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Tuercas, tornillos y alicates, LP (Bambuco 4022), 1967. fotos: Egberto Bermúdez, archivo personal

Tuercas, tornillos y alicates, LP (Bambuco 4022), 1967. fotos: Egberto Bermúdez, archivo personal

Detalle de cubierta The Speakers, LP (Sello Vergara 192), 1966.

Detalle de cubierta The Speakers, LP (Sello Vergara 192), 1966.

Cubierta, The Speakers LP (Bambuco 4026), 1968.

Cubierta, The Speakers LP (Bambuco 4026), 1968.

“It was fifty years ago today…”: The (Los) Speakers y el pop-rock en Colombia, 1966-68

Apr. 22 de 2017

Por: Egberto Bermúdez,
profesor titular, Instituto de Investigaciones Estéticas Universidad Nacional de Colombia

Diez producciones fonográficas conforman la trayectoria musical de uno de los grupos más significativos conformados en Colombia en los años sesenta y que solo hasta ahora, medio siglo después de su aparición, empieza a ser revalorado.

Hace cincuenta años, el 29 de marzo de 1967, The (Los) Speakers reaparecieron en los escenarios bogotanos después de tres meses de inactividad. El año anterior habían grabado dos LP, el segundo de los cuales, La casa del sol naciente (Bambuco 4017), se promocionó en diciembre de 1966 en la prensa y con presentaciones en La Bomba, la discoteca que desde su inauguración en la Feria Internacional de Bogotá de octubre de ese año, y con la bendición de la elite empresarial, política y artística local, se convirtió en el sitio de moda de la ciudad.

El primer LP, The Speakers (Sello Vergara 192), aparecido entre abril y mayo, había pasado casi desapercibido a pesar de su novedad. Para esa grabación, Rodrigo García (n.1943), un joven español con estudios en el Conservatorio de Sevilla y recién llegado a Bogotá, había logrado aglutinar en un grupo a jóvenes que tocaban en fiestas de su círculo social, la clase media bogotana de barrios como Los Alcázares y Chapinero, entre otros.

Humberto Monroy (1944-92), Luis Dueñas (¿-c.1978), Fernando Latorre (1944-2012) y Oswaldo Hernández conformaron ese primer grupo que siguió las tendencias del pop del momento, el surf de The Trashmen, el pop-rock de The Beatles, el mersey-beat, el nuevo pop español (Los Relámpagos), y el folk revival norteamericano.

Además, el disco incluyó dos canciones originales, “Tu tendrás mi amor”, de García y Monroy, que seguía las pautas de The Beatles, y “M.S 63-64”, un instrumental de García que usa el “piano preparado” conocido en las obras de John Cage (1912-92) desde los años cincuenta pero que era una novedad en el pop. Roberto Fiorilli (n.1944) –miembro de la última formación del grupo– indica que se trataba de hojas de papel periódico que pasaban por entre las cuerdas del instrumento.

Nueva ola

Poco después, alrededor de mayo de 1967, graban su tercer disco, Tuercas, tornillos y alicates (Bambuco 4022) con un nuevo baterista, Édgar Dueñas (¿-1999), hermano de Luis y miembro de una familia musical con un padre cantante de ópera y compositor y tíos vinculados a la Orquesta Sinfónica y el Conservatorio Nacional.

García y Latorre (quien se retira) no tenían la misma idea con respecto al grupo pues el primero insistía en el profesionalismo que todos admiraban en The Beatles y en Los Brincos, el conjunto español que los emulaba. En la cubierta del LP aparecen fotos de sus instrumentos, guitarras Fender y Gretsch, bajo Höfner, batería Ludwig además de un teclado electrónico Philips (Philicorda). Una vez más había novedades como “Niebla” de Monroy, que evocaba “Eleanor Rigby” con un texto más siniestro que realista y con la inclusión del sonido del súbito freno de un automóvil.

En el segundo semestre de 1966 el movimiento “A go-go” se había generalizado en Bogotá y el país. Los periódicos y la televisión fueron esenciales en este proceso y sus principales figuras (Gloria Valencia de Castaño, Fernando Gómez Agudelo, Julio Nieto Bernal y Consuelo de Montejo) lo apadrinaron.

Las discotecas comenzaron, primero en las tardes de sábado y domingo en restaurantes de extranjeros como La Gioconda (de italouruguayos) y Chez Dedy, de un francés que importaba los discos de moda en París y Nueva York. Sin embargo, la industria musical (con base en Medellín), protegida por el Gobierno, fue lenta en aceptar estos cambios y compañías pequeñas lo aprovecharon para consolidarse, como es el caso de Discos Bambuco, productor de cuatro de los seis LP del grupo.

Discos Daro, importador de discos y pionero en la modalidad del autoservicio, también lo había sido en la producción de la música para jóvenes que se llamó de la  “Nueva ola” y para 1964 ya contaba con dos LP de Los Daro Boys, un grupo de jóvenes que tocaba canciones francesas e italianas y versiones en castellano de Paul Anka (n. 1941) y Bobby Darin (1936-73).

A mediados de 1964 Caracol funda Radio 15, una emisora para quinceañeros que consolida el mercado de esta música. La visita de algunos artistas menores del Club del Clan de Argentina y del joven cine mexicano había tenido un relativo éxito local, pero solo con el gran concierto de Enrique Guzmán (n. 1943) en mayo de 1965 el movimiento logra despegar.

Allí estuvieron The Speakers junto con Harold, Óscar Golden y muchos otros, y en diciembre de ese año aparece Estudio 15, un sello fonográfico promocionado en radio y televisión. Un año después las discotecas y los grupos se multiplicaron y a comienzos de 1967 ya había alrededor de treinta discotecas y una docena de grupos en toda la ciudad, desde El Chicó hasta el Quiroga, pasando por Chapinero y el centro.

Buscando un estilo

La crisis iniciada en marzo continúa con la salida de Édgar Dueñas y explota a finales de 1967 con el retiro de Luis y Oswaldo Hernández, una vez más por fricciones con García, y esta vez la batería y gran parte de los equipos se van con ellos.

García y Monroy recomponen The Speakers con Fiorilli y Óscar Lasprilla (n.1948) que venían de Time Machine, el único grupo que se interesó por el naciente rock de The Yardbirds y The Who.

En enero de 1968 realizan su única gira internacional en Ecuador, y en su cuarto LP, The Speakers (Bambuco 4026), todas las canciones son originales, tres de cada integrante. García continúa con la música barroca, Lasprilla se orienta al pop-rock, Monroy a la canción meditativa y Fiorilli a la fusión con la música local.

Lasprilla viaja en junio a Londres y como trío graban su último LP, The Speakers en el maravilloso mundo de Ingeson (Krys 430336), lanzado en noviembre de ese año. Muy novedoso a pesar de sus limitaciones técnicas, no fue bien aceptado y el grupo y el movimiento “A go-go” desaparecen ante el embate de la música bailable.

La musicología actual se preocupa cada vez más por la música popular; sin embargo, los discos –como los que aquí se usan para reconstruir esta historia– siguen siendo fuentes problemáticas aunque fundamentales al considerar la música pop como un legítimo objeto de estudio en esta disciplina.

En dos trabajos recientes me refiero a ellos, sus cronologías imprecisas, la falta de información sobre detalles técnicos, que junto con los recuerdos borrosos, caprichosos y a veces inventados de los músicos y sus “fans” hacen muy difícil la reconstrucción de la vida artística de grupos como este[1]. El aporte de The Speakers y de sus tres años de actividad en su momento quedaría para unos pocos y solo ahora se comienza a revalorar.


[1] “Desafiando la memoria y confiando en la materia: Autobiografía, microhistoria, coleccionismo, espectáculo y música popular”, Ensayos. Historia y teoría del arte, XVIII, 27 (julio-diciembre 2014), pp. 77-88 y “Los discos de The (Los) Speakers (1966-68) y el surgimiento del pop-rock en Colombia”, Ensayos. Historia y teoría del arte, XX, 30 (enero-junio 2016), pp. 83-153.



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