UN Periódico - Universidad Nacional de Colombia
escudo
escudo colombia
Unidad de Medios de Comunicación - Unimedios
UN Periódico
inicio
sedes
correo
pd
Sesquicentenario
La vida académica y familiar del exrector Guillermo Páramo está atada a la UN. foto: Ovidio González/Unimedios

La vida académica y familiar del exrector Guillermo Páramo está atada a la UN. foto: Ovidio González/Unimedios

“No basta con la excelencia, también se debe ser nacional”

Sep. 16 de 2017

Por: María Luzdary Ayala V., Unimedios Bogotá

Después de muchos años de haber creado y robustecido sus sedes andinas, la Universidad Nacional de Colombia (UN) logró establecerse en las fronteras del país con cuatro sedes ubicadas estratégicamente en Leticia, Arauca, San Andrés y Tumaco. El exrector Guillermo Páramo Rocha, gestor de esta iniciativa, se refiere a esta importante ampliación de la presencia institucional. Entre tanto, la Sede de La Paz se abre paso en Valledupar.

De su paso por la Rectoría de la UN entre 1994 y 1997, uno de los mayores orgullos que ostenta el profesor Guillermo Páramo Rocha es el de haber logrado –contra viento y marea– la aprobación por parte del Gobierno de cuatro sedes de frontera para la Institución, que hoy se suman a las ya históricas sedes andinas de Bogotá, Medellín, Palmira y Manizales.

Personalmente viajó a Leticia, San Andrés, Tumaco y Arauca a buscar los terrenos ideales. También se apersonó del documento Conpes que se debió elaborar para lograr la aprobación de estas sedes, y gestionó los recursos con la Comisión correspondiente en el Congreso de la República.

Hoy, desde su apacible y amplia casona colonial, que sobresale en el corazón de La Candelaria y que por su impecable restauración remite a sus visitantes a la época de los virreyes y otros títulos españoles, reflexiona y reitera que solo quedó pendiente la sede de La Guajira.

UN Periódico (UNP): ¿cómo logra concretar la creación de las sedes fronterizas?

Guillermo Páramo (G.P.): no era una idea nueva, pero había que sacarla adelante. En poco más de tres años creamos cuatro sedes y pusimos a funcionar tres: Leticia, Arauca y San Andrés. La de Tumaco quedó estancada hasta que en 2008 la revivió el exrector Moisés Wasserman. La primera consideración es que ya existía un programa que se fundaba en la idea de la Universidad y su historia. La Institución debe ser una universidad real, no basta con la excelencia, también se debe ser nacional.

UNP: en un país en el que escasean los recursos para educación, ¿cómo obtuvo la aprobación de esta iniciativa?

G.P.: fue muy difícil, pues al mismo tiempo tuvimos que pelear presupuesto para sueldos de profesores y empleados. El primer aliado fue el Ministerio de Educación, por ejemplo las exministras Maruja Pachón (1993-1994) y María Emma Mejía (1995-1996) se mostraron interesadas. También tuvimos el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores; incluso el presidente Ernesto Samper me nombró en comisiones internacionales de frontera en Venezuela, Panamá y Cuba, las cuales me permitieron firmar convenios. Así mismo hubo un acuerdo del Consejo Superior Universitario, con apoyo del exviceministro de Educación Antonio José Lizarazo, para crear la primera sede de frontera en Leticia. Para entonces solo había una estación hundida en la selva, con dos profesores. Ahí nació la idea de llevar la UN más allá de las sedes andinas, con docencia. Que en vez de que ella se asomara ocasionalmente a ver qué estaba pasando, estuviera presente en las fronteras abandonadas del país para conocer de primera mano cómo estaba la gente y sus derechos, algo fundamental para instaurar soberanía.

UNP: ¿y en San Andrés?

G.P.: allá se creó por interés nacional, porque se decía que unos estadounidenses estaban fundando una universidad protestante. Fuimos a la Isla y nos dimos cuenta de que la idea era de un pastor sanandresano que reclamaba educación para su gente. Apoyamos la iniciativa con la idea de que la Sede fuera manejada por los propios isleños, igual que pasa con las sedes andinas. San Andrés estaba tomada por el Cartel de Cali, entonces con mucho trabajo conseguimos recursos de Findeter, más presupuesto de la Universidad y un poco del local, y compramos un terreno. Allí había una de las casas más antiguas de la isla, con mucha historia, bella dentro de la arquitectura nativa y con uno de los poquísimos nacederos de agua dulce. Inicialmente se creó un jardín botánico.

UNP: ¿cómo se crea la Sede Orinoquia?

G.P.: nos donaron unas tierras, había apoyo de la región, de la gente y de parlamentarios interesados. Cuando comenzó a funcionar la Sede llegaron profesores de la región y se robusteció el equipo. La UN tiene gente muy buena, de la más valiosa del país. En ese momento logramos que el Estado descubriera que la Nación necesitaba una Universidad que hiciera lo que estábamos haciendo.

UNP: ¿qué pasó con la iniciativa de la sede en La Guajira?

G.P.: con el equipo de la Sede Bogotá creímos que La Guajira se podría crear con la Sede Medellín, que tenía un doctorado en recursos hídricos y la Escuela de Minas, fundamentales para ese departamento de explotación minera y de sequías. Infortunadamente se abandonó la idea… ¡que pesar!, porque si la Nacional hubiera estado allá las cosas serían distintas, al menos no estaríamos viendo que los niños se mueren de hambre, y una minería incontrolada en la región.

UNP: ¿cómo ve hoy el avance de su iniciativa en las sedes de frontera?

G.P.: con mucho optimismo y muy satisfecho de haber concebido la idea de que la Universidad saliera de la Región Andina, porque Colombia es un país amazónico, marítimo, de la Orinoquia, de la cuenca del Pacífico... Para mí siempre ha sido muy dolorosa la pérdida de Panamá, que se produjo porque los gobernantes no sabían qué era esa tierra, y porque los panameños se desesperaron con un país que los había abandonado. Eso es lo mismo que nos pasa con el mar y lo que nos puede pasar en cualquier lugar si no hay presencia del Estado y si la gente de allá no se siente orgullosamente colombiana. La Universidad está llamada a hacer presencia nacional por ley y por la Carta Magna, que determina que la Institución es territorio nacional y por eso le pone la tarea de defender los recursos naturales. Tiene la capacidad, la gente y la claridad; es una Institución que no se va a robar los recursos del Estado.

UNP: ¿hasta dónde se amplía el aporte investigativo con las sedes de frontera?

G.P.: desde todo punto de vista Colombia es un enorme laboratorio; ¿qué no darían países como Francia, Inglaterra o Estados Unidos por tener una estación en Leticia, en Tumaco, en el Pacífico, o en el Caribe? Nosotros no tenemos aceleradores de partículas ni radiotelescopios, pero tenemos un punto en la selva más grande del mundo, donde se produce la mayor cantidad de oxígeno del planeta y donde fluye más agua que en cualquier otro lugar de la Tierra. Tenemos que pensar en grande, no somos incapaces, tenemos cerebros iguales a los de los humanos de todo el mundo, y si los laboratorios están mal distribuidos, los cerebros no.

UNP: haciendo presencia nacional, ¿usted cree que la un puede contribuir a crear una cultura anticorrupción?

G.P.: eso también es fundamental, todos los días siento que la Nacional tiene que llegar a ser capaz de controlar las políticas del Estado, como lo fue en el pasado. Creo que todavía hay un esfuerzo por convertirla en un gueto, no tenemos casi ministros. La Universidad debería tener los ministerios de Relaciones Exteriores, de Educación, de Cultura, de Hacienda, no monopolizando el poder ni haciendo politiquería, sino con un trabajo académico, técnico, muy respetable. La UN tiene talento y transparencia y no ve el país como otras universidades que forman yuppies cuyo sueño es hacer plata e irse al exterior.

UNP: si tuviera que dar un discurso con ocasión del Sesquicentenario de la UN, ¿cuál sería su mensaje?

G.P.: que es necesario continuar fortaleciendo las sedes de frontera, porque la presencia nacional va más allá de Bogotá, Manizales, Palmira o Medellín. Es muy buena la idea de tener una sede en Valledupar, que también es casi frontera, pero hay que volver a pensar en La Guajira, otro laboratorio importantísimo y tan estratégico que desde allí se podría controlar una de las potencias petroleras más grande del mundo.



Edición:

Comentarios

No hay comentarios

Número Actual

Ediciones Anteriores.






Universidad Nacional de Colombia
Carrera 45 No 26-85 - Edificio Uriel Gutiérrez
Bogotá D.C. - Colombia
PBX: 3165000 ext. 18108 
agenciadenoticias@unal.edu.co
Aviso Legal