escudo
escudo colombia
Unidad de Medios de Comunicación - Unimedios
UN Periódico
inicio
sedes
correo
pd
Cultura

Rescatan primeras planchas “al natural” de anatomía humana

nov. 13 de 2010

Por: Luis Miguel Palacio,
Unimedios

En 1984, 86 litografías que conforman uno de los tres ejemplares del atlas anatómico editado en 1826 por Francesco Antommarchi, médico personal de Napoleón Bonaparte, fueron encontradas en un sótano de la Universidad Nacional. Ahora, copias de esta obra realizada con el auspicio del emperador francés hacen parte de más de 35 instituciones en el mundo.

En 1991, una carta que había dejado el médico Andrés Soriano Lleras (fallecido en 1974), en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, evidenció la existencia de unas planchas que habían llegado a esta institución años atrás. La correspondencia debía ser entregada, según él, a un rector de la UN con suficiente sensibilidad para entender la importancia de estas reliquias y que hubiera leído El Quijote de la Mancha. Fue así como la depositaria del mensaje lo entregó a Antanas Mockus, comenzando una nueva era para las Planchas Anatómicas de Antommarchi, en el anonimato desde la década de 1960.

Francesco Antommarchi (Córcega, Francia, 1780 – Cuba, 1838) fue el último disector de Paolo Mascagni (Pomarance, Italia, 1755 – Siena, 1815), uno de los más extraordinarios anatomistas de todos los tiempos que en su obra Anatomia Universa elaboró por primera vez la representación de la figura humana en tamaño natural.

Mascagni describió el cuerpo humano en cuatro posiciones diferentes: vistas anterior y posterior, superficie del cuerpo sin el tejido tegumentario (piel y sus anexos), músculos con los vasos y nervios, y esqueleto con los ligamentos. Además, realizó más de 15 planchas con los órganos contenidos en las diferentes cavidades del cuerpo, recreando así una de las mejores obras de todas las épocas por la fidelidad y precisión de la representación anatómica.

Desde la entrega de la carta al rector Mockus, el Grupo Historia Social y de la Cultura de la UN comenzó el reconocimiento de la importancia de la obra, cuyo encuentro se había reportado años atrás por la historiadora Estela Restrepo y tres estudiantes que coincidencialmente dieron con ella en el sótano de la Biblioteca Central.

Se inició entonces la búsqueda histórica de la obra de Antommarchi en Europa, que llevó al grupo al encuentro con el trabajo científico realizado por Paolo Mascagni en Roma, Siena, Florencia, París, Madrid y Viena.

Tesoro del Bicentenario
El 2007 también abrió un periodo decisivo para la recuperación de las litografías, que fueron trasladadas del sótano de la UN al laboratorio del Archivo General de la Nación, donde especialistas hicieron un estudio biológico y de limpieza antes de la esperada restauración.

Posteriormente, los fotógrafos españoles Lucía Salomone y Juan Martínez llevaron a cabo el registro de las 82 imágenes (de 0,99 x 0,65 cm) y de los 239 folios de un tomo escrito en francés, que fue descubierto con las láminas y que explica detalladamente los aspectos más importantes de cada ilustración desde la medicina.

Este texto, por primera vez editado en español, es la traducción del francés realizada por la académica Ona Vileikis, quien entre muchas consultas utilizó textos clásicos de anatomía humana del siglo XVII.

La acreditación histórica fue dirigida por Estela Restrepo Zea, del Departamento de Historia de la Universidad Nacional, quien señaló que la importancia de esta obra radica en que son las primeras planchas de anatomía en tamaño natural hechas en el mundo. “Fueron concebidas por Mascagni durante un periodo de 30 años, pero reeditadas por Antommarchi”, agregó Restrepo.

Para conmemorar el Bicentenario de la Independencia, se realizó la publicación de 40 copias que la UN entregó a 35 instituciones académicas dentro y fuera del país. “El descubrimiento de las planchas es muy importante para la ciencia, la historia y el arte. Por ello, hemos decidido copiarlas y repartirlas por el mundo, como parte de la celebración de los 200 años de vida republicana en Colombia”, dijo Moisés Wasserman, rector de la institución.

Memoria detrás de las litografías
En 1819, cuatro años después de la muerte de Mascagni, Antommarchi viajó a la isla de Santa Elena como médico de Napoleón Bonaparte en su destierro. Durante este viaje que cambiaría su vida, el corso, con la ayuda del derrumbado Emperador, dirigió el trabajo litográfico para editar las planchas realizadas por Mascagni.

Es necesario anotar que Bonaparte fue uno de los más entusiastas difusores de la litografía en Francia, después de conocer las posibilidades ofrecidas por el nuevo arte gracias al grabador y militar Louis–François Lejeune, quien vio el uso de la técnica directamente en el taller de Aloys Senefelder en Munich, durante la campaña francesa en Alemania en 1806. En noviembre de ese año, el mismo Emperador visitó dicha prensa litográfica, acompañado de su consejero artístico y director general de los museos en París, Dominique Vivant Denon.

“El trabajo litográfico era mi manera de descansar, mi refugio”, señala Antommarchi en el prefacio de la obra. Y agrega, refiriéndose a Napoleón: “Este príncipe amaba entender en las planchas los detalles de nuestra organización, estudiar el hombre físico y compenetrarse con el hombre moral. Él había aceptado la dedicatoria de esta obra; deseaba de este modo dar a conocer su interés y la utilidad con la que la juzgaba adecuada para la ciencia”.

Bonaparte –quien murió en 1821– no conoció el trabajo finalizado, que se realizó en el taller parisino del Conde Lasteyrie. Antommarchi, por su parte, embarcó hacia México en la primavera de 1837 y luego hacia La Habana, donde arribó el 2 de enero de 1838. Ese año, una epidemia de fiebre amarilla que azotaba la isla lo contagió y le produjo la muerte el 3 de abril.

Hasta el momento, en el mundo solo se conoce la existencia de tres juegos de las planchas anatómicas editadas por el corso: dos en el Museo de Anatomía de París y el descubierto en Colombia.

Sobre la llegada de las que editó Antommarchi y están en la UN, el mencionado grupo pudo dilucidar que el hermano del médico, José María Antommarchi Mathey, se casó con la colombiana Victoria García Herreros y Santander. De este matrimonio nacieron siete hijas a las que llamaban las alondras. Una de ellas, de nombre Hortensia Antommarchi García (Cúcuta 1850 – 1915), le entregó a su nieta Ana Vásquez las planchas que esta donó a la Universidad a través de Juan de Dios Carrasquilla, su suegro.

La obra litográfica restaurada reposa en el Archivo de la UN y su historia reciente parece haber sido iluminada por un golpe de justicia, que reclamaba no solo el redescubrimiento de su importancia ahora reconocida, sino también su difusión por gran parte del planeta.



Edición:

Comentarios

No hay comentarios

Número Actual

Ediciones Anteriores.






Universidad Nacional de Colombia
Carrera 45 No 26-85 - Edificio Uriel Gutiérrez
Bogotá D.C. - Colombia
PBX: 3165000 ext. 18108 
agenciadenoticias@unal.edu.co
Aviso Legal