
30 años de trabajo académico e investigatívo desde la UN en los estudios de género.

Con 44 años en Colombia, a Florence Thomas le fue otorgada la nacionalidad por adopción. Fotos: Jonny Felipe Flórez / Unimedios
La “matria” de Florence Thomas
Dec. 10 de 2011
Por: Nicolás Gallo Campos, Unimedios
La académica que les dio voz a las mujeres del país, que abandera sus luchas e ideales, que mantiene vigente el debate de género y equidad, ahora es la más colombiana de todas con la nacionalidad que le entregó el Gobierno. Desde la UN, esta psicóloga erigió los cimientos del feminismo nacional."Con pocas horas en Colombia me tocó asistir a uno de los rituales más extraños de mi existencia: a la taza de chocolate espumosa. Vi con horror cómo le agregaban un pedazo de queso. Pensé, por un segundo, que había arribado a un lugar insólito y extravagante", recuerda Florence Marie Thérése Thomas, sobre sus primeros días en el país.
Era 1967 y con tan solo 24 años, sin saber una palabra de español, la francesa llegó a una nación convulsionada y totalmente extraña para alguien de una ciudad ordenada e histórica, como su nativa Rouen. Guiada por el amor, cambiaría su residencia y se enamoraría de una nueva patria.
En ese proceso, su vinculación a la Universidad Nacional de Colombia marcaría de manera crucial el derrotero de luchas futuras y de una vida que impactaría de manera trasversal la forma en la que se entiende el papel de la mujer en medio de una "tierra contradictoria y de amores difíciles, mas nunca amargos", como describe a Colombia la profesora Thomas.
"La Universidad me enamoró del país; al poco tiempo de llegar tuve la enorme suerte de entrar aquí. Llegué a donde tenía que llegar para entender de manera rápida el Macondo que es Colombia. Tuve la suerte de encontrarme con los mejores académicos y académicas, quienes me permitieron dimensionar la complejidad de este país de apellido dulce y pacífico, que escondía tantas violencias pasadas y por venir", expresa con emoción.
El lazo con la alma máter se tejería con su ingreso al Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Humanas, en calidad de encargada del área de Psicología Social. Se convertiría en uno de los espacios cruciales para su desarrollo personal y académico, en donde, durante 30 años, dejaría un legado como pionera en los debates de los asuntos de género desde la universidad pública.
"Fue a finales de los 70 y a principios de los 80 cuando el feminismo entró a mi vida, en el momento en que mi generación recibía una enorme dosis de desencanto por el fracaso de las ideologías totalizantes", recuerda.
Para mediados de la década de 1980, con otras profesoras de la facultad, logró constituir el Grupo Mujer y Sociedad, del cual se mantiene como coordinadora, constituyéndose como punto cardinal para la investigación y el debate académico sobre género. Ese proceso, ya en los 90, sentaría las bases de la Escuela de Estudios de Género, que en sus palabras "sería el primer centro académico feminista en Colombia".
Rompiendo barreras
"La cautivó el ambiente académico en el que se vivía de cerca el movimiento social de los años 70. Sin embargo, el patriarcalismo de los movimientos políticos de la época la impulsó a formarse como una crítica social y cultural, que permitió visibilizar el rol central de la mujer en el desarrollo del país. Es una proeza haber creado, en ambientes tan contrarios, los primeros espacios de reflexión sobre género y sexualidad, pero es más loable aún haber encauzado las inquietudes de las mujeres frente a su identidad en una corriente que puso de frente el debate sobre las inequidades de género", resalta María Ángela Holguín, ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, quien le entregó la nacionalidad colombiana a Thomas.
A lo largo de tres décadas, la UN se convirtió en su segunda casa y en el eje del desarrollo de un trabajo investigativo, tanto ideológico como académico, cuya producción abre campos en el debate sobre el pensamiento feminista y la defensa de la garantía de los derechos de las mujeres.
Juanita Barreto, amiga cercana, compañera en las lides feministas y también docente fundadora de la Escuela de Estudios de Género, plantea que "el trabajo de Florence rompe las barreras de las disciplinas y de las distintas áreas del conocimiento, e interroga las relaciones de género y los procesos de construcción social de la asignación de territorios por género".
Asimismo, dice, "abre un campo fundamental en la transformación de la producción de conocimiento; su trabajo se concentra en lo que llamamos el ámbito de la universidad". En el marco de estos debates se fundó la revista En otras palabras, especializada en los estudios de género y de la cual Thomas es gestora.
Su actividad académica tuvo como primera expresión, en 1985, la publicación de El macho y la hembra reconstruidos, del cual se desprenden dos áreas de trabajo en las que profundizaría en el futuro.
"La primera es el campo que cuestiona a la cultura y sus procesos de producción, sobre el papel asignado a la mujer, en la idea de cómo romper la ecuación Mujer = Madre. La segunda se basa en la pregunta de cómo convertir unos medios que reproducen el sexismo y los estereotipos de género, en unos que den cuenta de las posibilidades de transformar lo que se ha considerado naturalizado", dice Barreto.
Agrega que la Florence de hoy busca que el pensamiento feminista sea reconocido y valorado, y que también se una a las luchas por los derechos de las mujeres en distintos espacios. Además, "cabe destacar el impulso para que se nombraran los derechos sexuales, reproductivos y procreativos, proceso en el que ella interroga la vida cotidiana, sus prácticas y su profunda articulación con las relaciones entre subjetividad y política".
Dos tierras
El arduo trabajo por el entendimiento de las dinámicas internas del país está demostrado en los 44 años de "inmersión en la colombianidad", que en su trascurso le han permitido representar distintos roles, sea como psicóloga, escritora, académica, columnista, madre y, en últimas, feminista, en los que se ha destacado de manera trascendental como abanderada.
El acto del Gobierno de entregarle la nacionalidad responde a un reconocimiento a la trayectoria de una ciudadana preocupada por la realidad del país, que trabaja en pro de la superación de las diferencias entre hombres y mujeres, impactando en la construcción de una Colombia incluyente y equitativa.
Estos oficios no son nuevos para Florence Thomas, quien trabaja incansablemente por hacer valer su voz e ideas en un ambiente que no es el de su origen. "Hace mucho me siento colombiana; incluso, muy a menudo, mucho más que francesa. Francia, una patria, la tierra de mi padre y de mi madre. Y Colombia, una ‘matria’, esta tierra de adopción. Y digo ‘matria’ y no patria porque son las madres las que adoptan".