos de explotación silvestre a integrantes de la comunidad, de manera que aprovechen el recurso de forma racional. De esta manera, entrarían en una cadena productiva que les proveerá ingresos económicos para afrontar los problemas de seguridad alimentaria y calidad de vida.



Edición:

Comentarios

No hay comentarios

Número Actual

Ediciones Anteriores.





Reseñas

No existen noticias en esta lista.


Universidad Nacional de Colombia
Carrera 45 No 26-85 - Edificio Uriel Gutiérrez
Bogotá D.C. - Colombia
PBX: 3165000 ext. 18108 
agenciadenoticias@unal.edu.co
Aviso Legal