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Economía & Organizaciones
Solo el 28, 16 % del parque automotor está cubierto por compañías aseguradoras. foto: Nicolás Bojacá/Unimedios

Solo el 28, 16 % del parque automotor está cubierto por compañías aseguradoras. foto: Nicolás Bojacá/Unimedios

Robo de carros afecta gravemente economía familiar

Jun. 24 de 2017

Por: Killy Alejandra Gutiérrez Guzmán, Unimedios Medellín

En 2016 la afectación al patrimonio por el hurto de automotores no asegurados en Colombia llegó a 231.042 millones de pesos, lo cual implica disminución del capital de las personas, y obliga a incrementar el control de esta creciente actividad delictiva.

“El último fin de semana de junio le presté el carro a mi hijo para que fuera hasta Puerto Boyacá. El lunes cuando regresó me llamó para avisarme que lo había dejado en el parqueadero de mi casa, pero al siguiente día cuando fui a sacarlo para llevar a mis otros hijos al colegio me encontré con la sorpresa de que el auto no estaba”. El desconcierto por lo sucedido en 2014 todavía acompaña a Everardo Pérez Robayo, quien nunca recuperó su automóvil, el cual, además, no tenía asegurado.

Lo que le sucedió a este auxiliar administrativo de Bello (Antioquia) también les pasó en Bogotá a 594 propietarios en el primer trimestre del presente año, y en 2016 a otros 35.000, según datos de la Policía Metropolitana y la Federación de Aseguradoras de Colombia (Fasecolda), respectivamente.

Se trata de una situación preocupante si se tiene en cuenta que el hurto de vehículos es considerado la tercera industria delictiva de Colombia, precedida por el narcotráfico y la extorsión. De hecho, se ha incrementado en los últimos tres años, a pesar de que entre 2009 y 2012 se había registrado una leve reducción.

“De los carros robados en 2016 solo el 29 % estaba asegurado, lo que provoca pérdidas potenciales del
71 % para sus propietarios, pues nadie les responde, lo que significa la disminución de su capital (detrimento patrimonial)”, explica el profesor Santiago Medina Hurtado, del Departamento de Ingeniería de la Organización de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia (UN) Sede Medellín.

Una investigación adelantada por la Institución cuantificó que la afectación al patrimonio generada por el robo de carros no asegurados en el país dejó en 2016 pérdidas superiores a los 230.000 millones de pesos, y en 2012 fue de 197.500 millones de pesos.

Al respecto el profesor Jorge Aníbal Restrepo Morales, de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas del Instituto Tecnológico de Antioquia, menciona que en Colombia no existe la cultura del seguro, porque la gente lo asume como un gasto y no como una inversión: “teniendo en cuenta que el nivel de ingreso de la población es relativamente bajo, las personas optan por no pagarlo”.

Sin embargo, el detrimento patrimonial por hurto afecta la generación futura de ingresos de una familia, si por ejemplo se utiliza el vehículo para fines comerciales o para su bienestar, pues la adquisición de vehículo se suele hacer como una inversión monetaria.

Tercera industria delictiva

Para la investigación se tomaron datos del periodo 2006-2012 del Ministerio de Transporte, la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), la Asociación del Sector Automotriz y sus partes (Asopartes) y las aseguradoras colombianas, y se actualizaron a 2016 con datos de robos ocurridos durante ese año.

Después se elaboró una base de datos a la que se le aplicaron métodos estadísticos y procesos de simulación que permitieron identificar el comportamiento de los hurtos durante el periodo analizado en Bogotá, Medellín, Cali y Baranquilla.

Así, los investigadores identificaron que estas capitales son las más afectadas por este flagelo, y también establecieron que cuando los hurtos disminuyen en una ciudad aumentan en otra: las correlaciones son de -0,24 entre Medellín y Bogotá, y de -0,20 entre Medellín y Barranquilla.

Según el profesor Medina Hurtado, esto se debe a que las bandas delictivas realizan una “gira” de hurtos. Por ejemplo, en el caso del automóvil del señor Pérez Robayo las autoridades le informaron que el robo de su carro no lo hizo ninguna banda de Bello, municipio del Valle de Aburrá.

Otro resultado del estudio fue determinar que las marcas más robadas en Colombia (80 %) son Renault, Chevrolet y Hyundai.

Para los investigadores, el hecho de que las cifras de hurtos vayan en aumento evidencia la existencia de todo un mercado que promueve estos actos, y en el cual participan bandas organizadas, deshuesaderos, distribuidores de autopartes, etc. También indican que “se debe a fallas estructurales del mercado, ya que los vehículos se devalúan rápidamente, mientras que sus partes ganan importancia y precio en comparación con el valor del carro completo”.

Disminuir costo de repuestos

Para reducir el problema social que implica el detrimento patrimonial, el profesor Medina manifiesta que es urgente diseñar e implementar sistemas tecnológicos como denuncias digitales, drones, cámaras de seguridad o georreferenciamiento de robos para minimizar el crimen organizado.

A su vez, el docente Restrepo indica que otra alternativa es disminuir el costo de los repuestos nuevos, “porque el país tiene un nivel de ingreso per cápita muy bajo y obviamente personas cuyos vehículos no tengan seguro y hayan sufrido un siniestro no pueden comprar un repuesto costoso. Por ejemplo, una farola que vale 500.000 pesos en un almacén autorizado, en el mercado negro se consigue en 50.000 pesos”.

El seguro es fundamental

La relevancia del aseguramiento no solo se relaciona con salvaguardar el patrimonio en eventos de siniestros o pérdidas, sino que también tiene que ver con la economía colombiana, ya que el mercado de los seguros tiene una participación del 2,5 % en el producto interno bruto (pib), un monto bajo en comparación con países como Chile, donde es del 4,1 %, o Puerto Rico, con el 15 %, según la Superintendencia Financiera de Colombia. Esto implica un reto para las compañías aseguradoras en el desarrollo de estrategias en coberturas patrimoniales para casos de hurto.

La cuantificación económica de las pérdidas para propietarios de vehículos no asegurados es una importante conclusión de la investigación, algo en lo que es innovadora, ya que en general los estudios se centran en las pérdidas que sufren las aseguradoras por el hurto de vehículos.

Pero más allá de hacer esas propuestas, el estudio deja una reflexión importante, como lo afirma el señor Pérez Robayo: “no importa que tan viejo sea el carro, debe asegurarse porque es la única forma de no perder dinero”.



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