UNPeriodico http://www.unperiodico.unal.edu.co/ UNPeriodico es UNPeriodico http://www.unperiodico.unal.edu.co/typo3conf/ext/tt_news/ext_icon.gif http://www.unperiodico.unal.edu.co/ 18 16 UNPeriodico TYPO3 - get.content.right http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss Sat, 12 May 2012 19:00:00 -0500 Terapias contra <i>Helicobacter pylori,</i> ineficientes en Colombia http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/terapias-contra-ihelicobacter-pylorii-ineficientes-en-colombia.html Investigadores colombianos demostraron que los tratamientos para erradicar la bacteria responsable... Helicobacter pylori, una de las principales responsables de las úlceras gástricas, no sirve en Colombia.H.

A esta conclusión llegaron profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana y del Baylor College of Medicine de Estados Unidos.

Por sus hallazgos, los expertos ganaron en 2011 el Premio Nacional de Gastroenterología José Antonio Jácome Valderrama y el Premio Max Meyer de Endoscopia Digestiva.

Después de realizar un ensayo clínico con 240 pacientes, los investigadores encontraron que la eficacia de este tratamiento, que incluye amoxicilina, claritromicina o levofloxacina, es del 70%. Pero en el contexto internacional se establece que los tratamientos de erradicación de la infección, para ser considerados efectivos, deben tener una eficacia igual o mayor al 85%.

"En el país, cada día son menos efectivos y eficaces los antibióticos que se usan contra este mal. Asimismo, las terapias recomendadas durante los últimos veinte años en el mundo no sirven para tratar el H. pylori", explica William Otero, internista, gastroenterólogo y epidemiólogo de la Universidad Nacional de Colombia.

Los expertos también demostraron que la tasa de resistencia de la población colombiana a estos medicamentos es del 16%, una de las más altas del planeta. Y destacaron que el 80% de los habitantes del país son portadores del agente infeccioso.

Por estas razones, no son eficaces los antibióticos para erradicar el microbio que produce úlceras, cáncer, linfomas y otras enfermedades en el estómago.

Prueba a la colombiana

A partir de los resultados del ensayo clínico, los científicos trabajaron en pruebas moleculares y desarrollaron una que permite diagnosticar la resistencia de la bacteria a los antimicrobianos.

Para ello, hacen una biopsia del estómago del paciente. Esta prueba diagnóstica del tejido les permite establecer si el H. pylori es sensible o no a los antibióticos e identificar su grado de resistencia. Además, cuesta la cuarta parte del examen tradicional.

"Nuestra prueba permite conocer a qué es resistente la bacteria tan solo cuatro horas después de extraerse el ADN. Con la información, el médico toma una decisión sobre los antibióticos que utilizará para su erradicación", precisa la doctora Alba Trespalacios, profesora del Departamento y la Especialización de Microbiología de la Universidad Javeriana.

El diagnóstico convencional implica cultivar el germen y esperar dos o tres semanas para que el resultado sea positivo. Por tratarse de un microrganismo de difícil mantenimiento, en la actualidad no es viable para los laboratorios clínicos efectuar este tipo de procedimientos. En Colombia, por ejemplo, ningún laboratorio hace de manera rutinaria el cultivo ni el examen microbiológico para determinar la vulnerabilidad del H. pylori a los antibióticos (denominada prueba antibiograma).

"El procedimiento desarrollado por nosotros permite identificar las mutaciones de la bacteria ante la presencia de los tres antibióticos. Y, si en la biopsia no se encuentran alteraciones, el médico puede definir con prontitud el tratamiento, qué medicamentos recetar y tener una probabilidad del 98% de matar al microbio", manifiesta Otero. En un futuro cercano, los investigadores esperan desarrollar una prueba comercial.

También se pudo determinar que una de las causas de la resistencia de las bacterias colombianas es una variación en la secuencia de su ADN, diferente a la reportada en otros países, lo que imposibilita el uso de pruebas moleculares desarrolladas en el exterior.

Además, encontraron en esta bacteria una mutación que no es frecuente en otros lugares del mundo y, curiosamente, es la más común en Colombia. Esta es otra de las motivaciones para diseñar un análisis hecho a la medida de la realidad clínica colombiana.

La necesidad de investigar

Con estos avances, los expertos esperan educar a los médicos del país y contribuir a que la enfermedad se maneje como infecciosa. "Por falta de información y de estudios, los médicos colombianos formulan de manera empírica los medicamentos para erradicar la infección. Presumen que, como los antibióticos funcionan en otros países, aquí también; con un agravante: no hay un proceso de verificación acerca de si el paciente se curó o no", dice el docente de la UN.

Trespalacios agrega que, en medicina, es común seguir unas guías internacionales para tratar a los pacientes; pero en el caso colombiano, la bacteria tiene mecanismos de resistencia distintos y no se pueden implementar desarrollos hechos en otros lugares. La doctora resalta la urgencia de investigar sobre el H. pylori en el país y en América Latina, para conocer la situación actual de la infección en la región, en donde tiene una prevalencia alrededor del 80% (mientras que en la población mundial es del 50%).

En promedio, las personas se infectan a la edad de diez años y la mayor parte del tiempo es asintomática. Solo el 10% de los infectados desarrollan alguna patología grave, como ulceras gástricas, cáncer o linfoma.

"El objetivo es seguir investigando y evaluar otras terapias para encontrar las que funcionan aquí. También, combatir la bacteria que causa, en algunos casos, cáncer gástrico, la segunda causa de muerte en el país. Si se logra tratar bien al paciente, con las terapias y medicamentos adecuados, a largo plazo habría un impacto muy grande en la salud pública, porque sería una medida de control del carcinoma gástrico", concluyen los investigadores.]]>
Salud Sat, 12 May 2012 19:00:00 -0500
UN Periodico Impreso No. 155 http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/un-periodico-impreso-no-155.html Descatado UNPeriodico Sat, 12 May 2012 18:59:00 -0500 Recursos de regalías para CyT, en manos equivocadas http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/recursos-de-regalias-para-cyt-en-manos-equivocadas.html La idea del Gobierno de dejar en manos de Planeación Nacional el manejo de los recursos para el...
En Colombia está estipulado en el Artículo 360 de la Constitución Política de 1991 y en la Ley 141 de 1994, que creó el Fondo Nacional de Regalías y la Comisión Nacional de Regalías, los cuales regularon el derecho del Estado a percibir contribuciones por la explotación de recursos naturales no renovables.

La historia económica del sector minero–energético colombiano, desde la época de la conquista española, permite constatar que las actividades extractivas han tenido un papel importante en términos macroeconómicos, particularmente en dos niveles: en la apertura de los mercados y en la consecución de empréstitos para desarrollar proyectos de infraestructura específicos que favorezcan la inversión extranjera.

Hoy, el Gobierno nacional ha expuesto explícitamente que el crecimiento económico será impulsado por este sector. La hipótesis es la necesidad de atraer inversión extranjera para apalancar el crecimiento y el desarrollo. La Gráfica 1 muestra cómo esta ha evolucionado en el sector minero–energético en Colombia desde 2002 hasta 2011.

Puede observarse que, durante la administración Uribe, la inversión externa en hidrocarburos pasó de 480 millones de dólares, en 2002, a 3.000 millones de dólares, aproximadamente, en 2009. Y en lo que va de la era Santos ha llegado alrededor de los 8.000 millones de dólares.

El actual Gobierno, para ratificar que el sector minero–energético es una de las cinco locomotoras del desarrollo, ha efectuado una reforma al Sistema General de Regalías, con el propósito de optimizar la inversión de los recursos percibidos y garantizar un mayor grado de equidad entre los diferentes municipios y departamentos. Esta apunta a organizar las inversiones a través de la creación de siete fondos (véase la Tabla 1).

De buenas intenciones…

Es evidente que esta nueva ley constituye un avance con respecto a la anterior, dado que los recursos financieros están distribuidos transparentemente por una asignación porcentual. Además, por primera vez, se contempla el tema de la financiación de la ciencia y la tecnología (CyT), así como la fiscalización de la exploración y la explotación de hidrocarburos.

Podría decirse que la ley es bien intencionada porque exige un cambio de mentalidad, de manera que los Gobiernos departamentales dejen de pensar que los recursos financieros provenientes de las regalías les pertenecen únicamente a las regiones productoras.

Además, va a exigir que los políticos locales sean creativos en la preparación de proyectos. De este modo, modifica el uso que se le venía dando a estos dineros, los cuales han servido para cubrir gastos del Estado y financiar grupos políticos locales en las zonas de extracción.

Sin embargo, parece ser que el Gobierno mata al tigre y se asusta con el cuero, puesto que ha dejado la reglamentación de la ley en manos del Congreso. Y es evidente que tratará de hacer ajustes que le permitan acceder, sin mayores controles, a dichos dineros.

Por esto, se requiere avanzar hacia una nueva visión que considere el agotamiento de los recursos naturales no renovables, para garantizar la equidad intergeneracional. El porcentaje de las regalías que se propone invertir en CyT debe verse como la posibilidad de incentivar el uso de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de las capacidades de investigación e innovación nacionales.

Aunque las generaciones futuras no cuenten con el recurso, dispondrán de capacidades para explotar otros o usar los tradicionales con mayor eficiencia. Por esta razón, esta locomotora debe destinar los recursos financieros de las regalías al fortalecimiento de la capacidad institucional del Estado en lo que respecta a la ciencia.

Y como ente de control, es vital que el Estado cuente con técnicos de alto nivel que comprendan no solo las tecnologías más modernas para extracción de recursos minerales y energéticos, sino también asuntos como la geopolítica de recursos naturales, la evaluación de impactos ambientales, sociales y económicos, así como todas las disciplinas, de tal forma que la explotación se haga con los procedimientos pertinentes y se alcancen dignos niveles de desarrollo.

Idoneidad

Por estas razones, la apuesta en CyT debe asumirla un ente con vocación. La idea del Gobierno de dejar esta iniciativa en manos de Planeación Nacional, cuyo campo de acción no es el desarrollo de capacidades científicas, es una mala señal para la comunidad técnico–científica.

Sería clave crear una comisión que se encargue de estructurar una agenda de investigación nacional, la cual, con criterios de rigor académico y pertinencia, asigne dichos recursos. A Colciencias –que debería elevarse a nivel ministerial– le correspondería liderar esta comisión y, en ella, tener asiento las universidades del país y el sector gremial.

El fortalecimiento de la investigación de las áreas estratégicas del país no puede terminar en manos de políticos o de empresas privadas o públicas, que tienen el músculo financiero para sumarse a la iniciativa del Gobierno.

De no tomar decisiones a tiempo, la política de CyT se convertirá en una fuente de conflicto. Hay que buscar los mecanismos para que el sector privado también haga una apuesta del mismo orden que el Estado. Si las empresas privadas y públicas se suman, estaríamos hablando de unos 1.000 millones de dólares, que equivaldrían a una inversión en investigación, desarrollo e innovación del orden del 0,3% del PIB.

Brasil invierte 1,1% del PIB y que Estados Unidos y otros países desarrollados están por encima del 2%. Avanzar hacia este objetivo permitirá enfrentar los retos que plantean el agotamiento de los recursos no renovables, la presión sobre el medioambiente, el cambio climático, la internacionalización de la economía y la construcción de una verdadera sociedad democrática, lo que implica equidad social y desarrollo integral en el contexto de seres humanos relacionados armónicamente con la naturaleza.]]>
Nación Sat, 12 May 2012 18:59:00 -0500
Treinta años estancados en desarrollo humano http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/treinta-anos-estancados-en-desarrollo-humano.html Los datos del PNUD son fehacientes: en las últimas tres décadas, Colombia solo incrementó el...
Según esto, si una sociedad se caracteriza por la pobreza y presenta grandes inequidades, discriminación y exclusión, está en el camino equivocado del desarrollo sostenible. Y si un sistema educativo reproduce ese mismo esquema, contribuye a aumentar las diferencias sociales y económicas, por tanto se desvía del camino del progreso equitativo y razonable.

Desarrollo sostenible “implica la expansión de las libertades y capacidades fundamentales de las actuales generaciones, mientras realizamos esfuerzos razonables para evitar el riesgo de comprometer, gravemente, las de las futuras”, dice el PNUD. Las sociedades sostenibles están basadas en la creencia de que cada persona tiene derecho a aprender, está en capacidad de contribuir y tiene el compromiso de asegurar que todos los demás compartan el beneficio de la prosperidad social.

Desde 1990, el Comité Coordinador del PNUD publica cada año un informe, con el objetivo de poner a las personas, en especial a las más desfavorecidas y vulnerables, en el centro de atención de las naciones y evaluar a largo plazo el bienestar humano.

El informe es una importante herramienta para conocer el progreso social alcanzado por los países. Para ello, se estableció un escalafón que incluye a 187 naciones, clasificadas con base en el índice compuesto de desarrollo humano (IDH), el cual sintetiza el promedio de los avances de un país en tres dimensiones básicas: vida larga y saludable, educación (conocimientos) e ingresos (nivel de vida digno).

Debido a que se evaluaron 187 países, se organizaron cuatro grupos, que no podían tener la misma cantidad de naciones, así: los grupos de IDH muy alto, alto y mediano comprenden cada uno 47 países, mientras que el de bajo IDH abarca 46.

Como todo promedio, el IDH puede encubrir inequidades en la distribución de desarrollo humano en la población a nivel de un país. Por eso, a partir del año 2010, el informe empezó a determinar el IDH–D (índice de desarrollo humano ajustado por inequidad). En el informe del año 2011, se estimó el IDH-D de 134 países.

El IDH–D es “el nivel real de desarrollo humano” de un país. El IDH será igual al IDH–D si no hay inequidad entre las personas. Cuanto mayor sea la inequidad, menor será el valor de IDH–D y, por consiguiente, mayor la brecha con el IDH.

Asimismo, el Informe PNUD 2011 estableció el coeficiente de Gini de los países, que, normalmente, se utiliza para medir la inequidad de ingresos en una sociedad. Es un número entre 0 y 100, donde 0 corresponde a la perfecta equidad (todos tienen los mismos ingresos) y 100, a la perfecta inequidad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno).

Adicionalmente, el informe determinó los índices de inequidad de género (IDG) de 146 países y los índices de pobreza multidimensional (IPM) de 109 países, entre otros indicadores de desarrollo humano.

Resultados 2011

Noruega, con 0,890, lidera la lista de los diez primeros países con mejores IDH e IDH–D, entre los 187 países evaluados. Por tanto, tiene los promedios más altos en años de vida esperados al nacer, en años de educación recibida y en ingreso nacional bruto (INB) per cápita de sus ciudadanos.

En esta nación escandinava el promedio de vida esperado es de 81,1 años; el promedio de educación recibida por la población es de 12,6 años y el INB per cápita de sus ciudadanos es de 47.557 dólares.

En otro rango está Colombia, cuyo IDH es alto (igual a 0,710), pero está por debajo del valor promedio de 0,741 de México y Brasil y del valor promedio de 0,731 de los países de América Latina y el Caribe. Asimismo, el promedio de 73,7 años de vida esperado para los colombianos, los 7,3 años promedio de educación recibida y el INB per cápita de 8.315 dólares están por debajo de los respectivos valores promedio de los países de región.

Las cifras del PNUD también revelan que el nivel real de desarrollo humano de Colombia es de 0,479, valor que está por debajo del promedio de 0,590 de los países con IDH–D alto (incluso del valor promedio de 0,480 de los países con IDH–D medio), del valor promedio de 0,540 de los países de América Latina y el Caribe y del promedio mundial total de 0,525.

Esto se debe, principalmente, a la pérdida de 53,9 % en desarrollo humano por inequidad de ingresos entre su población. Este alto porcentaje de pérdida de desigualdad, comparado con otros países de la región, indica que nuestro país es el más inequitativo de América Latina en este segmento.

La inequidad de ingresos entre la población colombiana también quedó establecida por el alto valor (58,5) del coeficiente de Gini. Según este, Colombia es el cuarto país del mundo más inequitativo en ingresos, después de Comoras, Haití y Angola. Los más equitativos en son Suecia y Noruega, con Coeficiente Gini de 25 y 25,8, respectivamente.

En cuanto a la tendencia del IDH de Colombia, en el periodo 1980–2011, se evidencia que el avance es progresivo, pero muy bajo. En treinta y un años, solo se ha incrementado en tres años el promedio de educación recibida por su población. Durante este mismo periodo, el INB per cápita del país ha mantenido la amplia brecha con respecto al de los países con IDH muy alto.

Con base en los resultados del Informe PNUD 2011, no sorprende que se pueda concluir la existencia de una estrecha relación entre los indicadores IDH, IDH–D, coeficiente de Gini, IDG e IPM, por un lado, y el nivel de educación y los porcentajes de población educada de un país, por otro.

Individuos mejor educados son la base para lograr sociedades más equitativas y justas, con índices de desarrollo humano reales. Colombia, en pleno siglo XXI, presenta un indignante rezago en los años promedio de educación recibida por sus habitantes y en el porcentaje de población educada.

En el 2011, aproximadamente, el 52% de los colombianos de 25 años o más no había completado ni siquiera la educación media. Si las políticas sociales y económicas del país buscan verdaderamente superar los indicadores y estadísticas de desarrollo humano establecidos para el país, requieren rectificar el camino equivocado, situando a los niños, adolescentes y jóvenes, principalmente, y a los más pobres y vulnerables –sobre todo a su educación– en el centro de atención del Estado.]]>
Educación Sat, 12 May 2012 18:58:00 -0500
Valor agregado, reto del agro frente a TLC http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/valor-agregado-reto-del-agro-frente-a-tlc.html El agrícola es uno de los sectores que tendrán más presión para responder a las exigencias de los... 1, para el año 2030 se requerirá un aumento del 40% de la producción mundial de alimentos, que se obtendría mediante incrementos productivos por unidad de área y un aumento de las tierras dedicadas a la siembra.

El crecimiento de la población, la globalización del sector agrícola y alimentario, el precio de los combustibles, la demanda de mayor calidad e inocuidad de los comestibles y la distorsión del sistema mundial de comercio agrícola, especialmente en países desarrollados (causada por subsidios y restricciones al mercado internacional) están configurando un nuevo contexto mundial.

A esto se suma el cambio climático, el incremento de la demanda de carne en las economías emergentes (China e India) y la producción masiva de biocombustibles. Lo anterior reduce paulatinamente la obtención de productos rurales y agudiza problemas como “la escasez de alimentos, el descontrol de los precios de los granos y el pánico en los mercados, lo que generaliza el hambre en muchos países del África y el Sur de Asia”2.

Las ventajas comparativas de unos países, unidas a las necesidades de consumo de otros, hacen necesario regular la oferta y la demanda del mercado. Por esta razón se establecen los TLC como políticas de comercio internacional. Esta situación global debe mirarse como una gran oportunidad para el sector agropecuario de Colombia, debido a las futuras e inevitables demandas mundiales de alimentos.

Las dudas

Para entender por qué un tratado de libre comercio es importante, hay que remitirse al Grupo de Cairns, creado (en 1986) para lograr la liberación del comercio mundial de los productos agrícolas.

Colombia es miembro y fundador de este grupo, junto con 19 países3 que tienen como principal objetivo desmontar los subsidios y beneficios que mantienen la Unión Europea, con su política agrícola común4, y los Estados Unidos, con su programa de fomento a las exportaciones5.

Lamentablemente, el avance no ha sido significativo, y la alternativa, a corto plazo, ha sido negociar de forma directa con estos países, para tener acceso a un mercado externo evaluando las prioridades de nuestro país, como la creación de nuevos empleos bien remunerados y estables, la distribución de la riqueza y el equilibrio entre las regiones y sus diversas provincias rurales6.

Se debe pensar que el Gobierno logrará estos objetivos a largo plazo. Sin embargo, los tratados con los diferentes países se continúan firmando y los plazos de implementación son reducidos. En este contexto, surgen preocupaciones sobre el efecto real que tendrán los TLC, especialmente en materia de generación de empleo y de oportunidades para sectores como la agricultura, que, se sabe, es altamente protegida en los Estados Unidos.

Identificar y caracterizar el reto para el sector agropecuario colombiano frente a los TLC requiere de diversas visiones, ya que es un tema tan complejo como variado, debido a que cada cadena productiva tiene sus propios problemas. No obstante, al analizar la información encontrada, se puede apreciar que existen temas comunes que pueden ser la línea base de una rápida adaptación del agro colombiano.

Cadenas productivas

Colombia tiene una superficie total de 114.174.800 hectáreas (ha). El terreno de posible vocación agrícola es de aproximadamente 10.000.000 ha, pero se utilizan solo 3.869.311 ha. De estas, 1.354.258 corresponden a cultivos transitorios y 2.515.052, a permanentes. El sector aporta el 12,47% del PIB total (2006) y genera 2,3 millones de empleos. Con algunas excepciones, presenta lento crecimiento de los rendimientos, aunque los factores productivos son abundantes: maíz (4,6 t/ha frente a 9,3 en EE. UU.), banano (34,4 t/ha frente a 52,5 en Centroamérica), hortalizas (16 t/ha frente a 25 en Chile)7.

Podría afirmarse que el fortalecimiento de los pequeños productores debe ser el objetivo principal, el cual requiere verse como el punto crítico del reto. Es necesario establecer medidas de corto plazo para fortalecer sus cadenas productivas, con el fin de incrementar la competitividad y cumplir con las exigencias de los mercados internacionales y las políticas de Estado sobre los TLC.

Para vincularlos efectivamente a los mercados internacionales, es necesario trabajar en el fomento de la asociatividad y reconocer que la competencia ya no es la finca de al lado sino naciones como China y Brasil o países de Centroamérica o África. Es vital fomentar entre los pequeños productores el flujo de información y el acceso a las nuevas tecnologías, que mejorarán sus procesos y, en últimas, sus niveles de ingreso.

Un ejemplo de éxito ha sido el café, que se mantiene en los mercados internacionales por el esfuerzo conjunto del Estado, el sector privado, las universidades, los centros de investigación y los pequeños productores. Cualquier avance o desarrollo es conocido y aplicado por una gran mayoría que vende su producto a un ente encargado de la comercialización en el exterior.

Esto no se lograría si cada pequeño productor intentara sacar del país su café de forma independiente. Primero se reconoce la marca Café de Colombia que el café de Antioquia, del Viejo Caldas o de cualquier zona productora del país.

Adaptación

Lo primero que hay que estudiar son las diferentes exigencias de los TLC en relación con calidad, productividad, sanidad, trazabilidad, presentación, volúmenes y frecuencias de despacho. Cada país tiene tendencias de consumo diferentes y el productor debe estar en capacidad de dar respuesta a estas condiciones de mercado, adaptando su producción al país o a los países de consumo.

A manera de ejemplo, en el bloque de Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta), mientras Canadá incrementa el consumo de frutas y hortalizas en fresco, así como el de productos orgánicos, México no muestra interés en este tipo de productos provenientes de Colombia, debido a que los adquiere de países vecinos. En cambio, sí estaría interesado en frutas tropicales en conserva o pulpas de fruta empacadas al vacío, mermeladas y conservas. Estados Unidos no es el único destino de exportación, aunque sea el más apetecido.

En segundo lugar, deben  adaptarse y desarrollar tecnologías que optimicen los procesos de cosecha y poscosecha de los productos agrícolas, que sean de bajo costo y fácil acceso; sobre todo, desarrolladas con las comunidades, para que efectivamente sean usadas por ellas mismas.

Este es un tema en el que deben trabajar las universidades, pues cuentan con profesionales en disciplinas como ingeniería, ergonomía, diseño y psicología, que pueden converger en resultados útiles para la comunidad.

Logros de este tipo se pueden apreciar en las flores producidas en Colombia, para las cuales se utilizan estructuras de invernadero desarrolladas localmente, cuyos costos son inferiores a los de las usadas en Holanda, único país por encima en niveles de exportación de este producto.

CyT, aliadas

La necesidad de exportar productos con mayor valor agregado a los países con los que se tienen TLC debe impulsar y promover el desarrollo tecnológico, la investigación y la estructuración de procesos, de acuerdo con los protocolos que garanticen el mantenimiento o mejoramiento de la calidad de las mercancías agrícolas. Asimismo, es prioritario el desarrollo de mejoras en cada uno de los eslabones de la cadena de valor.

Para esto, se debe reconocer que el sector agrícola puede ser proveedor de productos procesados como snacks, galletas, mermeladas o encurtidos, cuya vida útil es mayor que el producto en fresco y que son requeridos en países como México o Estados Unidos, con quienes hay muy buenas opciones comerciales.

Además, es urgente conocer los suelos donde se producen sus cultivos, con el fin de aplicar los nutrientes apropiados en las medidas justas; así como realizar actividades de medición y seguimiento, con miras a mantener los niveles de trazabilidad exigidos por los mercados internacionales. También, optimizar los procesos de cosecha, a través del uso de utensilios y herramientas que disminuyan las lesiones por malas posturas, para mejorar tiempos y movimientos en el proceso.

Se requiere desarrollar y utilizar empaques y embalajes que alarguen la vida poscosecha de los productos en fresco, para llevarlos por vía marítima, lo que reduce costos y los hace más competitivos (algunos grupos de investigación de la Universidad Nacional de Colombia ya han obtenido resultados, como el de Tecnología en Invernaderos y Agroplasticultura, en asocio con el de Poscosecha de Productos Agrícolas y con las Facultades de Artes, Agronomía y Ciencias).

Todo esto debe ir acompañado de paquetes tecnológicos y diseño de logos de recordación, de denominación de origen y marca región, entre otros. Estos son algunos de los retos en los que el Gobierno colombiano debe trabajar, con el apoyo de las universidades y siempre con la participación activa de la comunidad, que, en últimas, será la beneficiaria y, al mismo tiempo, la responsable de “un parte de éxito” en las negociaciones internacionales de nuestros productos agrícolas.

Frente a lo anterior, vale la pena resaltar la importancia de utilizar de manera adecuada los recursos del Estado destinados a investigación, de integrar las políticas oficiales (Plan Nacional de Desarrollo, Conpes, Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación –Ley 1286 de 2009–), y de constituir sinergias con la entidad que ha sido designada para canalizarlos (Corpoica).

Las instituciones de educación superior cuentan con el recurso humano y las capacidades para estudiar de forma interdisciplinaria los diversos problemas del sector frente a los TLC y, por ende, para ofrecer soluciones integrales.

Por su parte, los centros nacionales de investigación especializada (Cenicafé, Cenipalma…) cuentan con la experiencia del día a día en sus cultivos; y el sector privado, con la visión de negocio. Al integrar a los diversos actores y sus visiones, son las cadenas las favorecidas y, al final, se da un “gana–gana” de todos y, por tanto, del país.

1
OECD, FAO, “Agricultural Outlook 2009-2018”, http://www.fao.org/es/esc/en/highlight_599.html.
2
Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT), 2008. 
3
Véase http://www.cairnsgroup.org/.
4
Véase http://ec.europa.eu/agriculture/index_es.htm.  5Véase http://ideas.repec.org/p/ags/iatrwp/51142.html.

6Véase http://www.minagricultura.gov.co/archivos/El %20Agro%20Colombiano%20Frente%20al%20TLC.pdf.
7Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), 2008.]]>
Coyuntura Sat, 12 May 2012 18:57:00 -0500
“Calidad académica y autonomía responsable” http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/calidad-academica-y-autonomia-responsable.html Bajo esta premisa, el pasado 2 de mayo, el profesor Ignacio Mantilla Prada tomó posesión como...
El camino de mi educación y formación personal lo he recorrido, desde la escuela primaria, a través de la educación pública y bajo una especial influencia inicial de mi familia, una familia de maestros caracterizada por su indeclinable vocación docente, a la que hoy también quiero agradecer. La educación básica y media la recibí, principalmente, en el Departamento de Santander.

Ingresé a la Universidad Nacional e inicié mis estudios de matemático en medio de permanentes cierres y padeciendo la programación anormal de semestres académicos. Eran estas, épocas difíciles para aquellos estudiantes poco amigos del uso de la retórica asambleísta que se respiraba en el ambiente estudiantil. Cuando finalmente parecía que disfrutábamos el ritmo normal del estudio continuo y regular, la toma de la sede de una embajada vecina retrasó un semestre más mi graduación.

Inmediatamente terminé el pregrado, inicié mis estudios de Maestría en Matemáticas. Antes de concluirlos, tuve la oportunidad de vincularme como instructor asistente de la Universidad. Bajo la dirección del profesor Yu Takeuchi realicé mi tesis de maestría y participé en mi primer proyecto de investigación.

Alcancé así el nivel máximo de formación académica que, en ese entonces, ofrecía el país. Como docente, la mejor opción en ese momento era dedicarme a enseñar matemáticas para estudiantes de ingeniería o matemáticas. Era como haber aprendido a cazar dragones y, al no encontrar dragones para cazar, enseñar a otros a cazar dragones.

Aparece entonces en mi camino un dragón: la oportunidad de aplicar a una de las ocho becas para realizar estudios doctorales ofrecidas por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Fui seleccionado para ser beneficiario de una de ellas para estudiar en la Universidad de Mainz. Viajé con mi esposa Liliana, también matemática. Teníamos una sola beca para los dos, pero nos motivaba el firme propósito de estudiar ambos.

Por recomendación del profesor Peter Paul Konder, quien había trabajado algunos años en Colombia, iniciamos estudios en diferentes áreas de Matemática Aplicada que no tenían desarrollo alguno en nuestro país; ella bajo la dirección del profesor Wolfgang Bühler y yo, dirigido por el profesor Börsch-Supan. En 1991 recibimos nuestros títulos de doctor: Liliana en Probabilidad y yo, en Análisis Numérico. El DAAD podrá afirmar que, en nuestro caso, financió un verdadero combo académico: con una beca promovió dos nuevos doctores.

Posteriormente complementé mi formación académica en Alemania, cuando en uso de un año sabático realicé estudios posdoctorales, desarrollé proyectos de investigación conjuntos con investigadores alemanes y conocí las discusiones sobre las reformas que se introducirían en el sólido y conservador sistema universitario alemán, originadas en el proceso de Bolonia que Europa había iniciado en 1989 y que, aún hoy, son tema de permanente reflexión universitaria y referente para nosotros.

Con estas palabras iniciales solo quiero evidenciar el enorme compromiso personal que para mí representa trabajar para mejorar el sistema de educación superior, especialmente el público. Comparto las palabras de Alberto Lleras Camargo, quien afirmó en 1947, que “hay que abrir a todo colombiano una esperanza cierta, una oportunidad operable, una expectativa legítima. Eso hacen las escuelas”.

Universidad pública y estatal

Tanto la nueva ley de educación superior como la dirección de la Universidad deberán tener como referencia la concepción de universidad pública y estatal que el General Santander, desde la Vicepresidencia de la Gran Colombia, materializó con la creación de la Universidad Central de la República, con sedes en Caracas, Quito y Bogotá. Esta fue la primera expresión jurídico-institucional de universidad pública, la cual comenzó a funcionar hacia 1830.

Esa institución es la génesis de la Universidad que tendré oportunidad de dirigir a partir del día de hoy. Digo génesis, porque hacia los años 50 del mismo siglo, la sede de Bogotá de esta primera Universidad Central fue clausurada.

Pero en 1864, José María Samper presentó al Congreso un proyecto de ley para la creación de lo que llamó Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia, manteniendo el espíritu de universidad pública propuesto por Santander, quien ya en 1826 había afirmado: “Sin un buen sistema de educación pública y enseñanza nacional no puede difundirse la moral pública y todos los conocimientos útiles que hacen prosperar a los pueblos”.

El 22 de septiembre de 1867, en el Gobierno de Manuel María Santos Acosta, el Congreso expide la Ley 66 con la cual se crea la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia. En los bienes entregados para su funcionamiento, tales como el Observatorio Astronómico, vecino del Claustro de San Agustín y administrado actualmente por la Universidad Nacional, comenzaron a funcionar las facultades de Artes y Oficios, Derecho, Medicina, Ciencias Naturales y Filosofía.

La recién fundada Universidad contó con 335 estudiantes provenientes de varias regiones del país y 45 profesores. Se designó como primer rector al Dr. Ezequiel Rojas, quien por quebrantos de salud decidió no aceptar; en su reemplazo fue nombrado el Dr. Manuel Ancízar. La Universidad creció en reputación, número de alumnos, competencia y profundidad en las enseñanzas hasta consolidarse como alma máter de la educación superior colombiana.

En la presidencia de Alfonso López Pumarejo se expidió la Ley Orgánica de la Universidad (Ley 68 de 1935), con la cual el Gobierno emprendió la construcción de la ciudad universitaria para reunir las escuelas y crear nuevas facultades. En 1936 se incorporó la Escuela de Minas de Medellín y, dos años más tarde, la Escuela de Agricultura Tropical de Medellín.

Los antecedentes de la Sede Manizales se remontan a 1946, cuando el gobernador José Jaramillo Montoya y el rector Gerardo Molina promueven su creación. La Sede Palmira se originó con la incorporación a la Universidad Nacional, en 1964, de la Escuela Superior de Agricultura Tropical. La creación de las sedes de frontera en Leticia, San Andrés, Arauca y Tumaco se da en la década de los 90, durante la rectoría del profesor Guillermo Páramo.

La Universidad Nacional, en las últimas décadas, no ha sido ajena a las reformas. En 1964, el profesor José Félix Patiño asumió la Rectoría de la Universidad en medio de una profunda crisis: la Universidad no generaba credibilidad en la sociedad, vivía en continua pugna interna y con una amplia fragmentación institucional. La Universidad contaba con algo menos de 8.000 estudiantes, 27 facultades y 32 carreras.

La reforma llevada a cabo, con el lema “Integración como mecanismo para el desarrollo”, permitió agrupar todas sus carreras en 12 facultades pertenecientes a las 4 sedes y se creó el Consejo Superior como máximo órgano de gobierno. (Hoy, el Doctor Patiño es uno de sus honorables miembros). La llamada “Reforma Patiño” representó un salto sustancial para la Universidad y sirvió de guía para las demás universidades del país.

Durante las rectorías de los profesores Antanas Mockus, Guillermo Páramo, Marco Palacios y Moisés Wasserman se llevaron a cabo importantes reformas académicas que le imprimen a la actual Universidad Nacional un carácter académico moderno y flexible. Sabré aprender de los esfuerzos y experiencias del pasado, para entender la situación que hoy en día vive la Universidad y enfrentar los problemas que la aquejan.

El reto de la cobertura

En las reformas académicas mencionadas, un tema de permanente discusión, tanto interna como externa, ha sido sin duda la cobertura, que hoy llega a 40.000 estudiantes de pregrado y 8.000 de posgrado, de los cuales 1.000 son estudiantes de doctorado; la planta docente hoy la constituyen cerca de 3.000 profesores. Ha habido importantes iniciativas para aumentar aún más la cobertura, pero cuidando siempre la calidad académica, sin caer en la tentación de la virtualidad total y con la conciencia plena de saber que la tecnología no nos ahorra tiempo o recursos, solo los reparte de otra manera.

Y es que, según las condiciones de cobertura, la evolución de la mayor parte de los sistemas de educación superior en el mundo puede caracterizarse formalmente mediante tres etapas, como lo hizo mediante múltiples análisis el profesor Martin Trow de la Universidad de California desde la década del 70:

Una primera etapa, cuando las tasas de cobertura son menores al 15% de las personas en edad de ingresar a la universidad; bajo estas condiciones se considera la educación universitaria como un privilegio.

La segunda etapa se caracteriza por el aumento de la demanda de estudiantes que quieren ingresar a la educación superior. Internacionalmente, se ha identificado esta etapa como la masificación de la educación universitaria, y se estima que se presenta cuando se alcanzan tasas de cobertura nacionales entre el 15% y el 50% del grupo de edad en condiciones de ingresar a la universidad. En esta etapa se identifica la educación universitaria como un derecho, para aquellos que cumplen ciertos criterios de preparación.

En la tercera etapa se cubren tasas de cobertura mayores al 50% y la sociedad pasa a considerar la educación universitaria como una obligación. Esta etapa se caracteriza por buscar universalizar la educación superior.

Cada una de estas etapas determina características especiales para diversos tipos de universidades. Así, las instituciones de élite buscan formar el carácter y el espíritu de sus estudiantes, como, por ejemplo, lo propuso Wilhelm von Humboldt a comienzos del siglo XIX para el sistema educativo universitario alemán.

Al masificarse el acceso a la educación superior, las universidades también deben brindar formación para las profesiones o para el trabajo, que es una educación mucho más técnica. Este tipo de universidades son necesarias para mantener las condiciones tecnológicas actuales y, con ello, nuestro estándar de vida y la misma civilización en el planeta. En este sentido preparan, principalmente, a las élites técnicas y económicas de las naciones.

Finalmente, las universidades con acceso universal se dedican a preparar a gran parte de la población para adaptarla a los rápidos cambios sociales y tecnológicos. En el país coexisten hoy estos tres tipos de universidades.

La Universidad que necesita el país

La Universidad Nacional presenta, actualmente, una mezcla de algunos elementos que caracterizan a las universidades de élite como el estar físicamente separadas de su entorno y tener un examen propio de acceso, lo que le permite seleccionar muy buenos estudiantes. También tiene características del tipo de universidades que ofrecen programas académicos para las profesiones, con un aumento considerable de la cobertura.

Este hecho indica que en su historia reciente, la Universidad ha incrementado continuamente los cupos y programas académicos sin hacer grandes modificaciones en su infraestructura o en su planta docente. Este proceso ha llevado a aumentar la cantidad de estudiantes por profesor, a recurrir al apoyo de estudiantes de posgrado para cubrir las actividades docentes de pregrado y a incrementar considerablemente la nómina temporal de funcionarios administrativos, entre otros.

La coyuntura actual es muy importante porque definirá el rumbo de la Universidad Nacional de Colombia. Ampliar la cobertura sin contar con la capacidad para atender a los nuevos estudiantes tendería a convertirnos en una universidad de acceso universal, en detrimento de la calidad académica. El camino que la última administración, liderada por el profesor Wasserman, ha trazado para la Universidad Nacional de Colombia es el de transformarse en una Universidad de investigación.

En este sentido, es preciso mencionar los resultados del proceso de Bolonia, que estandarizó el sistema educativo europeo para facilitar los intercambios académicos, facilitó el reconocimiento de títulos, aumentó la confianza recíproca entre instituciones y, así mismo, estructuró el sistema universitario para entregar un primer título certificando la formación de profesionales (que es el Bachelor). De esta forma el sistema europeo ha tendido a emular el sistema universitario de los Estados Unidos. Ese enfoque tiene sus ventajas.

Sin embargo, considero que la Universidad Nacional debe incentivar la formación integral de ciudadanos y no exclusivamente de profesionales. Esto quiere decir que nuestra Universidad buscará formar ciudadanos con carácter, es decir, personas que puedan argumentar, dudar metódicamente, ofrecer soluciones para mejorar continuamente lo que enfrentan y, así, abordar prontamente la investigación autónoma o la solución autónoma de problemas. Este sería nuestro propio camino educativo, que no es el de Bolonia ni el de los Estados Unidos.

Necesitamos una Universidad que responda a las condiciones propias del sistema de educación colombiano y sea reconocida internacionalmente por su perfil investigativo; una Universidad preparada para ofrecer las respuestas a las preguntas que aún no nos hemos formulado y, no menos importante, una Universidad que vuelva su mirada hacia la formación primaria y secundaria, porque la educación debe ser considerada como un sistema integral. Como decía Karl Popper, “no existen disciplinas ni áreas de aprendizaje o indagación: solamente existen problemas y la urgencia de resolverlos”.

La actitud crítica requiere la promoción permanente dentro del sistema educativo de los valores de la autonomía y la responsabilidad. Estos valores deben permear nuestro sistema educativo por completo. Son estas características importantes las que deberán discutirse necesariamente como parte del proceso de construcción de una nueva ley de educación superior para el país.

Con esto en mente, formulé mi propuesta: Calidad académica y autonomía responsable, que me servirá como guía durante la rectoría 2012-2015 y me permite mencionar los mayores problemas y retos que la Universidad enfrenta actualmente.

Calidad académica

En primer lugar, la Universidad debe, ante todo, fortalecer la calidad académica de sus programas. Para ello, es preciso realizar los ajustes necesarios a la reforma académica realizada en el 2009. El fortalecimiento académico debe involucrar la promoción activa de la autonomía como valor fundamental del sistema educativo. La autonomía permite construir un sistema centrado en los estudiantes, es decir, en los procesos de aprendizaje en contraste con aquellos sistemas con énfasis en los procesos de enseñanza.

La autonomía le permite al estudiante asumir conscientemente la responsabilidad directa en su proceso de aprendizaje. El conocimiento se aborda entonces de una manera crítica y activa y no de una manera pasiva, es decir, los estudiantes pueden realizar discusiones civilizadas y dudar de lo establecido y de los criterios de autoridad en el conocimiento. La responsabilidad es un complemento implícito y necesario en un proceso educativo autónomo.

Por otra parte, sin necesidad de construir en Colombia un sistema educativo centrado en la autonomía como valor central en los procesos de aprendizaje, podemos hacer un esfuerzo institucional en el nivel universitario para promoverla efectivamente.

Permítanme mencionar, en este sentido, un sistema novedoso y audaz que ha implementado la Universidad Nacional de Colombia, que le otorga a cada estudiante un cupo de créditos académicos para que lo utilice en el desarrollo de su carrera con un elevado nivel de autonomía. Este sistema promueve la responsabilidad del estudiante y le confiere autonomía para trazarse la ruta de formación dentro de la Universidad, al tiempo que le permite un amplio nivel de flexibilidad en ese proceso formativo, lo que incentiva un enfoque interdisciplinario.

Este proceso, ya implementado, necesita de algunos ajustes; la Universidad debe cumplir institucionalmente una función de apoyo y acompañamiento para lograr que los estudiantes “aprendan a aprender” y establezcan efectivamente una ruta de formación para la construcción autónoma del conocimiento, acorde con sus intereses y capacidades, que optimice el desarrollo de sus cursos, trabajos y tesis de grado, como el centro de su proceso de aprendizaje. Así, los estudiantes utilizarán mejor los recursos puestos a disposición por la Universidad y lograrán una adecuada conexión con la oferta de soluciones a las necesidades y problemas.

El Sistema de Acompañamiento Estudiantil será parte del bienestar integral que la Universidad ofrecerá a sus estudiantes; este promoverá, al mismo tiempo, las capacidades de emprendimiento, propenderá por vincular a los estudiantes –desde los primeros semestres– a las labores académicas a través de monitorías y aumentará la posibilidad de movilidad académica sin desatender los programas actuales.

Sin dar la espalda a la educación media, y con el ánimo de contribuir a su mejoramiento, se fortalecerán los exitosos programas de posgrado, de reciente creación, orientados al mejoramiento de la formación de los maestros de educación básica y media; así mismo, reconociendo la brecha entre la educación media pública y privada, pondré a consideración del Consejo Superior un programa de admisión especial para los mejores bachilleres de colegios públicos.

Infraestructura y patrimonio

En segundo lugar, es inevitable abordar el tema de la situación crítica de la infraestructura y patrimonio que enfrenta la Universidad Nacional de Colombia. Sin un adecuado soporte de infraestructura no es posible que la Universidad conserve o fortalezca la calidad académica de sus programas y, menos aún, que pueda aumentar la cobertura. Tenemos una situación especialmente delicada en la Sede Bogotá: varias de sus edificaciones se encuentran en avanzado estado de deterioro, al punto que algunas han debido ser evacuadas y clausuradas.

No se ha logrado poner en funcionamiento el Hospital Universitario, lo que ha repercutido enormemente en la calidad y reputación de este “patrimonio académico” de nuestra Universidad. Con relación a esta situación hago un llamado urgente al Gobierno Nacional, para que apoye la aprobación de una partida presupuestal especial que nos permita modernizar la infraestructura de la Universidad Nacional, con la seguridad de que este esfuerzo redundará en la calidad académica y en la presencia de la Universidad Nacional en la vida de la nación. Sin este apoyo cualquier esfuerzo será insuficiente.

Gestión administrativa

El tercer y último punto principal de mi propuesta está relacionado con la gestión administrativa. Como lo indicó el informe de la evaluación internacional realizada a la Universidad por la Asociación de Universidades Europeas a través de su Programa de Evaluación Institucional, enfrentamos una “burocracia dice el informe casi paralizante y antieconómica”. En este campo deberemos emprender una ambiciosa reforma administrativa, con un gran salto, porque un abismo no se supera con pequeños saltos; necesitamos una gestión administrativa que nos permita hacer efectiva la autonomía universitaria hasta las unidades académicas básicas.

El objetivo fundamental es que el nivel central de la Universidad se dedique a formular la política académica y a controlar su ejecución mientras las sedes, facultades y unidades académicas básicas se dedican a ejecutar con eficiencia. Esto es lo que he expresado como centralización académica y descentralización administrativa. El valor fundamental en este proceso debe ser la confianza, que nos permitirá establecer una estructura administrativa mucho más eficiente.

Los tres puntos señalados anteriormente son el eje de mi programa. Confío en el decidido apoyo del Gobierno nacional y en el empeño de la ministra María Fernanda Campo para ayudarnos a fortalecer el más importante centro de educación superior pública del país. Compartimos los mismos objetivos, cuando afirma usted que “[…] la principal locomotora que tiene un país para salir adelante, superar la pobreza, reducir las grandes brechas de inequidad, para poder formar unos seres humanos que puedan ser competentes y competitivos en un entorno globalizado, es la educación de calidad”.

El compromiso es construir nación

Durante el proceso que antecedió a mi designación, los aspirantes hemos coincidido en el diagnóstico de los principales problemas que padece la Universidad Nacional, que también representan las mayores inquietudes de la comunidad universitaria, algunas de las cuales deben manifestarse en los debates nacionales. Reitero entonces la invitación pública que he hecho a toda la comunidad académica para mantener discusiones abiertas y constructivas, ante procesos como la formulación del nuevo proyecto de ley de educación superior.

La Universidad, en muchos aspectos es una imagen a escala del país y le debe a la sociedad colombiana su existencia; tiene, por eso mismo, el deber y la responsabilidad de servir de modelo y ejemplo en el debate de las ideas y de las posiciones contrarias a través de la discusión crítica y civilizada. Esta actitud crítica deberá permitirnos promover la autonomía universitaria de manera responsable con el país y sus necesidades.

Como lo manifesté en mi programa para el proceso de designación de rector, la Universidad Nacional de Colombia mantendrá su independencia y no entregará su autonomía a intereses privados o políticos internos o externos. Debo reafirmar, en todo caso, que no caeré en la inacción por buscar consensos imposibles. Los desencuentros podrán ser frecuentes, pero estoy preparado: más de 30 años de vinculación a la Universidad me imponen el compromiso de velar sin claudicaciones por el interés de la Institución.

A los escépticos les anuncio que esta será una Rectoría que evitará la exposición de ideas menores revestidas con palabras mayores (que es la mejor definición de demagogia) y superará el diagnóstico y la documentación de nuestras debilidades para pasar a la acción. Será una Rectoría tolerante, pero no indiferente; necesitaré el apoyo decidido, real y efectivo, de la comunidad universitaria y del Gobierno Nacional, de lo contrario mi gestión será como un intento por sanar una fractura retocando la radiografía.

Permítanme cerrar estas palabras citando a Alberto Lleras Camargo, cuando al recibir el grado honoris causa en Filosofía y Letras de la Universidad de los Andes dijo: “En mi opinión no existe catálogo de prioridades en las necesidades de la República, con ser tan variadas e intensas. Por sobre todas las exigencias está esta de la educación, antes que los caminos, que las armas, que los hospitales, que la técnica, que la comida, que la higiene y la casa, porque todas las formas de desarrollo de un país han de subordinarse al hecho absoluto de que no puede hoy haber, como sí las hubo en la antigüedad, naciones grandes sumidas en la ignorancia”.]]>
Educación Sat, 12 May 2012 18:56:00 -0500
“Un compromiso constante con el progreso del país” http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/un-compromiso-constante-con-el-progreso-del-pais.html Así definió la ministra de Educación Nacional, María Fernanda Campo, lo que significa ser Rector de...
Tenemos claros los ejes que guían nuestra política educativa; le corresponde al Rector alinear sus esfuerzos con planes estratégicos que le permitan a la Universidad liderar e impulsar la educación superior que requiere nuestro país.

Calidad y pertinencia

Para mejorar la calidad, el nuevo Rector recibe una Universidad con la acreditación institucional de alta calidad por 10 años, con el 96% de los programas de pregrado acreditados, con el reconocimiento de la Asociación Europea de Universidades y con estudiantes que sobresalen todos los años en las pruebas Saber Pro.

Sin embargo, el camino por recorrer es todavía muy largo. El trabajo en la academia es continuo, los planes de mejoramiento institucionales y de programas no dan espera. Es necesario seguir consolidando la reforma académica en los 94 programas de pregrado y los 343 de posgrados, robusteciendo la reforma estudiantil y asegurando que los más de 6 mil estudiantes que se gradúan anualmente sean profesionales exitosos y con todo el reconocimiento de nuestra sociedad.

Con relación a nuestra política de disminuir las brechas en acceso y permanencia entre regiones y poblaciones diversas, la Universidad Nacional es buen ejemplo de regionalización de la educación superior a través de sus ocho sedes. El Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica entre las sedes es una fuente de motivación para los jóvenes en las regiones fronterizas que necesitan de tanto desarrollo.

Bienestar e investigación

Adicionalmente, gracias a sus programas especiales para atender población diversa, afrodescendientes, indígenas, discapacitados y mejores bachilleres de municipios pobres, la Universidad Nacional es un ejemplo de equidad para las otras universidades del país.

No obstante estos avances, es necesario continuar mejorando las pertinencia de los programas y acercarse más a los sectores sociales y productivos en las diferentes regiones del país. Y es prioritario, también, fortalecer el Sistema de Bienestar Universitario con el fin de asegurar las condiciones básicas que necesitan los estudiantes para un mejor desempeño académico y poder así disminuir el riesgo de la deserción y asegurar la terminación de sus estudios en el tiempo establecido en cada carrera.

Sin lugar a dudas, para educar con pertinencia e incorporar innovación en la educación, la Universidad Nacional hoy es el reflejo de varios años de trabajo continuo construyendo una Universidad de investigación, con un 36% de docentes de su cuerpo profesoral con nivel doctoral, con 487 grupos de investigación reconocidos por Colciencias y con el 31% de programas de doctorado del país.

Pero el camino sigue siendo cuesta arriba, se debe ampliar la consecución de recursos externos para la investigación e innovación y fortalecer el Fondo de Investigación. Trabajar las diferentes modalidades de la extensión universitaria, seguir interactuando en los comités Universidad-Empresa-Estado de tal forma que a partir del conocimiento se generen empresas y se creen verdaderos procesos de innovación para el desarrollo del país.

Gestionando la excelencia

Finalmente, con el propósito de fortalecer la gestión para ser modelo de eficiencia y transparencia, es claro que en una Institución tan compleja como la Universidad Nacional de Colombia, cualquier indicador no es suficiente y los resultados de un Sistema de Mejor Gestión no son inmediatos.

Sin embargo, la Universidad debe seguir trabajando firme y fuertemente en su estructura organizacional inter e intra sedes, en sus procesos de planeación académica y financiera, en el análisis de sus actividades académicas, administrativas y presupuestales y en la formalización de los procesos y procedimientos de cada una de sus áreas. Todo esto con el fin de convertirse en el mejor ejemplo de eficiencia y transparencia para el Sistema Universitario Estatal.

Estamos seguros de que todas estas acciones se verán reflejadas a nivel internacional en un mejor posicionamiento de la Universidad Nacional en los diferentes escenarios, pero ante todo serán una fuente muy valiosa para nuestro proceso de diálogo sobre la educación superior porque alimentarán la discusión con argumentos sólidos que enriquecerán el debate público.

En fin, la principal Institución académica del país debe ser en este diálogo, el espacio en donde germinen las ideas para dar solución a los grandes problemas de inequidad social que enfrentamos en nuestro país y en donde la educación superior incluyente, con equidad y de calidad, juega un papel fundamental.]]>
Educación Sat, 12 May 2012 18:55:00 -0500
Hallan microalgas que devoran contaminantes http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/hallan-microalgas-que-devoran-contaminantes.html Chlorella vulgaris es un pequeño y prodigioso organismo que absorbe los residuos sólidos de las... Chlorella vulgaris, una variedad propia de aguas dulces.

Este espécimen verde, de forma esférica, mide entre 2 y 10 micras (milésimas de milímetro) y tiene una capacidad enorme para atraer grasas y aceites inmersos en aguas residuales. Para el caso del estudio, se utilizaron las aguas procedentes de una empresa de cebos, que son tratadas con diferentes técnicas físico–químicas para luego devolverlas al medio.

Esta microalga se halla en ríos, lagos, humedales e incluso en suelos húmedos. Una de las razones para utilizarla es su fácil adaptación y supervivencia en fuentes hídricas con altos grados de contaminación. Además, tiene la capacidad de consumir materia orgánica.

El biólogo Luis Carlos Montenegro y el ingeniero químico Rubén Darío Godoy, de la Universidad Nacional de Colombia, y Alejandro Herrera, ingeniero químico de la Universidad de América, pudieron comprobar en el Laboratorio de Cultivos de Algas que, en un litro de agua con cebo, las microalgas “devoran” entre el 20% y el 30% de este.

En primer lugar, se tuvieron que identificar las condiciones adecuadas para su cultivo. Luego se efectuó la toma de muestras y su caracterización (demanda química de oxígeno –DQO–, oxígeno disuelto, aceites, grasas y pH) antes del tratamiento.

Posteriormente, se llevaron a cabo experimentos que incluyeron dos factores: disolución de grasas y pretratamiento. Gracias a estos, se determinó qué concentración máxima de materia oleaginosa podían degradar las algas y si estas trabajan mejor solas o en compañía de otros microorganismos.

“Introdujimos las algas en botellas llenas de agua cargada de grasa, con buenas condiciones de luz y temperatura; esperamos ocho días y observamos que el contenido de cebo disminuía ostensiblemente”, recuerda Montenegro, experto en esta variedad de seres vivos que, aunque parecen plantas, no lo son.

El estudio determinó que la unión de microalgas y microorganismos (como bacterias y hongos) redunda en una remoción de contaminantes orgánicos más eficiente. Según el biólogo, la microalga se encarga de hacer fotosíntesis y producir oxígeno, el cual es consumido por otras bacterias que también degradan la materia orgánica presente en estos desechos.

De esta manera, la disminución de la demanda química de oxígeno, para estos tratamientos, se registró entre el 35% y el 76%, con respecto al comienzo del proceso: “Una medición que muestra la reducción de materia orgánica presente en los líquidos contaminados”.

En cuanto a las grasas y aceites, estos se reducen hasta 80%. Y, adicionalmente, se presenta una oxigenación hasta diez veces mayor que al comienzo de estos procedimientos.

Complemento estratégico

Los científicos destacan que trabajar con C. vulgaris tiene ventajas enormes para la preservación del medioambiente, así como para las compañías colombianas que producen desechos, pues su utilización abaratará los costos de tratamiento por el hecho de ser un organismo de fácil consecución y aplicación.

Los expertos aseguran que, en la actualidad, las técnicas para tratar el agua no son del todo eficientes, porque son sistemas muy básicos que dejan contaminantes; por ejemplo, las lagunas de sedimentación y oxidación no tienen la capacidad de disminuir las concentraciones de materia orgánica y metales pesados (cromo, cadmio, plomo).

El profesor Montenegro aclara que el tratamiento desarrollado por la UN complementará los usados comúnmente por las empresas para refinar la purificación del agua. Consistiría en la instalación de una piscina tratada con microalgas y microorganismos. Lo más interesante es que este método se adaptaría a municipios y veredas con plantas de tratamiento deficientes o inexistentes.

“En estos lugares las aguas residuales están contaminadas principalmente con materia orgánica. Es un proceso extremadamente económico y fácil de llevar a cabo, para liberar agua más limpia a los ríos”, asegura.

Potencial

La rica biodiversidad con la que cuenta Colombia incluye a las fuentes hídricas, cuya oferta superficial alcanza los 71.800 m3 al año, a ella se suman las reservas de aguas subterráneas, que se extienden por 5.848 km2. Estos lugares pueden constituirse en el hábitat de la benéfica Chlorella vulgaris.

Se estima, además, que la demanda hídrica total en el país es de 35.877 mm2 anuales, de los cuales el 54% va al sector agrícola; el 19%, al sector energético; el 7%, a la actividad doméstica; el 7%, a la acuícola; el 6%, a la pecuaria; el 4%, a la industrial; y el 1,4%, al sector de servicios. Dichas esferas necesitan métodos de descontaminación de las aguas.

Tras el proceso de absorción del material residual, las micro-algas no sufren daño, ya que permanecen vivas. De manera que existe la posibilidad de reutilizarlas en la producción de combustibles, pigmentos, antioxidantes (para evitar enfermedades) y alimento para peces. ¡Unas pequeñas pero efectivas máquinas naturales!]]>
Innovación Sat, 12 May 2012 18:54:00 -0500
Con tecnología nacional tratarán cáncer de piel http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/con-tecnologia-nacional-trataran-cancer-de-piel.html El electroporador, un sofisticado equipo que se usa en Europa para tratar tumores malignos, ahora...
Felipe Jaramillo Ayerbe, director del posgrado y del grupo de investigación en Dermatología de la Universidad de Caldas, asegura que el principal culpable es el deterioro de la capa de ozono y la consecuente exposición a los rayos ultravioleta.

Las más afectadas son las personas de tez blanca, para quienes es la enfermedad maligna más frecuente. En Colombia, el perfil epidemiológico muestra que se triplicaron los registros por cada 1.000 pacientes: de 6 en el 2003, se pasó a 17 en el 2005, de acuerdo con el informe del Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta, uno de los estudios de referencia nacional.

La búsqueda de tratamientos para este mal empezó a comienzos del siglo XX, con el uso de la radioterapia. En los años veinte, con el surgimiento de la oncología, se exploraron otras técnicas, como la quimioterapia, que evolucionó hacia 1940 gracias al uso del gas mostaza (agente activo de armas químicas militares), que eliminaba las células cancerígenas.

A pesar de ser un procedimiento efectivo, la quimioterapia tiene efectos secundarios muy adversos, debidos a su alcance sistémico (es capaz de llegar a otros órganos del cuerpo), a su tendencia a destruir todas las células y a que ataca la médula ósea, lo que causa mielosupresión: una baja producción de células sanguíneas que reduce las defensas del cuerpo (inmunosupresión) y, por tanto, lo hace vulnerable a infecciones.

Igualmente, produce mucositis (inflamación de las membranas del conducto gastrointestinal), deteriora el folículo piloso, lo que conlleva a la alopecia (caída del cabello), y provoca vómito, náuseas, diarrea, llagas en la boca, cansancio y anemia.

Un mejor tratamiento

En la búsqueda de tratamientos menos agresivos, ingenieros de la Universidad Nacional de Colombia en Manizales y dermatólogos de la Universidad de Caldas articularon sus saberes, con la colaboración del oncólogo Juan Paulo Cardona.

Fue así como el profesor Jorge Hernán Estrada de la UN fue seleccionado para fabricar un electroporador, un equipo de alta tecnología que permite efectuar un tratamiento localizado denominado electroquimioterapia, pero que, por sus costos, aún no se utiliza en América Latina (en Europa, donde ha sido exitoso, cuesta el equivalente a 120 millones de pesos).

“La técnica hace que la quimioterapia sea más efectiva, y como el medicamento se aplica de manera local, se requieren dosis inferiores y se ocasionan menos efectos colaterales. Por tanto, minimiza el daño hecho al paciente”, explica el doctor Wilson Galvis Franco, del grupo de Dermatología.

Como una picadura

La electroquimioterapia consiste en inyectar el medicamento directamente sobre el tumor. Para ello, se ubican los electrodos (conductores eléctricos utilizados para hacer contacto con un material no metálico) en la zona afectada, bien sea sujetándolos con pequeñas pinzas o tenazas, bien introduciendo agujas si la lesión es más interna. A continuación, se aplican los impulsos eléctricos, que ayudan a que la medicina ingrese más fácil y se absorba mejor.

Esto sucede porque la electricidad dilata los poros de las membranas de las células cancerosas. Como consecuencia, el medicamento entra en una proporción mayor y las mata solo a ellas.

El equipo consta de un generador de pulsos eléctricos, que están hechos de electrones (partículas subatómicas que rodean el núcleo del átomo). Estos entran al tejido y polarizan el tumor, es decir, hacen que aumente el número de poros en la membrana plasmática celular (que envuelve el citoplasma de la célula).

“El dispositivo produce pulsos eléctricos con voltajes muy altos, entre 100 y 1.300 voltios. Pero con tiempos muy cortos de exposición, entre 100 microsegundos y 100 milisegundos (un microsegundo es la millonésima parte de un segundo; un milisegundo es la milésima fracción de un segundo). Se aplican uno o dos pulsos que, aunque son elevados, no alcanzan a producir dolor, debido a que su duración es muy corta; es como una pequeña picadura”, afirma el ingeniero de la UN.

La electroporación es un procedimiento utilizado en ingeniería celular y genética. Además, es una alternativa para personas que no hayan respondido a tratamientos convencionales, como la extirpación por vía quirúrgica, la quimioterapia tradicional o la radioterapia.

Innovación

Si bien, el equipo conserva las características del modelo europeo, Estrada agregó desarrollos propios. Es el caso del sistema de electrodos, los cuales deben ser adquiridos por cada paciente y desechados luego del uso, a un costo alto que ronda los 1.400 euros (3 millones 300 mil pesos, aproximadamente). El ingeniero utilizó nuevos materiales (en proceso de patente) que se prevé reducirán ostensiblemente el precio.

Asimismo, mejoró los sistemas de seguridad, haciendo que la conexión de los electrodos a la red eléctrica se efectúe por medio de un campo magnético que disminuye el riesgo de electrocución del paciente.

“Es muy importante conocer y dominar la tecnología, porque en la medida que usemos el equipo podremos introducir innovaciones”, destaca Estrada. Los investigadores dicen que, hasta el momento, ni la tecnología ni los procedimientos se han desarrollado en Latinoamérica, por lo cual el electroporador de la UN es  pionero en la región.

Lo anterior llevó a la firma brasileña Inventta a seleccionar al grupo de profesionales de la Sede Manizales para apoyar una potencial comercialización del producto, dadas las ventajas tecnológicas y de costos. Una prueba más de que la ciencia y tecnología nacional puede competir con los grandes del mundo.]]>
Salud Sat, 12 May 2012 18:53:00 -0500
Fallas cerebrales se verán en 3D http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/fallas-cerebrales-se-veran-en-3d.html Expertos en eléctrica y automatización localizarán y “dibujarán”, con mayor exactitud y calidad,...
En la actualidad, la electroencefalografía (EEG) es el método usado con mayor frecuencia para conocer la actividad eléctrica de este poderoso y entramado “procesador” natural, que ejecuta las funciones especializadas de nuestra vida diaria.

El problema, según coinciden los miembros del Grupo de Automática de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín (Gaunal), es que con dicho procedimiento no se puede extraer suficiente información sobre lo que pasa dentro de la intrigante “cabina de pilotaje” que es el cerebro.

Lo que hace la EEG es captar las señales de las neuronas a través de electrodos dispuestos sobre el cuero cabelludo del paciente. Los datos son trasferidos a una máquina que, luego del respectivo procesamiento computacional, imprime unas curvas de movimiento, similares a las de los sismógrafos para detectar temblores de tierra.

Si bien la técnica es útil, tiene bastantes limitaciones debido a que algunas señales son casi indescifrables para los especialistas, en la medida en que indican que algo anda mal, pero no precisan ni qué ni dónde.

Una “foto” con señales

Los expertos de la UN diseñaron un método que aprovecha los reportes de la EEG y los transforma en imágenes detalladas, en tercera dimensión (3D), de la zona del cerebro en crisis.

Para entender mejor cómo funciona la conversión de las señales en figuras inteligibles, José David López, investigador principal del proyecto, pone como ejemplo la forma en que se detecta la actividad sísmica.

“Cuando hay un temblor, diversos sensores instalados en la superficie alrededor de la Tierra se activan y cada uno mide una potencia de energía diferente, lo que hace posible triangular la ubicación original, de la misma forma como lo hacen los sistemas de posicionamiento satelital”, explica.

De manera similar se aprovechan y analizan las señales de energía de las neuronas, obtenidas mediante el encefalograma, con el fin de determinar la anchura, la longitud y la profundidad de las ondas emitidas. Para ello se acude a fórmulas matemáticas y algoritmos especializados, que permiten reconstruir en imágenes 3D la actividad cerebral en el sitio afectado.

Se trata de una técnica novedosa, que les permite a los médicos saber cómo proceder clínicamente.

El director del Gaunal, Jairo Espinosa, especifica que con el electroencefalograma se adquiere la intensidad eléctrica mientras las neuronas trabajan, pero esa señal es material en bruto, “como un ruido”, que se debe descifrar. El trabajo de los ingenieros de la UN consiste en encontrar la coherencia entre ese conjunto de frecuencias y localizar la región que provoca la actividad anormal en ese momento.

Una vez se tienen las imágenes es posible detectar problemas diversos (como Parkinson, lesiones en la médula espinal, derrames y falencias auditivas), así como revelar el comportamiento cerebral para hacer estudios de drogas y de la epilepsia.

El reto es concretar el método preciso con un software médico que tome las “fotos” del comportamiento tridimensional del cerebro. El proyecto cuenta con el acompañamiento de centros de neuroimágenes de Inglaterra y Bélgica que han desarrollado técnicas para problemas de este tipo.

Los expertos agregan que el objetivo es aprovechar un poder computacional mucho mayor que el de la actualidad, con algoritmos que se encarguen de hacer la reconstrucción del lugar deseado, para que luego el computador tome esa información y la organice en forma de datos.

Ellos también están incursionando en la ubicación de focos epilépticos o regiones de la corteza cerebral responsables de las crisis. “De allí surgen enfermedades crónicas, dado que se manifiestan con ataques recurrentes de descargas eléctricas, excesivas o breves, de grupos de células”, explican.

López, que es experto en automatización, resalta: “no hay que estar dentro del cerebro para medir su actividad eléctrica y magnética, sino que lo medimos desde afuera y elaboramos imágenes que cualquiera pueda entender. Queremos ser lo menos invasivos posible”.

Beneficio de alto impacto

Según datos de la organización Mundial de la Salud (OMS), en el planeta hay aproximadamente 50 millones de personas con epilepsia. Lo preocupante es que de esta enfermedad derivan diversas alteraciones físicas que llevan a problemas psicosociales, por lo cual es necesaria una detección óptima y oportuna de los males.

El doctor Gareth R. Barnes, del Centro de Neuroimágenes de la University College London, señala que cada vez más neurólogos están siendo entrenados en estas técnicas, que ahorran tiempo y dinero al determinar patologías y procedimientos.

El experto británico resalta que el procedimiento desarrollado en la UN no es invasivo; por ende, se pueden evitar cirugías innecesarias: por ejemplo, cuando se elige dónde poner las mallas de EEG intracraneales, en casos de epilepsia se pueden ubicar sin necesidad de remover gran parte del cráneo. Así, se evitará la remoción amplia de regiones del cerebro y solo se extraerá el foco afectado.

Sobre este aspecto, un informe de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS), de España, explica que cuando se detecta un foco epiléptico este “debe estar localizado en una región cuya exéresis (escisión quirúrgica de una parte inútil o perjudicial) no tenga como consecuencia un déficit neurológico y neuropsicológico responsable de incapacidad o de alterar la vida cotidiana del paciente”. Pues uno de los riesgos con las operaciones es remover neuronas sanas que mantienen funciones benéficas.

El estudio de identificación de señales que desarrolla el Grupo de Automática, desde hace tres años, se adelanta en asociación con el Hospitalito Infantil de Manizales y el Instituto de Epilepsia y Parkinson del Eje Cafetero, que efectúan operaciones para remover lesiones epilépticas. Estos serán potenciales implementadores del importante adelanto científico de la UN en Medellín. ]]>
Salud Sat, 12 May 2012 18:52:00 -0500