
Algunos países latinoamericanos aumentan su gasto militar con distintas justificaciones. Unos argumentan renovar su equipamiento militar, otros, nuevas doctrinas de seguridad y defensa. / AFP
Latinoamérica: cambia el escenario de seguridad regional
Por: Alejo Vargas Velásquez, Profesor Universidad Nacional de Colombia Director Grupo de Investigación en Seguridad y Defensa
El contexto de las relaciones interamericanas ha variado significativamente y seguirá modificándose. Ello refleja gobiernos más autónomos de la política exterior de Washington, pero también democracias con mayor alternabilidad en sus gobiernos.La región viene de un alineamiento histórico con Washington en lo político, lo económico y lo relativo a la seguridad regional. En esta última dimensión, viene de un esquema unipolar y una arquitectura de seguridad del periodo de la Guerra Fría, subordinada totalmente a USA y basada en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y los tratados bilaterales de cooperación militar.
En la posguerra, con los cambios políticos globales el panorama cambia sustancialmente. Basados en el “descuido” de Estados Unidos sobre la misma, entran a jugar otros actores globales como Rusia, con importantes acuerdos militares con Venezuela, Brasil y otros países, y renovando los lazos de la antigua URSS con Cuba; China, con un “poder blando” de tipo económico y grandes inversiones en este sentido –también con convenios militares–, e Irán con pactos de diferente naturaleza con Venezuela y otros países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Así mismo, la Unión Europea con acuerdos militares de varios de sus países –especialmente el de Brasil con Francia–. Es decir, Latinoamérica pasó de la unipolaridad a un escenario más multipolar y debe asumirse como tal.
Igualmente, algunos países de la región han venido aumentando su gasto militar con distintas justificaciones –sin que se pueda hablar de una “carrera armamentista”–, unos con el argumento de renovación de su equipamiento militar –caso de Brasil, Chile y Perú–, otros como Venezuela a partir de su nueva doctrina de seguridad y defensa que considera a Estados Unidos como su principal amenaza. Colombia lo hace con base en la amenaza interna de la guerrilla y otros grupos armados, además del narcotráfico.
La región hoy
Francisco Rojas Aravena, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), destaca algunas características relevantes de la América Latina de hoy1: 1) una región democrática; 2) inequitativa con grandes sectores marginados (33,2% de la población vive en situación de pobreza, y de ellos 12,9% en situación de indigencia); 3) marginal en los temas globales; 4) con alta heterogeneidad; 5) sin mecanismos regionales efectivos de resolución de conflictos; 6) carente de liderazgos regionales efectivos; 7) con diversos modelos de desarrollo (prosocialismo del siglo XXI –Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Venezuela–; promercado –Colombia, Costa Rica, Panamá, Perú–; mercado más políticas sociales –Brasil, Chile, El Salvador, México, República Dominicana, Uruguay–; otros –Argentina, Haití, Honduras–); 8) alto grado de desconfianza recíproca, y 9) sin sentido estratégico (la región no posee una visión común y no tiene un sentido estratégico compartido).
Algunos hablan hoy día de un eje de gobiernos de centro–derecha con México, Costa Rica, Colombia, Perú y Chile; del eje del ALBA y de gobiernos de centro–izquierda liderados por Brasil, Uruguay y El Salvador. Sin embargo, esa diversidad no debería ser problemática sino parte de la riqueza política en la región.
Adicionalmente, Latinoamérica tiene el desafío de dos nuevas situaciones, las llamadas nuevas amenazas –incluidas las provenientes de fenómenos de la naturaleza como terremotos, huracanes, catástrofes naturales– y las demandas sociales de masas marginalizadas –con el retorno a la democracia hubo demasiada expectativa de progreso económico–. Si no se logra dar respuesta adecuada a las dos, no se alcanzará ni paz ni desarrollo.
En los países de Suramérica el problema de la distinción entre seguridad –remitida a seguridad interior– y defensa –con énfasis en defensa exterior– es central para diferenciar roles y misiones de policías y fuerzas militares. De Colombia hasta México, por el contrario, el debate acerca de diferenciar seguridad y defensa no existe. En México, el narcotráfico se ubicó en la agenda de seguridad nacional desde los años 80, y su enfrentamiento es el principal esfuerzo de seguridad nacional, aunque no se le racionalice como el principal problema en este ámbito.
En la región hay percepciones recientes sobre amenazas como: a) crisis de las relaciones cívico–militares, siendo el caso de Honduras el más relevante, pero con antecedentes de intervenciones militares en otros casos regionales; b) el problema del narcotráfico y la violencia creciente, adicionalmente a la región andina, en México y otros países de Centroamérica; c) la utilización de siete bases militares colombianas por los Estados Unidos, y d) el armamentismo creciente con diversas justificaciones.
Colombia – Norteamérica: cooperación tradicional
Analizar el tema de la utilización de las siete bases colombianas por parte de las Fuerzas Armadas norteamericanas genera gran controversia, en unos que apelan a un trasnochado antiimperialismo y en otros que invocan un anacrónico patrioterismo.
Para contextualizar el tema de la cooperación entre las dos naciones, hay que recordar que la élite colombiana ha sido históricamente incondicional con los Estados Unidos: Colombia fue el único país latinoamericano que participó en la guerra de Corea durante la Guerra Fría; promovió con USA el aislamiento de Cuba a comienzos de los 60; firmó el tratado de extradición a comienzos de los 80; desde hace veinticinco años existe una estrecha colaboración antinarcóticos; durante el gobierno Pastrana comenzó la cooperación para la reforma de las Fuerzas Armadas del país con el Plan Colombia, y desde hace años hay presencia de asesores militares y “contratistas” norteamericanos en el país.
Es necesario señalar que el modelo de Bases no tiene sentido hoy cuando en el mundo existe el modelo Puesto de Operaciones Avanzadas (FOL, por sus siglas en inglés), flexible, con alta tecnología y predominio de actividades de inteligencia. Así, es verdad que el actual convenio es la ampliación de una cooperación militar de larga data.
Un asunto distinto es que, en la medida en que el mundo se globaliza, la soberanía absoluta se diluye y las decisiones que toma un país en términos de seguridad pueden afectar a sus vecinos y deben ser explicadas. Si bien el tema de la cooperación norteamericana incrementada es un asunto prioritario de seguridad interna para Colombia, para USA es de tipo geoestratégico y para los países de Suramérica es visto como un problema geopolítico.
Especialmente a Brasil, la potencia subregional indiscutible que considera a la Amazonía su espacio geoestratégico fundamental, le preocupa el incremento de la presencia militar norteamericana y no hay duda de que Colombia debe mantener una relación tan buena con Estados Unidos como con Brasil. El reciente acuerdo de cooperación en defensa entre estas dos naciones ayuda a clarificar el escenario.
Este nuevo ambiente estratégico de seguridad y defensa, incluyendo una discusión acerca de las amenazas (posibles, imaginadas y percibidas) para la región en el contexto contemporáneo, debería ser objeto de análisis en el escenario de integración suramericano, Unasur, pero igualmente en el Grupo de Río y la nueva Comunidad de Naciones Latinoamericanas que se aspira a consolidar2.
Si la diplomacia brasileña, impulsora de muchas de esas iniciativas, quiere que su país sea reconocido como líder regional y no solo como un jugador –aislado– de las grandes ligas mundiales, debería avanzar en aclimatar salidas prácticas a las tensiones presentes. De lo contrario, la propia supervivencia de estos mecanismos de integración subregional seguirá en entredicho y quizá más de un país piense seriamente en retirarse.
1Con base en Rojas Aravena, Francisco. “América Latina: defensa y seguridad en el S. XXI”. Ponencia presentada en el Seminario La Situación de la Defensa en América Latina y las Perspectivas a Futuro, La Paz, Resdal, julio del 2009.
2En la academia hay que analizarlos y a ello contribuirá la nueva Maestría en Estudios Políticos Latinoamericanos, creada por el Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia.