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Agua

En algunas zonas del país hasta el 70% de los pobladores se abastecen de agua de los acuíferos para uso doméstico, industrial o agropecuario. Fotos: Archivo particular

En la Guajira existen unos 400 pozos que suministran agua a los habitantes.

Minería y sobreexplotación amenazan acuíferos

Jun. 09 de 2012

Por: Carlos Javier Cuervo O., Unimedios

Cuatro grandes problemas afectan a las aguas subterráneas del país y podrían ocasionar su agotamiento: la minería, su contaminación con químicos de la agroindustria, el consumo humano y la salificación de aquellas ubicadas cerca del mar. Una de las situaciones más críticas se presenta en la Guajira.

Los estudios hidrogeológicos adelantados en el país por las corporaciones autónomas regionales (CAR), el Ideam y la Universidad Nacional de Colombia prendieron de nuevo las alarmas sobre el uso y aprovechamiento que se le está dando a las aguas subterráneas.

Según datos del Ideam, el país cuenta con una importante extensión de acuíferos: 415.000 km2 (aproximadamente el 36% del territorio nacional). Aún falta mucho por explorar, pero antes se requiere rediseñar el sistema de explotación de algunas reservas, con el fin de conservarlas y de asegurar su sostenibilidad.

"Es difícil determinar en cuánto tiempo desaparecerán los acuíferos que están en peligro en este momento. Sin embargo, algunos llegaron a un punto crítico por la sobreexplotación. Esto afecta a los sistemas productivos y a las comunidades que dependen de ellos. En algunos sitios, el problema incluso es de supervivencia por la falta de agua", asegura el profesor Leonardo Donado, ingeniero civil de la UN y doctor en Hidrogeología.

Bajo el suelo

Los acuíferos hacen parte del ciclo hidrológico natural. Se forman con el agua que cae sobre la superficie de la tierra en forma de lluvia o nieve y que, al infiltrarse en la tierra, crea pozos en el subsuelo. Estos han sido aprovechados históricamente por el hombre para diferentes fines.

Por eso, su total agotamiento rompería la dinámica social de las comunidades que los utilizan como fuente principal de agua.

"Culturas como la wayuu han dependido históricamente de este recurso.

Si desaparece, la tradición y la cultura indígena se transformarían definitivamente. A ellos no les importan los acueductos ni sus propias casas, lo que quieren es agua porque dependen de ella para abastecer a sus familias", afirma Donado.

Precisamente, una de las zonas más críticas es El Cerrejón, en la Guajira. Allí, las autoridades departamentales han priorizado la explotación minera sobre el cuidado y preservación de las aguas subterráneas, que abarcan una extensión superior a los 13 km2.

El problema radica en que la industria minera desconoce el sistema de conexiones hidrogeológicas del terreno, por lo cual utiliza un sistema extractivo que supone el uso de químicos especiales que llegan hasta los pozos y contaminan el vital líquido.

Otro caso similar se presenta en Maicao, en el mismo departamento, en donde los pobladores dependen, en gran medida, de los acuíferos para actividades distintas a las agropecuarias e industriales. Estimaciones de la Corporación Autónoma Regional de la Guajira (Corpoguajira) indican que hay más de 400 pozos en el municipio.

"En la Guajira quitan la arena para extraer carbón, y esto es básicamente eliminar el agua. Si el mineral se moja, no sirve y como la cantidad de agua dulce en esas zonas es alta, lo que hacen las empresas es acabar las fuentes. Esto provoca cambios muy serios en la hidrodinámica de la región y en los sistemas que se intervienen", sostiene el ingeniero civil de la UN.

Existe otra práctica perjudicial para los acuíferos de la zona: la canalización artificial con cemento de los ríos. Donado explica que los depósitos hídricos subterráneos también se alimentan del agua que se filtra desde los cauces superficiales. Por tanto, esta canalización resulta ser otra forma de secarlos poco a poco.

Minería de agua

En algunas zonas del país, como en los llanos del Meta, se estima que el 70% de la población calma su sed por medio de aljibes (pozos profundos en la tierra), de donde extraen agua para uso doméstico, industrial o agropecuario. En algunos sitios el preciado líquido se encuentra a tan solo 30 cm de profundidad.

En Sincelejo (Sucre), en el norte del país, el agua escasea y sus casi 300 mil habitantes ven en los acuíferos una solución inmediata. En su región montañosa escasean los ríos y, por eso, sus pobladores han comenzado a buscar el líquido en las profundidades, una práctica que los expertos denominan "minería de agua".

En esta ciudad, se han hecho estudios locales para reabastecer el pozo natural de Morroa. Pero observaciones técnicas preliminares de ingenieros de diversas instituciones concluyen que estos sistemas no cuentan con la capacidad suficiente como para almacenar agua para surtir a toda la población.

Por lo pronto, la Corporación Autónoma Regional de Sucre (Carsucre) pretende fomentar una cultura del cuidado del agua y aplicar tecnologías de punta para este fin, dado que la explotación del acuífero siempre ha sido muy desordenada, según Héctor Mario Herrero, ingeniero geólogo de la corporación.

En el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina el panorama no mejora en cuanto a la situación de los acuíferos. En la isla capital, en la que viven unas 120 mil personas, el problema radica en su contaminación y salificación (por la filtración del mar).

"Estos dependen de la lluvia, que se filtra y llena el tanque natural. Como el agua salada es de diferente densidad, la dulce se reduce", afirma Donado. El 80% de los pobladores de la isla dependen de los acuíferos, que tienen un área cercana a los 17,13 km2 y están ubicados sobre el nivel del mar entre los 4 y los 85 metros, según una investigación de la UN adelantada en el año 2010.

El experto afirma que, en general, todos los acuíferos en Colombia presentan problemáticas muy particulares, pero que hay unos más estudiados que otros. Es el caso del de la Sabana de Bogotá, el cual se extingue a pasos agigantados por su utilización masiva por parte de la industria agropecuaria. Esto, a su vez, está produciendo el visible hundimiento del suelo, con sus correspondientes efectos sobre los terrenos en los que habita la gente.

"En la actualidad, la Corporación Autónoma del Valle del Cauca (CVC) es la entidad más juiciosa del país en el manejo del agua. Su grupo de recursos hídricos se mantiene, a pesar de los cambios políticos que rodean a estas corporaciones. Por eso, han logrado trazar políticas muy serias para el mantenimiento del acuífero", explica Donado.

Un enfoque similar es el que les falta a otras corporaciones del país, muchas de las cuales aún no dimensionan las problemáticas alrededor de la sobreexplotación de las aguas subterráneas.



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