UNPeriodico http://www.unperiodico.unal.edu.co/ UNPeriodico es UNPeriodico http://www.unperiodico.unal.edu.co/typo3conf/ext/tt_news/ext_icon.gif http://www.unperiodico.unal.edu.co/ 18 16 UNPeriodico TYPO3 - get.content.right http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss Sat, 16 Sep 2017 19:00:00 -0500 UN Periódico Impreso No. 213 http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/un-periodico-impreso-no-213.html Descatado UNPeriodico Sat, 16 Sep 2017 19:00:00 -0500 Centro académico líder del país http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/centro-academico-lider-del-pais.html Sesquicentenario Sat, 16 Sep 2017 19:00:00 -0500 Universidad Nacional, patrimonio de todos los colombianos http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/universidad-nacional-patrimonio-de-todos-los-colombianos.html Comparto con todos los lectores de UN Periódico el sentimiento de alegría que me embarga por tener... alma mater.

Durante 15 décadas, la Universidad Nacional de Colombia se ha abierto un camino para llegar a ocupar un lugar de liderazgo en la educación superior y en la investigación científica del país;  hoy es un importante referente de calidad en estos campos. Pero sin duda lo más valioso es que nos hemos hecho merecedores del afecto y la confianza de la sociedad colombiana. La celebración de estos 150 años de existencia también coincide con el loable esfuerzo de los colombianos por dejar atrás las últimas cinco décadas de conflicto armado. Los integrantes de nuestra comunidad han estado a la altura de este momento histórico, participando activamente en este proceso y contribuyendo con las herramientas y los métodos necesarios para el éxito del Acuerdo Final de Paz; por lo tanto, como muchas veces en estos años
de existencia institucional, nos espera de nuevo el reto de apoyar el desarrollo del país desde el pensamiento crítico universitario, tras el fin del conflicto armado. La Universidad Nacional de Colombia, que fue y es testigo y protagonista de los principales hechos políticos del país, no va a ensimismarse en su historia, por el contrario, y en honor a ese glorioso pasado, debe esforzarse por seguir siendo impulsora de la producción científica y estudiosa de la realidad social. Hoy la universidad pública más importante del país atiende los dos niveles extremos de la educación universitaria: la profesional básica y la doctoral, el nivel más alto de formación. Dichos extremos se cubren por medio de una amplia oferta de programas de pregrado y posgrado que la Institución ha venido creando y consolidando a lo largo de su historia y que nacieron de las seis escuelas originales sobre las que se erigió la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia en septiembre de 1867: la Escuela de Medicina, de Jurisprudencia, de Ciencias Naturales, de Ingeniería, de Artes y Oficios y de Literatura y Filosofía. Pero además la Universidad conserva intacto su carácter nacional, ya que con el paso de los años ha profundizado aún más y de forma constante su influencia regional con una clara vocación investigativa. Es así como podemos combinar el desarrollo de importantes proyectos de investigación en nuestras sedes de frontera, por ejemplo, con el despliegue de actividades docentes dirigidas a estudiantes que apenas inician su carrera. En concordancia con esta realidad, y conscientes de nuestro papel en la construcción de país, en la Universidad Nacional de Colombia hemos fortalecido la inclusión social facilitando el ingreso a los habitantes más vulnerables del territorio nacional –que en muchos casos han sido relegados por el sistema escolar y excluidos de oportunidades de acceso a la educación superior–, tarea prioritaria que se hace a través del Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (Peama) y de los Programas de Admisión Especial (Paes), que cada vez toman más fuerza y sentido en nuestras actividades misionales. Con una población cercana a los 54.000 estudiantes provenientes de todos los departamentos y seleccionados entre aspirantes de unos 1.000 municipios, la Institución representa hoy la mayor y mejor universidad del país. En la actualidad un 50 % de sus casi 3.000 profesores están formados a nivel doctoral, lo que a su vez refleja la gran capacidad humana para abordar la investigación y la innovación que se requiere. Este protagonismo que hoy tenemos no está medido a la luz de la banalidad mediática sino por la producción de herramientas que permiten mejorar la calidad de vida de todos los colombianos, y cuando me refiero a todos incluyo a quienes están lejos de las cabeceras municipales, a los que deben caminar horas y hasta días para llegar a un salón de clases, y a las víctimas de la guerra. También a los habitantes de los bordes y las periferias de las ciudades, y a los excluidos por su condición religiosa, sexual o política. En el país no existe otro centro universitario que reúna tanta diversidad cultural como la Universidad Nacional de Colombia. Desde sus aulas se fomenta la tolerancia y el respeto a la diferencia. En ella tendremos cabida todos aquellos que compartamos el hábito de la excelencia. Con el Sesquicentenario la comunidad universitaria tiene el reto de contribuir al fortalecimiento de la Institución y de cuidar juiciosamente los nuevos espacios físicos puestos a su disposición para garantizar una mejor formación, entre ellos el edificio de Ciencias en Manizales, el Ágora de Medellín, la Sede Tumaco, el moderno edificio de Enfermería o el nuevo Hospital Universitario Nacional. Este último les ha posibilitado a más de 1.500 estudiantes de pregrado y posgrado de Medicina, Nutrición, Enfermería y Farmacia realizar sus prácticas generando un alto impacto en el sistema de salud capitalino, pues ya se han contabilizado 2.400 cirugías practicadas en él. La Universidad Nacional de Colombia –que por primera vez en 150 años cuenta con su propio hospital– ha realizado una inversión que supera los 100.000 millones de pesos para la primera fase, y espera impulsar la siguiente. Se avecina ahora un nuevo gran reto para responder a la comunidad del Cesar en su deseo de tener allí una sede de la Universidad, la Sede de La Paz. De la mano de las autoridades regionales y nacionales, la construcción de este nuevo campus para la Universidad –entre Valledupar y el municipio de La Paz– está a punto de concluir y la Institución lo recibirá para responder a la formación profesional de los jóvenes de esta zona del país, buscando una estrecha conexión entre los programas profesionales y de posgrado para satisfacer las necesidades de formación de alta calidad que aquejan a la región. Por supuesto, estos grandes esfuerzos son necesarios, y contamos con cada uno de ustedes para que la Universidad Nacional de Colombia siga siendo el faro indiscutible de la educación superior del país. Los invito a que lean con atención esta edición especial de UN Periódico, que desde el presente se sumerge en el pasado evidenciando de forma contundente que nuestra Universidad tiene un gran futuro, porque –retomando las palabras del expresidente Alfonso López Pumarejo– “no hemos dejado de ser la Universidad de la Nación”.]]>
Sesquicentenario Sat, 16 Sep 2017 18:59:00 -0500
Rectores UN: 1868-2018 http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/rectores-un-1868-2018.html Este es un homenaje público a aquellos intelectuales que han aceptado el reto de dirigir la... Sesquicentenario Sat, 16 Sep 2017 18:58:00 -0500 Universidad de la Nación y para la Nación colombiana http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/universidad-de-la-nacion-y-para-la-nacion-colombiana.html La Universidad Nacional de Colombia (UN) debe seguir abierta a la formación de todos los sectores,...
La Institución ha jugado un papel central por la manera como ha contribuido a establecer prácticas y saberes dentro de la sociedad colombiana. De ahí nuestro leitmotiv de hace una década: “140 años construyendo Nación”. Fiel a su lema inter aulas academiae quaere verum (busca la verdad en las aulas de la academia), la Institución ha mantenido un quehacer académico y científico caracterizado por su disciplina, rigurosidad y perseverancia, además de la pertinencia en medio de las adversidades que en no pocas ocasiones ha debido afrontar. En un entorno que se transformó en muchas dimensiones en el campo de la educación superior en Colombia, con la expedición de la Ley 30 de 1992, nuevos actores llegaron al sistema, y con ellos nuevos desafíos y demandas sociales. La Universidad supo mantener su estatus como buque insignia del sistema con la expedición del Decreto 1210 de 1993, que le reconoce su papel como la entidad que le permitirá al Estado “promover el desarrollo de la educación superior hasta los más altos niveles”. Hoy, más de dos décadas después, la UN no ha sido inferior a ese mandato. No solo posee la oferta disciplinar más amplia del país –con 95 programas de pregrado–, sino que desde hace varias administraciones se ha propuesto consolidar la formación de posgrado con una oferta actual de 349 programas entre doctorados, maestrías, especialidades médicas y especializaciones, todo ello manteniendo los niveles de calidad como lo certifica la acreditación de sus programas de pregrado y los de posgrado que ya han surtido dicho proceso ante el Comité Nacional de Acreditación (el 61 % de los programas de doctorado acreditados en el país son de la UN). Además es la única universidad con real presencia regional, no solo por la diversidad en el origen geográfico de sus estudiantes, sino también por el desarrollo de sus ochos sedes en los cuatro puntos cardinales. Son de resaltar el Programa de Admisión Especial (Paes) y el Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (Peama) que le han permitido llegar tanto a las regiones más desatendidas como a las poblaciones más vulnerables, en consonancia con su compromiso de inclusión social. Con más de mil grupos de investigación, 535 categorizados por Colciencias, la UN se mantiene a la vanguardia en la investigación universitaria del país. La Institución es un espacio plural en miradas disciplinares, enfoques conceptuales y diversidad cultural, que es quizás su mayor riqueza. Gracias a ello por dos años consecutivos ha sido considerada como la primera universidad del país en el qs Quacquarelli Symonds y la mejor en investigación en el ranking scimago. Afirmar que en el campo de la educación superior el contexto es distinto hoy, supone reconocer que existen otras universidades públicas y privadas que sobresalen igualmente por su quehacer académico e investigativo. Como lo muestra el estudio del Banco de la República, de febrero del presente año, las primeras son las que mayor valor agregado generan en los estudiantes potenciando sus logros académicos. De ahí la importancia que adquiere la educación pública. La historia cuenta ¿Cómo pensar el futuro de la UN dada su trayectoria y el contexto en el que hoy se mueve? Permítaseme abordar el primer aspecto. Un concepto ampliamente utilizado en las ciencias sociales, y en particular en economía, es el de las “trayectorias dependientes”, que, en un resumen apretado, como lo definen sus especialistas, significa “la historia cuenta”. El acumulado del saber y del desarrollo institucional de la UN son sus mejores apuestas para proyectarse a futuro. Dicho de otro modo, aunque el contexto puede afectar el devenir de la Universidad, una característica propia es la búsqueda permanente de la excelencia académica. Otro aspecto no menos importante es el interés por lo público, que le ha valido el reconocimiento para ser llamada a dirimir conflictos de distintos órdenes, y cuya mejor expresión fue el papel que jugó en las negociaciones de La Habana como facilitadora de los diálogos. Ese legado de las distintas áreas del saber, que en un esfuerzo mancomunado y monumental de más de 160 autores será recogido en una pronta publicación de la actual Rectoría, muestra las huellas que abrirán los cursos sobre los cuales habrá de transitar la universidad pública más importante del país. La UN, como cualquier otra universidad, afronta un contexto internacional que, en resumen, se le conoce como la “sociedad –o economía– del conocimiento” y que ha conducido a una serie de presiones en el ámbito de la globalización en torno a las mediciones sobre el desempeño de las instituciones de educación superior (IES) y de sus comunidades. La expresión de ello son los llamados rankings, que se traducen para los docentes en una serie de requisitos como el tipo de publicación en la cual son editados sus artículos o trabajos académicos; las cualidades que deben tener los profesores y los egresados; y cómo debe ser su relación con la sociedad, entre otros. Lo anterior ha obligado a las IES a moverse en medio de un dilema entre satisfacer las demandas de un entorno en el que no están ausentes las visiones productivistas, o mantener sus tradiciones de formación académica y las de su propia comunidad científica. Si hace solo unos años se hablaba de las universidades intensivas en investigación, hoy se habla igualmente de universidades para la innovación. Sin duda el desarrollo científico-técnico ha estado en la base de estas nuevas dinámicas que hoy se traducen en trasformaciones no desdeñables en estilos de vida, en los procesos de toma de decisión, y en el mismo quehacer docente e investigativo. El sector de las nuevas tecnologías genera un entorno distinto a la manera como se hacían las cosas hace tan solo unas décadas. El futuro de la UN depende de la manera como acopie los frutos de toda su trayectoria institucional y académica; así como ha estado a la altura de responderle a la sociedad colombiana fiel a su lema de buscar la verdad, hoy debe –con la misma independencia intelectual y científica–, responder a las nuevas demandas sociales, con apertura intelectual y haciendo uso de su capacidad de resiliencia para seguir sirviendo al interés público y garantizando su calidad académica. En otras palabras, se trata de hacer del dilema entorno internacional vs. tradición institucional un proceso de “selectividad estratégica”, como lo llama el sociólogo Bob Jessop, para mantener el rol de buque insignia. Esto supone, a mi juicio, hacer de las tres funciones misionales un continuum entre investigación, formación y extensión. La formación de calidad supone estar en la frontera del conocimiento, y la contribución o extensión social no se puede pensar hoy sin procesos de innovación que apunten a resolver demandas sociales, económicas y políticas. Esos son los senderos recorridos que en la celebración de los 150 años de existencia nos muestran el futuro. *Coordinador general de los eventos del Sesquicentenario.]]>
Sesquicentenario Sat, 16 Sep 2017 18:57:00 -0500
Hito de la Modernidad http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/hito-de-la-modernidad.html La fortaleza institucional que ha apuntalado desde 1867 le ha permitido a la Universidad Nacional...
A partir de ese año, un número cada vez mayor de personas participaba en la vida expresada en los códigos que acarreaba el mundo moderno, de los cuales los derechos políticos del individuo y la secularización eran parte esencial de ser moderno. Abarcaba además el establecimiento del Estado-nación, que estaba acompañado de la centralización del poder, la expansión de las redes
de comercio y la economía internacional, y todo ello produjo un cambio, totalmente irreversible, en la organización de la naciente sociedad que se hallaba en tránsito de abandonar los códigos del mundo tradicional que se había configurado en la época Colonial. En esta mutación cultural la educación se convirtió en el aparato ideológico más importante con el que contaba el Estado para el diseño que se hacía de la sociedad moderna. El triunfo de la República y la imperiosa necesidad de legitimarla requería de la convocatoria al voto de los ciudadanos, lo cual exigía un nuevo actor político que supiera leer y escribir, entre otros requisitos. Fue por ello que la educación se convirtió en un instrumento de ampliación de las bases políticas del Estado moderno, en la cual Francisco de Paula Santander se va a convertir en el impulsor de la construcción del primer sistema educativo moderno con que contó nuestro país. En este primer momento, la educación tenía, de manera prioritaria, el carácter de ser un instrumento político para ampliar la ciudadanía. La alfabetización era un requisito indispensable para el ejercicio de la nacionalidad y para la formación de los individuos, cambios que iban a ayudar a desvertebrar la sociedad tradicional colonial. Como resultado, en 1827 ya funcionaba una red conformada por 434 escuelas, 21 colegios y la Universidad Central, primera universidad pública de Colombia. De manera muy temprana se trazó el camino que el país, poco a poco, ha ido construyendo en la conformación de un sistema nacional de educación pública, quizá el primer componente de la esfera pública. Esta red –es necesario subrayarlo– tenía la característica de ser pública y laica, y por lo tanto entraba en competencia con la activa y organizada red de la Iglesia católica. Lamentablemente, en 1850 la Universidad Central fue clausurada. De fábrica de liberales a fábrica de conservadores En 1864, por iniciativa de José María Samper, el Congreso de la República consideró el proyecto de fundación de la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia, hasta que pocos años después, mediante la Ley 66 del 22 de septiembre de 1867, finalmente fue creada (el país estaba organizado bajo el sistema federal, de allí el nombre de Estados Unidos). En esta segunda etapa, la educación superior va a estar al servicio de los proyectos de los partidos políticos, primero del Partido Liberal y más tarde del Conservador. En 1868 abrió sus puertas la Universidad Nacional, bajo el rectorado de Manuel Ancízar, luego de haber creado el periódico El Neogranadino –que fue la tribuna de proyección del Romanticismo–, de haber fundado la Masonería en Bogotá en 1848, de haber participado en la Comisión Corográfica, y de haber publicado el relato de su participación en esta empresa, Peregrinación de Alpha, era uno de los hombres públicos más respetados en Colombia desde entonces. Ancízar fue uno de los impulsores más importante del pensamiento moderno que tuvo nuestro país en el siglo XIX. Como la dirigencia liberal radical decidió que la Universidad Nacional era el semillero del pensamiento liberal, donde debían formarse los dirigentes de la sociedad, y particularmente blindar a esta institución de la injerencia de los clericales, esta decisión iba a convertirse en la causa de la primera crisis de la Institución. Para el Partido Liberal la Universidad era el reducto de la educación laica y de la enseñanza moderna. El uso exclusivo de los textos liberales en los cursos que se impartían en la Universidad, aprobado por el Congreso, se convirtió en tema del debate político y llevó a Ancízar a renunciar a la Rectoría en 1870, con el argumento de que se estaba violando la libertad de cátedra; en su cometido estuvo acompañado de los profesores de filiación conservadora. Años después, en la República Conservadora (1880-1930), los conservadores trataron de que la Institución fuera una fábrica de conservadores. Todavía hacía falta que la transformación del país permitiera que se establecieran entidades nacionales, por encima de las políticas partidistas, y que la modernización resultante de la economía exportadora, la industrialización y la urbanización extendieran las ideas modernas más allá de los controles ideológicos. En este primer momento de la Universidad, más allá de los disensos entre liberales y conservadores, en sus aulas se enseñó, hasta donde sabemos, por primera vez la teoría de evolución de Darwin, como lo testimonia las memorias del profesor suizo Ernst Röthlisberger, coetáneo de Salvador Camacho Roldán, quien inauguró la cátedra de sociología. Este empuje de las ideas modernas desde sus aulas produjo una fuerte reacción de la Iglesia católica y los conservadores ultramontanos. Autonomía y primer campus universitario Cuando concluyó la República Conservadora –y en el gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934-1938)– fue cuando la Universidad Nacional inició su transcurrir como institución por encima de las políticas que se trazaban en los partidos tradicionales. La inauguración del campus, como parte de una simbología nacional que estaba representada en edificios y espacios públicos –como el Parque Nacional, la Biblioteca Nacional, o los edificios de los ministerios–, se constituía en otro proyecto de definición del Estado por encima de los partidos políticos. La fortaleza institucional de la UN ha permitido superar las dificultades y consolidarse como un símbolo de la Modernidad, como fue el proyecto original de Francisco de Paula Santander y continuado por Manuel Ancízar, hombres públicos que habían decidido ser modernos.]]>
Sesquicentenario Sat, 16 Sep 2017 18:56:00 -0500
Aportes a la construcción de paz en Colombia http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/aportes-a-la-construccion-de-paz-en-colombia.html En este breve recorrido se muestran algunos de los aportes más relevantes realizados por la...
Algunos de sus aportes más relevantes al tema de la paz iniciaron en los años sesenta del siglo pasado, cuando los profesores Eduardo Umaña Luna y Orlando Fals Borda –fundadores de la Facultad de Sociología de la UN–, junto con monseñor Germán Guzmán –en ese entonces párroco de El Líbano (Tolima)– produjeron en 1962 La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social, el más importante estudio analítico sobre la violencia liberal-conservadora. Esta fue una gran contribución a la necesaria mirada analítica que un periodo tan violento requería. En 1987, durante el gobierno de Virgilio Barco Vargas, la Comisión de Estudios sobre la Violencia –conformada entre otros por académicos de la UN y coordinada desde el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Institución– produjo el valioso documento Colombia: violencia y democracia, una radiografía de las múltiples violencias que atravesaban el país en ese momento, lo que lo ha convertido en uno de los hitos de los estudios recientes sobre el conflicto colombiano y una de las referencias obligadas en las investigaciones que se han adelantado sobre el tema desde entonces. Durante el gobierno de Andrés Pastrana Arango, en el Proceso de Negociación de El Caguán (1998-2002), la UN ofreció sus aportes con respecto a este fallido esfuerzo de llegar a un acuerdo de paz; lo mismo hizo durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez con las conversaciones truncadas con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Por ejemplo, en ese momento se creó el Observatorio de Seguimiento a la Desmovilización y a la Búsqueda de la Paz de la Facultad de Ciencias Humanas. Una vez se conoció el inicio formal de las conversaciones entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc, la un creó el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz con la intención de acompañar, de diversas maneras, este esfuerzo de terminación del extenso conflicto armado colombiano. Acompañamiento decisivo El Centro fue invitado por la Mesa de Conversaciones –junto con las Naciones Unidas– a organizar los Foros de Participación Ciudadana, de los cuales se desarrollaron nueve, en los que se abordaron diversos temas de la agenda; después se llevaron las propuestas y conclusiones debidamente organizadas y sistematizadas. En dicha tarea participaron profesores de varias facultades y sedes de la UN. Así mismo contribuyó de manera reservada en la selección y el envío de expertos en los distintos temas de la agenda para que expusieran sus puntos de vista a la Mesa de Conversaciones. De igual manera, al Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz, a las Naciones Unidas y a la Conferencia Episcopal Colombiana se les solicitó seleccionar a las sesenta víctimas del conflicto armado que irían a reunirse –en cinco delegaciones de doce víctimas cada una– con la Mesa de Conversaciones; este fue un momento decisivo de los diálogos. También se ha adelantado una tarea de divulgación, análisis, debate y pedagogía de paz, por medio de diversos eventos académicos –cátedras, seminarios, foros, conferencias, conversatorios– en las sedes de la UN y por medio del programa La Paz en Foco, producido por el Centro de Pensamiento y UN Televisión. Posteriormente, en el “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, se le encargó a la UN la realización del primer “Censo socioeconómico de los miembros de las Farc-EP” una vez estuvieran ubicados en la zonas veredales de transición hacia la normalización. Dicha tarea se realizó con la seriedad que caracterizan los estudios a cargo de nuestra Universidad. Los resultados del Censo van a ser una de las bases para la definición, por parte del Consejo Nacional de Reincorporación, de las políticas de reincorporación de los miembros de las Farc en la vida civil, en lo social, lo económico y lo cultural. En esa dirección, el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz, en coordinación con las sedes de Tumaco y Orinoquia, viene adelantando un proceso de acompañamiento a los líderes sociales e institucionales para que estén mejor preparados para incidir en los procesos de implementación de los acuerdos en sus territorios. La academia construye la Colombia del posconflicto Como parte de sus tareas de contribuir a la construcción de paz, tanto el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz, como las Naciones Unidas, colaboran con el Ejército Nacional en el proceso de diálogos territoriales con la sociedad. El objetivo es que las sociedades regionales manifiesten de manera clara, precisa y franca lo que consideran como los principales riesgos de seguridad en los territorios, y cuál creen ellos que debería ser el rol del Ejército ahora. Así mismo, con el Ministerio de Educación Nacional se viene adelantado un proceso de análisis y capacitación con universidades estatales e instituciones de educación superior regionales, tendientes a compartir modalidades de trabajo en sus áreas de influencia para contribuir en la construcción de paz; de igual manera se está promoviendo la creación de una red de instituciones de educación superior para trabajar sinérgicamente con la mirada puesta en el mismo objetivo. Teniendo en cuenta lo anterior, desde distintas sedes, facultades y dependencias de la UN, a partir de la diversidad de sus programas y enfoques, se adelantan tareas de formación, investigación y extensión que apuntan a contribuir tanto a los procesos de implementación de los acuerdos entre el Gobierno y las Farc como a la construcción de paz. En ese sentido, es fundamental destacar las múltiples publicaciones, cursos y cátedras, además de los proyectos de investigación y extensión que adelanta la comunidad docente y estudiantil de la Universidad Nacional de Colombia para continuar ofreciendo sus aportes a la tarea colectiva de construir la Colombia del posacuerdo.]]>
Sesquicentenario Sat, 16 Sep 2017 18:55:00 -0500
A la vanguardia del conocimiento http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/a-la-vanguardia-del-conocimiento.html Compuesto contra la leishmaniasis La adecuación de antimoniato de meglumina –ingrediente... Sesquicentenario Sat, 16 Sep 2017 18:54:00 -0500 La cultura: un poderoso dispositivo de mediación http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/la-cultura-un-poderoso-dispositivo-de-mediacion.html Desde su fundación y hasta el presente, la Universidad Nacional de Colombia (UN) ha actuado como un...
La noción Sociedad pretendía dar cuenta de los entramados humanos surgidos del choque con las estructuras tradicionales; con Estado-nación se entronizó el sujeto institucional por excelencia de la Modernidad, mientras que con Civilización se reconocía la condición universal de la especie y se exaltaba a Europa como el epicentro de dicho proceso. Por su parte, la noción de Cultura se reservó para distintos usos: marcar las diferencias de identidad colectiva entre los países modernos; imponer cánones de autoridad estética, literaria e institucional; legitimar la expansión imperialista de las potencias europeas sobre la geografía y los pueblos del mundo considerados inferiores, y reconocer la diversidad de la especie en medio de su universalidad. Desde entonces la cultura debe ser entendida como otra dimensión de los conflictos y tensiones sociales, pero también como una posibilidad de lectura de hegemonías y resistencias; de oposiciones y transacciones; de prueba de fuerzas entre distintas formas de identificarse y diferenciarse; de exclusión e inclusión, y de representación de lo colectivo y lo singular. Si se acepta que Colombia forma parte de la experiencia moderna en la periferia, cabe preguntarse entonces por la relación entre la UN y la cultura nacional, desde las claves antes señaladas. Epicentro de la cultura La apuesta de Manuel Ancízar y otros liberales y progresistas de la época en que se fundó la UN, en 1867, tenía mucho de acción temeraria, porque era una decisión política que desafiaba a un conjunto de sociedades regionales y locales que llevaban casi siete décadas luchando frontalmente para dar lugar a un país que solo podía surgir rompiendo las referencias políticas, sociales e incluso económicas de la pequeña comarca y, en muchísimos casos, del villorrio. El proyecto que encarnaba esta Institución consistía en crear una Nación basada en la idea de un proyecto ilustrado, toda una transformación social que suponía la introducción de nuevas tecnologías de producción económica; cambios culturales; la aparición de nuevas ideas políticas y el creciente protagonismo de las disciplinas científicas. Las innovaciones culturales propuestas –como la separación Iglesia-Estado; el reconocimiento de las fuerzas sociales emergentes y los derechos laborales; la condición productiva de la tierra; una educación laica y la formación de una opinión pública– tensionaron los poderes establecidos. La sociedad en la que esta Universidad se podía crear se enfrentaba al hecho de una Nación en construcción, ya que las pugnas y el conflicto en las diversas regiones, o entre las diversas unidades políticas, no permitieron sino hasta finales del siglo XIX el surgimiento de algunos referentes comunes. Pese a ello, desde sus inicios la influencia cultural de la UN se sintió en muchas regiones. El apoyo económico de los gobiernos liberales hizo que durante las primeras décadas del siglo XX hubiera egresados de la Costa Atlántica, del Pacífico, del centro del país y del suroccidente. Así mismo la Institución se convirtió en el centro de educación superior en el que estudiaban sectores de diverso origen socioeconómico, incluidos los miembros de las clases dirigentes. A pesar del surgimiento de universidades regionales públicas y del aumento del número de universidades privadas en la segunda mitad del siglo pasado, la UN se mantuvo como referente cultural al ofrecer un espacio para el debate y la divergencia con respecto a distintos problemas nacionales, lo que demuestra su compromiso por conservar una orientación sobre la Modernidad, asumida como una experiencia múltiple, centrada en la formación avanzada, la investigación científica y la cultura ilustrada. El contexto contemporáneo En la primera mitad del siglo XX se promovieron dos grandes proyectos para redefinir la Institución: el Proyecto de Reorganización de la UN, en 1909, y su Gobierno Universitario –propuesto por el representante al Congreso y líder liberal Rafael Uribe Uribe– y la Ley Orgánica de 1935, aprobada durante el gobierno de Alfonso López Pumarejo. Sin embargo el proyecto de la “República Liberal”, de la invención del pueblo y ruptura con la tradición, desembocó en otra fase de confrontación por la oposición conservadora y católica, conocida como La Violencia. En un país dividido, frente a exclusiones territoriales, étnicas, políticas y culturales, la UN fue una de las pocas instituciones capaces de mantener vivo un talante crítico e imaginativo que le permitía comprender la complejidad que nos constituye y reconocer la potencial unidad de su diversidad. Tales fueron las condiciones para su transición institucional en la segunda mitad del siglo XX. Con la segunda posguerra, en medio de un mundo bipolar y de creciente inestabilidad económica y política, las universidades occidentales entraron en procesos de cambios y ajustes de sus modelos tradicionales, que innovaron al articular facultades e institutos de investigación, indicadores de nuevos términos, velocidades y relaciones entre conocimiento, aplicaciones y economía de mercado. Esta tendencia se acentúa con la Modernidad tardía, al configurarse un nuevo ciclo de acumulación a escala global basado en procesos de alta densidad tecnológica y uso intensivo del conocimiento, la llamada “sociedad del conocimiento”. El mundo, los países, las sociedades y las regiones están así expuestas a presiones inéditas. Así las cosas, la UN tendrá que enfrentar en el inmediato futuro la siguiente cuestión crucial: ¿cómo seguir siendo en un mundo que ha dejado de ser? Lo que remite de inmediato a la imperiosa necesidad de redefinirse y reinventarse a partir de su legado como universidad pública –patrimonio de la Nación– y del uso responsable de su autonomía. Tanto el Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno y las Farc como las expectativas de negociación con el ELN y el escenario del posconflicto plantean grandes desafíos a la sociedad e institucionalidad del país en general y a la UN en particular. Uno de esos desafíos tiene que ver con el lugar y el valor que en el futuro se le asigne a la educación, a la cultura, a la ciencia y a la tecnología como aspecto sustantivo del proyecto colectivo. De esa decisión dependerá también el futuro mismo de esta Universidad. La UN, como dispositivo mediador entre el ideal nacional inconcluso y un nuevo proyecto colectivo, se valida por la vigencia de sus principios trascendentales: ser la universidad del Estado y no de los gobiernos, estar al servicio de la Nación y no de grupos particulares, y reconocer en el conocimiento y el arte patrimonios comunes. Cabe ahora traducir ese legado haciéndolo socialmente útil e institucionalmente integrador para beneficio de las futuras generaciones de estudiosos y de todos los colombianos.]]>
Sesquicentenario Sat, 16 Sep 2017 18:53:00 -0500
La voluntad de construir una institución de excelencia http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/la-voluntad-de-construir-una-institucion-de-excelencia.html La Universidad Nacional de Colombia (UN) ha experimentado reformas suscitadas gracias a una amplia...
A partir de 1935 la Universidad sale del letargo en el que se había postrado y se convierte en estandarte de una reforma educativa más amplia que intentará modernizar el país apoyando la formación superior, el desarrollo de la industria y la urbanización. Durante el gobierno de Alfonso López Pumarejo el presupuesto para la educación creció cuatro veces al pasar de 2,6 % a 8,2 %. Así, la UN se vio beneficiada, pues el Gobierno adquirió los terrenos e inició la construcción del campus que hoy ocupa la Ciudad Universitaria de Bogotá. Además, según la Ley 68 de 1935, la Institución tuvo una nueva estructura académica y administrativa. Después de varias décadas volvía a tener un rector en propiedad –Gabriel Durana Camacho (1936-1937)– y se reorganizaban las facultades dispersas por la capital del país. Durante las décadas posteriores que interrumpieron por algunos años la modernización educativa, una nueva noche de violencia partidista cubrió al país. A pesar de ello, a finales de los años cincuenta el proyecto se retomó con el rector Mario Laserna Pinzón (1958-1960), quien intentó romper la incomunicación entre facultades y sentar las bases para iniciar prácticas investigativas. Lamentablemente el éxito de su iniciativa fue muy limitado y la reforma que se esperaba solo pudo concretarse cuatro años después, con el liderazgo del médico José Félix Patiño Restrepo (1964-1966). Reforma estructural La Reforma Patiño, como se le conoce desde entonces, ha sido tal vez la construcción institucional más integral y de mayor alcance que ha experimentado la UN en estos 150 años. Dicha iniciativa buscó convertir a la Institución en un instrumento efectivo para el desarrollo del país. Así, sus lineamientos consolidaban la formación con calidad mediante la integración en varios niveles. En el ámbito académico tuvo como núcleo principal los estudios generales para la formación de ciudadanos libres, críticos y altamente competentes; también consideró la integración administrativa para ejecutar los recursos de manera racional y con altos niveles de planeación, y además pretendió construir un ambiente más armonioso entre estudiantes y docentes que permitiera una integración indispensable frente a los intereses de la sociedad. Otra apuesta consistió en agrupar grandes facultades que soportaran los estudios generales y que lograran romper con la dinámica de una universidad profesionalista centrada en expedir títulos sin tener en cuenta la formación pertinente y de calidad. Sin embargo, a los pocos años de la salida de profesor Patiño de la Rectoría las contrarreformas eliminaron los estudios generales. La idea de universidad El interés por la formación integral de los estudiantes de la Universidad y por una revalorización de la cultura académica soportada en la razón, la argumentación y las prácticas investigativas tuvo un nuevo espacio de reforma entre finales de los años ochenta y principios de los noventa. En el rectorado de Ricardo Mosquera Mesa (1988-1990) se inició la discusión –suscitada principalmente por su joven vicerrector académico Antanas Mockus– acerca de las prácticas pedagógicas en la formación universitaria. En ese momento se creía que la Institución se había quedado con una educación libresca en la que si no se tenían en cuenta los intereses de los estudiantes, mucho menos las necesidades de la sociedad. Además el profesor Mockus –primero como vicerrector y después como rector (1991-1993)– buscó fortalecer las prácticas investigativas, enriqueciendo por esta vía la docencia y generando condiciones para las pedagogías intensivas que reconocían relaciones más autónomas y activas entre los estudiantes y el conocimiento. Entre 1994 y 1997 el rector Guillermo Páramo continuó la reforma infundiéndole nuevas perspectivas. El académico consideraba que la especificidad de la Institución como universidad de la Nación implicaba una formación integral para sus estudiantes que comprendiera tanto el contexto como las problemáticas sociales, los cuales deberían abordarse desde una perspectiva interdisciplinaria en la investigación y con un compromiso institucional para hacer presencia en el territorio nacional. A pesar de que la reforma Mockus-Páramo se gestionó en varias administraciones, su éxito se enfrentó –como las anteriores– a la fuerza de las calladas contrarreformas que mediante pequeños cambios acumulados en el tiempo buscaban retornar al estado inicial. Mejoras para los estudiantes En 2006 las dificultades seguían siendo las mismas identificadas por el profesor Mockus y el diagnóstico era cada vez más dramático: altas tasas de deserción, desconexión entre los niveles de pregrado y posgrado, y un paulatino aislamiento de la Universidad frente a las lógicas académicas del mundo. Lo anterior provocó que el equipo del rector Moisés Wasserman (2006-2009 y 2009-2012) iniciara nuevamente las discusiones para consolidar una reforma académica en la UN. Esta se presentó como el despliegue académico de una apuesta de mayor aliento que se podría rastrear desde la época del profesor Patiño Restrepo. Dicho despliegue le entregó al estudiante herramientas adecuadas para administrar y diseñar su tránsito por la Universidad: mayor autonomía y programas calculados en créditos académicos, estructurados con la premisa de la flexibilidad y la articulación con los niveles de posgrado. De igual manera se modificó el obsoleto Estatuto Estudiantil que por más de 30 años había experimentado retoques que lo llevaron a la desfiguración. El nuevo Estatuto, que estimulaba los buenos resultados académicos, le entregó a los estudiantes posibilidades para doble titulación y la continuación de su carrera como un paso natural en los posgrados. Todo esto le otorgó a la Institución una nueva estructura curricular, más moderna y coordinada con la mayoría de las instituciones de educación del país y del exterior. Las reformas en la Institución se han visto como pasos necesarios para corresponder a una sociedad en permanente cambio. Sin embargo dichas iniciativas parecen ser más bien esfuerzos excepcionales, hitos, para tratar de consolidar la tantas veces postergada reforma estructural e integral de la Universidad Nacional de Colombia.]]>
Sesquicentenario Sat, 16 Sep 2017 18:52:00 -0500