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Según James Levitt, fomentar programas de investigación en los bosques de las ciudades promovería su protección. foto: Nicolás Bojacá/Unimedios

Según James Levitt, fomentar programas de investigación en los bosques de las ciudades promovería su protección. foto: Nicolás Bojacá/Unimedios

“La Reserva Van der Hammen protege a los bogotanos del cambio climático”

Mar. 18 de 2017

Por: Ángela Carolina Pérez, Unimedios Bogotá

James Levitt, director del Programa de Innovación para la Conservación de Harvard Forest, Universidad de Harvard, asegura que mitigar el impacto del cambio climático y proteger zonas de reserva ecológica es un objetivo que no tiene reversa y que debe unir a todos los sectores de la sociedad.

En 1634, los habitantes de la naciente ciudad de Boston convirtieron un terreno de 200 m2 de fauna y flora en una reserva forestal, y donaron un porcentaje mensual de sus ingresos para la preservación.

Dos siglos después, un grupo de empresarios inversionistas le ofreció a la Alcaldía comprar el terreno para desarrollar un proyecto de construcción. Sin embargo, su propuesta no tuvo acogida por los habitantes de la zona –tataranietos de quienes la habían convertido en reserva–, quienes aseguraron que esta no se vendería bajo ninguna circunstancia.

La decisión convirtió al Boston Common en el parque urbano más antiguo de Estados Unidos. En épocas coloniales, sirvió como lugar de reunión, pastoreo y campo de entrenamiento militar; además, ha sido testigo de sermones, protestas y celebraciones, y ha recibido a visitantes famosos, como el general George Washington, el reverendo Martin Luther King, Jr. y el papa Juan Pablo II.

Por eso, para James Levitt, antropólogo y magíster en Gestión Pública y Privada de la Universidad de Yale –una de las más prestigiosas instituciones de educación superior de Estados Unidos y del mundo–, reservas como el Boston Common o la Reserva Forestal Thomas van der Hammen cumplen un papel fundamental en la protección de las ciudades contra los embates del cambio climático.

El magíster Levitt estuvo invitado a la conferencia “¿Qué viene después de Hábitat III? Hábitat III FollowUp Conference”, realizada en octubre pasado por el Centro de Estudios Sociales de la UN. Después de reconocer la reserva bogotana y evidenciar la riqueza de flora y fauna que alberga, Levitt destacó la importancia de los espacios forestales dentro de las ciudades para salvaguardar la biodiversidad en las urbes.

UN Periódico (UNP): ¿por qué es importante proteger la infraestructura verde, como llama usted a las zonas forestales en las urbes?

James Levitt (J.L.): la Comisión Mundial sobre la Economía y el Clima ha advertido que en los próximos 15 años se necesitarán 90 trillones de dólares en infraestructura, incluidos energía, telecomunicaciones y transportes. Esto quiere decir que es necesario invertir en la protección de bosques y zonas verdes más del doble de lo que se ha gastado en todo el planeta. Tales recursos debemos obtenerlos de las alianzas financieras.

UNP: la idea de desarrollar estrategias para la protección de zonas forestales en las ciudades parece un proyecto ambicioso…

J.L.: y lo es; uno de los aspectos que se debe tener en cuenta al momento de trabajar en conservación es que esta implica un trabajo muy grande. Por tanto, no es solo una tarea de los gobiernos, sino que también es necesaria la participación del sector privado, las universidades y, por supuesto, del conjunto de la sociedad.

UNP: ¿cómo cree que se puede involucrar al mayor número de actores posibles?

J.L.: con argumentos muy sólidos que les ayuden a tener la certeza de que unidos se conseguirán mejores resultados. Por ejemplo, en el estado de Maine (región de Nueva Inglaterra en Estados Unidos) está ubicada la reserva Maine Wildlife Park que se une con el océano y no cuenta con construcciones. La propiedad es compartida, y para involucrar a los dueños en acciones de conservación el Estado invertirá en la protección del área siempre y cuando el sector privado no tenga intenciones de erigir allí construcciones para viviendas o empresas, y además si alguna universidad adelanta estudios de fauna y flora del lugar.

 UNP: ¿de qué manera se pueden obtener los recursos para la conservación?

J.L.: se debe ser muy ingenioso para crear estrategias que permitan obtener dinero, pues estas deben motivar a los inversionistas. ¿Y cómo se los cautiva a ellos?, pues diciéndoles que van a tener beneficios. Por ejemplo, el proyecto que lidero en Harvard, con el apoyo del Lincoln Institute of Land Policy, llamado Red Internacional de Conservación de Bosques, consiste en compartir técnicas financieras entre los países; así, ideas que surgen en Europa las llevamos a Chile, o de Australia a Estados Unidos.

UNP: además de Maine, ¿qué otras experiencias de conservación conjunta conoce?

J.L.: en Chile una familia compró un terreno de 400 hectáreas (más o menos la extensión del Parque Metropolitano Simón Bolívar de Bogotá) con el objetivo de dárselo al Estado para que realice actividades de conservación. Gracias a esta iniciativa, el Gobierno de ese país le ha dado vida a la Ruta de los Parques de Chile.

UNP: usted ha mencionado actores importantes de la sociedad como gobiernos y empresarios, pero ¿cómo involucrar a la sociedad civil en la conservación de los bosques?

J.L.: es importante que todos comprendamos que la conservación de la naturaleza es interdisciplinaria. La información científica, los datos sociales o los argumentos religiosos nutren la percepción de las personas, lo cual es muy importante para conseguir que la gente sea sensible con la realidad de los espacios que se quieren proteger. Así mismo, durante los últimos años la tecnología se ha convertido en una aliada de la conservación de zonas forestales. Por ejemplo, ahora las imágenes satelitales permiten tener un censo de vegetación en Norteamérica.

UNP: como ya sabe, en Bogotá se tiene un ejemplo de conservación ambiental en la Reserva Forestal Thomas van der Hammen.

J.L.: es un hermoso pedazo de tierra que necesita ser protegida. Sé que existen estudios que evidencian la importancia de esta zona para las especies que la habitan; además es indudable que es un espacio que une a los ciudadanos con la naturaleza, pero quizá lo más importante es que su conservación protegerá a la ciudad de la crudeza del cambio climático, por ejemplo evitando inundaciones. Así mismo es un lugar que representa la riqueza de la biodiversidad en una ciudad tan cambiante como Bogotá, y es tarea de todos salvaguardarla del concreto.

UNP: durante el conversatorio en la UN, Michael Cohen, director del Observatorio de América Latina de The New School, dijo que los acuerdos de Hábitat III alcanzados en Ecuador solo quedan en papel, ¿usted qué opina?

J.L.: el punto relevante es que ante la necesidad de fortalecer la infraestructura verde no tenemos otra opción, porque el cambio climático es inminente y estas áreas son más que necesarias para responder a la crisis. Las personas suelen olvidar el camino que se ha recorrido: hasta hace 150 años no había parques nacionales ni zonas protegidas, pero en la actualidad se tienen billones de hectáreas de áreas destinadas a la conservación del medioambiente en todo el mundo. El reto es seguir trabajando por la conservación de los bosques en las ciudades para garantizar un mejor porvenir para las futuras generaciones.



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