
Edificación construida en Isla Fuerte, corregimiento de Cartagena. Fotos: Cortesía Grupo Gemma

Complejo habitacional de El Totumo (Necoclí, Antioquia).

Aula construida en El Totumo (Necoclí,
Viviendas bioclimáticas mejoran calidad de vida
Aug. 13 de 2011
Por: Gimena Ruiz Pérez, Unimedios
Seis edificaciones que aprovechan la luz solar, fogones eficientes de leña y un sistema de información georreferenciada están mitigando las necesidades de energía en poblaciones no interconectadas del país.Dos construcciones de piedra coralina, fibra, madera y cemento se convirtieron desde este año en sitio de reunión y espacio habitacional de los pobladores de Isla Fuerte, corregimiento de Cartagena. Fueron elaboradas mediante la unión de saberes ancestrales y materiales tradicionales con técnicas contemporáneas, gracias al trabajo del grupo de investigación en Georrecursos, Minería y Medio Ambiente (Gemma) de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín.
La práctica, conocida como bioclimática, “no pretende otra cosa que generar el mayor confort con el menor consumo energético y responder de manera muy inteligente a los sistemas locales que tienen que ver con iluminación, viento, agua y vegetación”, dice Sebastián Bedoya, arquitecto del proyecto.
Como ese lugar, ya van cuatro construcciones más: un aula en Titumate (Unguía, Chocó) y un complejo habitacional integrado por una maloca, un aula y una vivienda en El Totumo (Necoclí, Antioquia).
Para construirlos, los integrantes del grupo Gemma tuvieron en cuenta factores asociados con las condiciones propias de cada lugar, el tiempo, la cultura y los recursos naturales, entre otros.
Por ejemplo, ubicaron sensores que les permitieron identificar las corrientes de viento y realizaron cálculos matemáticos para verificar el recorrido del sol. Con eso, diseñaron las estructuras logrando un perfecto aprovechamiento de energías. “Tienen persianas en las ventanas en vez de vidrios y no son herméticas sino que permiten la circulación del viento y la entrada de luz por aperturas superiores”, señaló Alejandro Delgado, uno de los investigadores.
Además, aprovecharon los materiales propios de cada lugar, pues su funcionamiento y adaptación depende de las condiciones climáticas de la región. Así, en Isla Fuerte resultaron más eficientes las arenas y la piedra coralina, mientras que en Titumate encontraron “buen material pétreo y buenas maderas”, asegura el arquitecto Bedoya.
Se buscaba, asimismo, un retorno al uso de materiales tradicionales, reemplazados en la actualidad por nuevos modelos de construcción que ante las comunidades representan mayor poder adquisitivo.
También, dar una solución de vivienda amigable con el medioambiente, aprovechando materiales que pueden devolverse a la naturaleza, como caña, palma, bejuco y esterilla de guadua. “La idea era hacer edificaciones con el costo de una vivienda de interés social (de 25 a 30 millones de pesos)”, explica el investigador Antonio Romero.
Igualmente, los investigadores vincularon a la población en el proceso de elaboración de los prototipos, con el fin de que cada uno pudiera ser replicado por los mismos habitantes, pues otro objetivo era responder eficientemente a las necesidades de confort de las comunidades, teniendo en cuenta sus propias capacidades.
Todo esto hace parte del proyecto denominado Viviendas Bioclimáticas, que realiza el grupo Gemma en asocio con el Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas no Interconectadas (IPSE), adscrito al Ministerio de Minas y Energía.
Potencialidades del territorio
Otro de los ejes del proyecto es la construcción de un sistema de información georreferenciada para el Chocó, que permita analizar los potenciales energéticos y mineros y calcular, mediante indicadores, los recursos del suelo y el subsuelo.
“Si hay un ordenamiento energético se aseguraría la sustentabilidad de la población. O sea, este es el inicio de otro proyecto, de otra visión de territorio, y nosotros lo quisimos iniciar por el Chocó, porque es una región megadiversa que tiene infinidad de recursos”, precisó Romero.
En el caso de las zonas involucradas en este proyecto, los análisis territoriales se direccionarán específicamente hacia la planeación del aprovechamiento de los potenciales mineros, forestales, hidrogeológicos y energéticos disponibles en ciertas zonas no interconectadas del Pacífico colombiano y en la región de Urabá, tanto antioqueño como chocoano.
Fogones eficientes y recetas tradicionales
Con el fin de atender a la necesidad de optimizar el consumo de la leña y evitar la aparición de enfermedades respiratorias y de la visión, el proyecto contempla la creación de un manual para la construcción de fogones eficientes, cuya base es una cámara que evita el exceso de leña y una chimenea que saca el humo fuera de la vivienda.
“El manual tiene ocho diseños diferentes, la mayoría se pueden construir con materiales de la zona a un bajo costo. La cámara racionalizará el uso de leña y la chimenea evitará que quien esté en la cocina inhale el humo. Actualmente estamos en la fase de construcción de los fogones”, señaló Oswaldo Bustamante, investigador del proyecto.
Precisamente, fue en esa búsqueda por mejorar las condiciones de vida de estas comunidades que el grupo Gemma rescató las recetas autóctonas de las regiones. Por eso, con lápiz y cuaderno en mano recorrieron los cientos de hogares para indagar por los “truquitos culinarios” de las mejores cocineras de la zona, hasta consolidar un atlas gastronómico que da cuenta de las mejores preparaciones tradicionales, en total 100 recetas.
Una segunda fase
Según Antonio Romero, se han logrado muchos aprendizajes gracias al trabajo en campo y al conocimiento de las comunidades, por eso en una segunda fase se pretende diseñar y construir un nuevo prototipo, así como medir y validar los procedimientos y saberes aplicados. En esta etapa se construirá una estación científica en la localidad de Nazareth, que servirá de centro integral de capacitación.
“Queremos que las personas se apropien de este conocimiento y lo repliquen, empleando los recursos que les ofrece su entorno”, concluye Romero.