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El diseño del campus de la Universidad Nacional en Bogotá, conocido como Ciudad Blanca, es un ejemplo de la incursión del país a la Modernidad. foto: archivo Unimedios

El diseño del campus de la Universidad Nacional en Bogotá, conocido como Ciudad Blanca, es un ejemplo de la incursión del país a la Modernidad. foto: archivo Unimedios

Hito de la Modernidad

Sep. 16 de 2017

Por: Fabio Zambrano Pantoja,
profesor titular, Instituto de Estudios Urbanos (IEU) - Universidad Nacional de Colombia

La fortaleza institucional que ha apuntalado desde 1867 le ha permitido a la Universidad Nacional de Colombia consolidarse como un símbolo de la Modernidad en el país.

A partir de 1819, la aparición de una sociedad civil como nexo entre el Estado y la comunidad fue el fenómeno resultante del proyecto de un pequeño grupo de pensadores y estadistas que estaban impulsando el proyecto republicano y actuaban como los dirigentes. Eran personajes de pensamiento moderno y manifestaban el propósito de ser contemporáneos a la sociedad que se estaba desarrollando en Europa y los Estados Unidos. Resultado de este esfuerzo, empezó a surgir un “público crítico” que empujó la disolución de la herencia colonial. El intercambio de ideas, la creación de vínculos culturales y la invención de ceremonias civiles se constituyeron en nuevos acontecimientos sociales que prepararon al país para el flujo de capitales y la integración a los mercados mundiales.

A partir de ese año, un número cada vez mayor de personas participaba en la vida expresada en los códigos que acarreaba el mundo moderno, de los cuales los derechos políticos del individuo y la secularización eran parte esencial de ser moderno. Abarcaba además el establecimiento del Estado-nación, que estaba acompañado de la centralización del poder, la expansión de las redes
de comercio y la economía internacional, y todo ello produjo un cambio, totalmente irreversible, en la organización de la naciente sociedad que se hallaba en tránsito de abandonar los códigos del mundo tradicional que se había configurado en la época Colonial.

En esta mutación cultural la educación se convirtió en el aparato ideológico más importante con el que contaba el Estado para el diseño que se hacía de la sociedad moderna. El triunfo de la República y la imperiosa necesidad de legitimarla requería de la convocatoria al voto de los ciudadanos, lo cual exigía un nuevo actor político que supiera leer y escribir, entre otros requisitos. Fue por ello que la educación se convirtió en un instrumento de ampliación de las bases políticas del Estado moderno, en la cual Francisco de Paula Santander se va a convertir en el impulsor de la construcción del primer sistema educativo moderno con que contó nuestro país.

En este primer momento, la educación tenía, de manera prioritaria, el carácter de ser un instrumento político para ampliar la ciudadanía. La alfabetización era un requisito indispensable para el ejercicio de la nacionalidad y para la formación de los individuos, cambios que iban a ayudar a desvertebrar la sociedad tradicional colonial. Como resultado, en 1827 ya funcionaba una red conformada por 434 escuelas, 21 colegios y la Universidad Central, primera universidad pública de Colombia.

De manera muy temprana se trazó el camino que el país, poco a poco, ha ido construyendo en la conformación de un sistema nacional de educación pública, quizá el primer componente de la esfera pública. Esta red –es necesario subrayarlo– tenía la característica de ser pública y laica, y por lo tanto entraba en competencia con la activa y organizada red de la Iglesia católica. Lamentablemente, en 1850 la Universidad Central fue clausurada.

De fábrica de liberales a fábrica de conservadores

En 1864, por iniciativa de José María Samper, el Congreso de la República consideró el proyecto de fundación de la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia, hasta que pocos años después, mediante la Ley 66 del 22 de septiembre de 1867, finalmente fue creada (el país estaba organizado bajo el sistema federal, de allí el nombre de Estados Unidos). En esta segunda etapa, la educación superior va a estar al servicio de los proyectos de los partidos políticos, primero del Partido Liberal y más tarde del Conservador.

En 1868 abrió sus puertas la Universidad Nacional, bajo el rectorado de Manuel Ancízar, luego de haber creado el periódico El Neogranadino –que fue la tribuna de proyección del Romanticismo–, de haber fundado la Masonería en Bogotá en 1848, de haber participado en la Comisión Corográfica, y de haber publicado el relato de su participación en esta empresa, Peregrinación de Alpha, era uno de los hombres públicos más respetados en Colombia desde entonces.

Ancízar fue uno de los impulsores más importante del pensamiento moderno que tuvo nuestro país en el siglo XIX. Como la dirigencia liberal radical decidió que la Universidad Nacional era el semillero del pensamiento liberal, donde debían formarse los dirigentes de la sociedad, y particularmente blindar a esta institución de la injerencia de los clericales, esta decisión iba a convertirse en la causa de la primera crisis de la Institución. Para el Partido Liberal la Universidad era el reducto de la educación laica y de la enseñanza moderna.

El uso exclusivo de los textos liberales en los cursos que se impartían en la Universidad, aprobado por el Congreso, se convirtió en tema del debate político y llevó a Ancízar a renunciar a la Rectoría en 1870, con el argumento de que se estaba violando la libertad de cátedra; en su cometido estuvo acompañado de los profesores de filiación conservadora.

Años después, en la República Conservadora (1880-1930), los conservadores trataron de que la Institución fuera una fábrica de conservadores. Todavía hacía falta que la transformación del país permitiera que se establecieran entidades nacionales, por encima de las políticas partidistas, y que la modernización resultante de la economía exportadora, la industrialización y la urbanización extendieran las ideas modernas más allá de los controles ideológicos.

En este primer momento de la Universidad, más allá de los disensos entre liberales y conservadores, en sus aulas se enseñó, hasta donde sabemos, por primera vez la teoría de evolución de Darwin, como lo testimonia las memorias del profesor suizo Ernst Röthlisberger, coetáneo de Salvador Camacho Roldán, quien inauguró la cátedra de sociología. Este empuje de las ideas modernas desde sus aulas produjo una fuerte reacción de la Iglesia católica y los conservadores ultramontanos.

Autonomía y primer campus universitario

Cuando concluyó la República Conservadora –y en el gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934-1938)– fue cuando la Universidad Nacional inició su transcurrir como institución por encima de las políticas que se trazaban en los partidos tradicionales.

La inauguración del campus, como parte de una simbología nacional que estaba representada en edificios y espacios públicos –como el Parque Nacional, la Biblioteca Nacional, o los edificios de los ministerios–, se constituía en otro proyecto de definición del Estado por encima de los partidos políticos. La fortaleza institucional de la UN ha permitido superar las dificultades y consolidarse como un símbolo de la Modernidad, como fue el proyecto original de Francisco de Paula Santander y continuado por Manuel Ancízar, hombres públicos que habían decidido ser modernos.



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