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Medio Ambiente
De las 682 industrias de la localidad, 132 se dedican a la metalmecánica. foto: Nicolás Bojacá/Unimedios

De las 682 industrias de la localidad, 132 se dedican a la metalmecánica. foto: Nicolás Bojacá/Unimedios

Metales pesados en aire de Los Mártires

Mar. 18 de 2017

Por: Juan Francisco Molina Moncada, Unimedios Bogotá

Aunque los niveles de plomo, cadmio y cromo en la localidad de Bogotá no son alarmantes, se recomienda diseñar estrategias para evitar los efectos nocivos que la exposición a estos metales pesados provoca en niños y adultos mayores en el largo plazo.

La inseguridad no es la única amenaza que afronta la localidad de Los Mártires. Además de la venta de drogas ilegales y la presencia de habitantes de calle, los residentes del sector también conviven con la contaminación ambiental.

Una de las imágenes más comunes al medio día es la gran polvareda que levantan carros, camionetas y camiones esquivando los huecos de las calles, imagen con la que ya nadie parece sorprenderse. De hecho, algunos niños y adultos mayores juegan o descansan en los parques, a donde llegan los vapores del esmog o de las pinturas y otras sustancias químicas que transpiran los talleres de mecánica típicos del sector.

La alta contaminación del aire se constituye en un grave riesgo para los habitantes de una localidad que alberga un importante patrimonio arquitectónico, cultural e histórico del país, pero que además sufre un elevado proceso de crecimiento industrial y comercial. Según el censo de 2005, de los 19.630 establecimientos de la localidad, el comercio representa el 58,3 % de la actividad económica, seguido por las empresas de servicios con un 21,4 % y la industria con el 9,9 %.

Las microindustrias y los negocios pequeños emiten gases de cadmio, cromo y plomo, metales pesados que afectan directa o indirectamente la salud de la población por las enfermedades respiratorias crónicas y agudas que generan en especial a los niños y adultos mayores.

“El organismo es incapaz de eliminar grandes cantidades de metales pesados. Una vez se encuentran en el cuerpo se van acumulando, por lo que –si no se toman medidas preventivas– las poblaciones sensibles pueden desarrollar en el largo plazo problemas respiratorios, renales u óseos, e incluso cáncer”, afirma el ingeniero Johan Álvarez Berrío, magíster en Toxicología de la Universidad Nacional de Colombia (UN), quien obtuvo por primera vez los registros y las cifras de la generación de emisiones provocadas por estos compuestos en Los Mártires.

Precisamente en octubre de 2013 la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que la contaminación del aire es un agente cancerígeno para los humanos. Después de analizar 109 monografías y 1.000 artículos científicos en los cinco continentes, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) determinó que las partículas presentes en el aire, el llamado PM10 (polvo, cenizas, hollín, cemento y metales menores a 10 micrómetros) y los gases sucios del transporte sí producen la letal enfermedad.

Ambiente dañino

Antes del monitoreo atmosférico el magíster Álvarez realizó un inventario de las fuentes fijas de emisión. En esta tarea registró 682 industrias, de las cuales 237 se dedican a la litografía, 58 al oxicorte, 161 a latonería y pintura,
132 a la metalmecánica y 94 a la metalurgia; además identificó que 523 emiten cromo, 154 cadmio y 264 plomo.

Respecto a las fuentes móviles, el investigador encontró que durante el día cerca de 707.000 vehículos recorren la localidad, así: el 57 % automóviles, el 24 % motos, el 15 % buses y el 4 % camiones.

Una vez establecidos estos datos, determinó dos zonas de estudio. La primera en los alrededores de la Institución Educativa Ricaurte (cerca de la Plaza de Los Mártires), y la otra en las inmediaciones del Colegio Distrital República Bolivariana de Venezuela, ubicado en el barrio Samper Mendoza.

Allí, con equipos medidores de alto volumen (similares a una aspiradora) pertenecientes a la Universidad Santo Tomás, tomó las muestras y registró fecha, hora, punto de muestreo y nombre del recolector, actividad que realizó en 18 días.

El material colectado se estudió en el Laboratorio Especializado en Análisis de Elementos Traza de la Universidad de La Salle, y con los resultados obtenidos se elaboró un modelo de recepción de contaminantes atmosféricos mediante el uso del software Environmental Lakes, de la Environmental Protection Agency de los Estados Unidos.

Dicho modelo calcula cuatro variables: 1) el número de partículas suspendidas totales en el aire; 2) la cantidad de material particulado menor a diez micras (PM10), el cual tiene el tamaño suficiente para entrar en el organismo del ser humano; 3) las concentraciones de plomo, cadmio y cromo, las distancias que recorren y su impacto; y 4) el índice de calidad del aire (ICA).

Con respecto a los metales, tanto la oms como la resolución 610 de 2010 de Colombia establecen que el nivel máximo de plomo que puede soportar una persona al día es de 15 µg/m³ (microgramos por metro cúbico), cifra que se ajusta a 12 µg/m³ en Bogotá, por la altura. En los 18 días de estudio, el mayor registro de plomo fue de 0,088227531 µg/m³.

En cuanto al cadmio, el valor permitido al año por la regla colombiana y extranjera es de 0,005 µg/m³, cifra que se ajusta a 0,004 en el ambiente bogotano. La muestra más alta fue de 0,001515594 µg/m³. Entre tanto, solo la oms cuenta con un valor límite para el cromo: 0,25 µg/m³ al año; en Los Mártires el registro más alto fue de 0,064317333 µg/m³.

Finalmente estableció que el ICA del sector al año es de 71,2 –valor calificado como “regular”– y al día es de 142,4, cifra calificada como “dañina” para grupos sensibles como niños menores de 12 años y adultos mayores de 60. El valor diario supera al anual porque una exposición duradera es mucho peor que una momentánea.

Estrategias de prevención

Es probable que si los transeúntes conocen estas cifras no se preocupen por la contaminación, pues a primera vista las concentraciones no son altas ni alarmantes, “pero el hecho de que la legislación lo permita no quiere decir que todo esté bien”, advierte el profesor José Javier Toro, del Instituto de Estudios Ambientales, quien asesoró al magíster en su estudio.

Precisamente los investigadores llaman la atención sobre el hecho de que las enfermedades respiratorias –que perjudican ante todo a los niños– ocupan un 14,4 % de las consultas médicas y un 2,45 % de las hospitalizaciones en la zona.

Otro aspecto sobre el que advierten está relacionado con que los metales pesados analizados viajan a través del polvo y se pegan al humo de los carros. Por ejemplo, en una zona donde no hay muchos edificios y el viento corre más rápido, el cromo y el cadmio pueden recorrer hasta tres kilómetros, aunque concentrándose en cifras mínimas. “El problema no es para la persona que visita el sector de vez en cuando, sino para la persona que reside allí”, subrayan.

Por eso, el magíster Álvarez y el profesor Toro señalan que justamente ahora que se vienen dando discusiones como la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá, los hallazgos en Los Mártires sirven como ejemplo para demostrar la urgencia de diseñar estrategias que ayuden a prevenir los efectos nocivos que provoca la exposición a metales pesados. De hecho recomiendan impulsar la reconversión tecnológica de la industria instalada en el sector.

Mientras tanto, dos abuelas que llevaron a sus nietos a un parque de la localidad comentan que el barrio ya no es lo que era antes: “ahora solo hay ruido, basura y un aire pesado”.



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